Siglo XX
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1990-1999
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1994
Sepelio de Luis Donaldo Colosio. Palabras de Diana Laura.
Marzo 25, 1994
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Amigos todos:
No quiero dejar de aprovechar esta
oportunidad, para dejar claro el ideario político de Luis
Donaldo Colosio.
Las balas del odio, del rencor y
de la cobardía, interrumpieron la vida de Luis Donaldo.
Dieron fin abrupto a su existencia,
pero no a las ideas por las que luchó.
La Patria ganó con la entrega,
dedicación y empeño de este gran mexicano. Tenía
una profunda vocación humanista.
El decía que en el centro
de todos nuestros afanes, de todos nuestros esfuerzos, están
el hombre, su bienestar y sus libertades.
Luis Donaldo se definió a
sí mismo como un mexicano de raíces populares, un
hombre de gran sensibilidad y de gran nobleza.
Siempre sintió un gran orgullo
de ser heredero de una cultura del esfuerzo y no del privilegio.
Siempre le apasionó convivir
con el pueblo. Así pudo mantenerse fiel a su origen y ser
auténtico.
Un hombre vertical, riguroso con
sí mismo, exigente con sus amigos, pero siempre brindando
una gran lealtad.
Estaba convencido de que dice más
el ejemplo que la palabra. Ese fue Luis Donaldo, el hombre.
Su vida (fue) bien generosa en propuestas,
compromisos y en el ejemplo de congruencia que nos legó.
Nación y libertad, fueron sus grandes pasiones.
Luis Donaldo dijo: La Nación
es el valor más elevado para la sociedad, y la libertad es
el bien más preciado del hombre.
Su gran aspiración fue contribuir
a la fortaleza de la Nación, y siempre pensó que la
democracia y la justicia eran los caminos para defender nuestra
soberanía.
El quería que cada mexicano
tuviera el disfrute de las más amplias libertades.
Pensaba que no hay dignidad sin libertades,
y que éstas sólo se expresan cabalmente cuando el
hombre puede decidir entre opciones, puede elegir y escoger su propio
camino.
El quería un México
más justo. Le ofendía y le lastimaba la pobreza. Creía
que los abismos de desigualdad dividen a la Nación.
El creyó que tenía
las respuestas para esta Nación con hambre y sed de justicia.
Por eso él quería ser
Presidente de México.
El quería un cambio para México,
pero un cambio con responsabilidad y rumbo.
Que no echáramos por la borda
lo que con tanto sacrificio hemos logrado, y un futuro claro de
menor desigualdad y de más oportunidades.
Luis Donaldo quería un futuro
de paz y concordia. Quería un solo México.
Sin divisiones, sin violencia, sin
rencores entre hermanos.
Fue un hombre que pensó en
las grandes reformas que nuestro país reclama en este fin
de siglo.
La reforma del poder para ampliar
las libertades del ciudadano, para que todos pudiéramos convivir
bajo el amparo de la ley.
Esa es la certidumbre de la que hablaba
Luis Donaldo.
Lo dijo muchas veces: Quería
ser Presidente, pero quería serlo con el voto convencido
de los mexicanos, con elecciones ejemplares de las que nuestros
hijos pudieran estar orgullosos.
Ese era su compromiso democrático
y lo predicó con el ejemplo. Amaba a todo México.
Quería que en cada rincón
de nuestro país, en cada comunidad, se viviera mejor.
Por eso les ofreció desarrollo
a cada una de nuestras regiones. Por eso dijo que había llegado
la hora de nuestras comunidades.
Luis Donaldo creía que solamente
con educación podemos progresar. Le preocupaba la educación
que reciben los niños de México.
Quería para ellos una educación
nacionalista y de calidad, que los preparara para la vida, para
engrandecer el país, para competir con el mundo.
Luis Donaldo fue un hombre de responsabilidades.
Pensó que se tenía
que consolidar lo que ya se había logrado, pero que al mismo
tiempo, la economía tenía que avanzar para generar
mejores condiciones de bienestar para cada familia.
Lo dijo: Debemos pasar de las buenas
finanzas nacionales a las buenas finanzas familiares.
Siempre pensó que para lograrlo,
el mejor medio era la mayor generación de empleos.
Decía que quien tiene un empleo,
eleva su autoestima ante la propia familia y su comunidad, puede
alimentar a los suyos, puede cuidar de la salud familiar, puede
educar a sus hijos, puede divertirse sanamente.
En suma, empleo es ingreso y el ingreso
es capacidad para cumplir con la familia, con la sociedad y con
México.
Estas son las ideas de Luis Donaldo.
Pero yo, que tuve la fortuna y el
privilegio, y la bendición de Dios de acompañarlo,
de formar con él una familia... puedo decir también
que fue un magnífico padre, un esposo ejemplar.
Se distinguía por su generosidad
y su honestidad. Por su gran capacidad para despertar la simpatía
y el aprecio de la gente.
Era un hombre de una sola pieza.
Siguió hasta el final el consejo de sus padres: ser honesto
y nunca perder piso.
Era de los hombres que actúa
en el presente, pero pensando siempre en el porvenir.
Luis Donaldo decía: El mundo
no nos fue heredado por nuestros padres, nos ha sido prestado por
nuestros hijos.
Ese era Luis Donaldo Colosio. Ese
era su actitud. Ese era su compromiso.
Hoy, Luis Donaldo se ha ido, pero
nos deja su ejemplo, nos deja el sentimiento de su afecto, nos deja
sus ideas y sobre todo nos deja la responsabilidad, a su familia,
a sus amigos, de hacer honor a su legado.
Todos tenemos un compromiso con Luis
Donaldo. Todos tenemos una tarea que cumplir para mantener viva
su memoria.
Hoy, aquí, en Magdalena de
Quino, tierra de misioneros, despedimos a un hombre que dejó
huella al andar.
En nombre de toda la familia, en
nombre de mis hijos, Luis Donaldo y Mariana, en el mío propio,
pero sobre todo en nombre de mi esposo Luis Donaldo, les doy las
gracias por acompañarnos.
Muchas gracias.
Discurso pronunciado por Diana Laura Riojas viuda de Colosio, durante
el funeral de Luis Donaldo Colosio, en Magdalena de Quino, Sonora,
el 25 de marzo de 1994.
- Video transmitido por Jacobo Zabludowsky,
en su programa "24 Horas", de Televisa.
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