Quiero decirles que vengo a estas
prodigiosa tierra de Morelos a encontrarme con el ánimo
de justicia que nos heredó Emiliano Zapata. Sus reclamos,
sus convicciones y anhelos aún están vigentes; su
llamado exige respuesta, la proclama de "Tierra y Libertad"
es hoy todavía exigencia de justicia; es condición
para la paz, para la estabilidad del país y para la superación
de la pobreza como destino.
La voz de nuestras comunidades siempre
se ha expresado, pero no siempre la hemos sabido escuchar. Tal
vez estamos ante la última oportunidad de responderles
en condiciones de paz, de estabilidad política.
Pese a la marginación, pese
al olvido, a la indiferencia y a la extorsión, nuestras
comunidades están presentes, siguen viviendo, esperan justicia.
Ustedes, amigas y amigos, representan
a nuestras comunidades indígenas y a los trabajadores del
campo de Morelos, a quien convocó Zapata. Aquí están
los campesinos de Morelos. Ante ustedes, genuinos herederos de
Emiliano Zapata, vengo a reafirmar mi compromiso.
El tamaño del esfuerzo que
debemos emprender ha de estar a la altura del rezago social que
hemos acumulado por siglos. Hacer justicia nos impone la necesidad
de abrir un nuevo destino a quienes, pese a todos los intentos,
no han podido resolver sus problemas más urgentes ni satisfacer
sus anhelos.
La nación no puede seguir
adelante con este abismo de marginación y de atraso. Tenemos
que cumplirles a los pobres entre los pobres. Para ellos propongo
un conjunto de acciones que los rescate del olvido y los incorpore
cabalmente a la vida democrática y de libertades.
En esta campaña, amigos de
Morelos, estamos trabajando a favor de una democracia fincada
en compromisos, pero fincada - también - en la palabra
empeñada y en la palabra cumplida; una democracia que ayude
a resolver los conflictos y fortalezca a la nación. Queremos
una democracia que nos permita alcanzar los consensos para que
podamos avanzar en los caminos de la justicia.
Ahí donde el atraso se ha
mantenido inmutable durante siglos, ahí donde la pobreza
se ha convertido en destino, propongo poner en marcha una estrategia
de gobierno que en el corto plazo, mejore las condiciones de vida.
Se trata de comunidades con las que tenemos un compromiso histórico.
Mi obligación será
avanzar en su cumplimiento.
Al mismo tiempo, propongo que promovamos
decididamente una nueva etapa del desarrollo del campo mexicano.
Nuestra relación surgió
vinculada a la lucha por la tierra. Una era de justicia se fincó
en el reparto agrario. Hoy estamos ante nuevas condiciones: no
podemos limitarnos a la tierra como el único instrumento
de justicia y bienestar para los mexicanos.
Por eso es que he venido a Morelos:
a comprometerme con la reforma agraria para nuestro tiempo. A
partir de la reforma al Artículo 27, el latifundio es una
figura constitucionalmente prohibida. Me comprometo con ustedes
para que juntos borremos, de una vez por todas, todo vestigio
de esa acumulación improductiva de tierras.
En el campo también se requiere
de certidumbre, en el campo también se requiere de certeza.
El primer paso para lograrlo es otorgar plena seguridad a la tenencia
de la tierra.
Debemos buscar una certidumbre que
sirva a la eficiencia, pero sobre todo una certidumbre que sirva
a la justicia social.
La existencia del ejido no está
en duda. Es necesario aceptar que los problemas que hoy vive el
campo mexicano, son también resultado de decisiones equivocadas
en el pasado.
El destino preferido de las inversiones
no fue el campo. En muchos sentidos al campo lo condenamos al
fracaso, a la descapitalización. Hoy - amigos de Morelos
y de México, campesinos todos - debemos asumir nuevos criterios
para orientar al gasto público, debemos superar el dilema
de pobreza o subsidio y pasar al esfuerzo social de productividad.
Esto lo podemos lograr si invertimos
más en el campo, si promovemos una mentalidad competitiva
en el campo mexicano.
Sabemos que esos logros no vendrán
solos. Tenemos que preocuparnos por crear una nueva red de figuras
asociativas, o sea nuevas formas de asociación entre los
productores del campo; alentar, promover y fomentar la capacitación
campesina; promover fondos de inversión a tazas de interés
más competitivas; las cajas de ahorro, las uniones de crédito.
Debemos de esforzarnos porque la
comercialización incremente los ingresos de los productores,
de los campesinos, y no que los beneficios se lo lleven los "coyotes".
Estoy por una economía rural
predominantemente concertada como ustedes la quieren; concertada
entre el Estado, entre los campesinos, entre los productores rurales
y entre los inversionistas.
Todo es posible si le otorgamos
la prioridad que se merece el campo. En nuestras manos está
decidir si mantenemos al campo mexicano, al medio rural como un
lugar de rezagos, que dependa de subsidios siempre insuficientes,
o que lo convirtamos, juntos, en un espacio amplio para la transformación
productiva, para el bienestar.
Impulsar el desarrollo del campo
mexicano significa que adoptemos nuevas tecnologías, que
mejoremos los canales de comercialización, que mejoremos
nuestros sistemas de información sobre los mercados.
¿Qué están
demandando los mercados, no solamente nacionales sino internacionales?,
que integremos todos los esfuerzos productivos y que resolvamos
de inmediato como un problema fundamental a vencer, las carteras
vencidas y la descapitalización agropecuaria.
Tenemos que alcanzar un presupuesto
suficiente para el desarrollo regional; un desarrollo regional
que sea capaz de alentar las mejores iniciativas de las comunidades
y que genere inversiones, que promueva inversiones, que atraiga
inversiones al campo para elevar el empleo y, sobre todo la productividad.
Junto con ustedes comparto la idea
de que el desarrollo regional es el instrumento para lograrlo,
porque a partir del desarrollo regional a partir de nuestras regiones,
a partir del desarrollo de nuestras comunidades es como podremos
orientar los esfuerzos productivos, es como podremos generar las
oportunidades de empleo; apoyar a la pequeña y la mediana
empresa del campo, a las organizaciones económicas campesinas;
es de esa manera como podremos impulsar, fomentar y fortalecer
a las agroindustrias, la capacitación y el aprovechamiento
de nuestros grandes potenciales en cada rincón del país.
Pero entiendo como desarrollo regional,
de entrada, reconocer diferencias productivas a lo largo y a lo
ancho de la República Mexicana; reconocer también
que tenemos diferencias en la infraestructura con que cuentan
los productores rurales, dependiendo de la región de que
se trate; diferencias de los ecosistemas; diferencias en la organización
misma de los campesinos, de los productores rurales.
De ahí que tenemos que diseñar
políticas de desarrollo de nuestras regiones, pero que
tomen en consideración estas diferencias; como ustedes
muy bien dicen, alternativas concretas para realidades y problemas
concretos.
A lo que he venido a Anenecuilco,
aquí a Morelos, ante ustedes, es a comprometerme por desarrollar
proyectos, y, de llegar al gobierno de la República, convocar
a inversionistas, a técnicos, a profesionistas, a organizaciones,
a las mismas autoridades locales, para que participemos juntos
en la construcción de una nueva etapa de bienestar para
nuestras comunidades.
Nuestras comunidades no quieren
caridad, lo que demandan son oportunidades de desarrollo, y a
eso vengo a comprometerme: que de llegar a la Presidencia de la
República trabajaré incansablemente por las comunidades
de Morelos, por las comunidades de México.
Somos una nación porque nos
reconocemos como una gran comunidad que participa de sus problemas
y que comparte los esfuerzos para resolverlos.
En esta nueva etapa, el respeto
a las comunidades no habrá de significar abandono. Vamos
a aprovechar ampliamente la iniciativa comunitaria para que nuestros
indígenas, nuestros campesinos, sean mujeres y hombres
libres que eligen entre opciones.
Pero para lograr este resultado,
propongo concertar recursos y realizar inversiones que tengan
continuidad. Superaremos la visión centralista, burocrática
y autoritaria en la definición de lo que es importante
para la comunidad, en la definición de lo que es importante
para el campo de Morelos.
La reforma de gobierno, en la que
creo profundamente, debe empezar por donde más se necesita;
en las acciones para mejorar el nivel de vida de los mexicanos,
para mejorar el nivel de vida de nuestros campesinos, para mejorar
el nivel de vida de los que más solidaridad requieren.
Juntos pondremos punto final a la
corrupción de los empleados públicos que llegan
sin dinero y salen ricos de las comunidades pobres. Las comunidades
indígenas y los campesinos más desfavorecidos deben
saber que estoy con ellos; que no habrá indiferencia.
De llegar al Gobierno de la República, personalmente estaré
atento a los avances de este compromiso que el día de hoy,
aquí en Anenecuilco, contraigo con ustedes.
He propuesto una reforma del Poder
Judicial. El gran impulso que nos anima son los ejemplos que tenemos
de mala aplicación de la ley y las verdaderas tragedias
familiares y los agravios personales que se viven por esa causa.
Pero también lo es la convicción de que el cacicazgo,
de que los abusos en el campo, el sentimiento de nuestros indígenas,
las ofensas a su dignidad, tienen como origen el cumplimiento
de la ley, la corrupción y la aceptación de la ilegalidad.
Con una mejor procuración
de justicia, con una mejor impartición de la misma, tenemos
que superar los vestigios de la opresión y, de esta manera,
asegurar el respeto a nuestras comunidades indígenas. Cumpliremos,
de esta manera, el ideal de libertad y demostraremos así
que el Estado de Derecho también protege a los más
pobres de los pobres.
Tenemos que ir a las regiones, tenemos
que voltear nuestra mirada a las comunidades para, junto con ellas,
definir las acciones más adecuadas, precisar las inversiones,
determinar las políticas.
En síntesis: tenemos que
acercar el gobierno a la gente. Sólo así podremos
alcanzar la nueva etapa de la reforma agraria mexicana, lo lograremos
con certidumbre, con un verdadero fomento a las inversiones hacia
el campo y a la capitalización del campo; con un gobierno
cercano a la gente; con un gobierno cercano a las necesidades
de cada comunidad y con acciones diferenciadas para cada problema,
dependiendo de la región de que se trate.
Lograremos, amigas y amigos campesinos
de Morelos, en esta nueva etapa, una impartición de justicia
que rompa con las viejas estructuras de dominación en el
campo: los cacicazgos, el influyentismo y la corrupción.
Amigas y amigos campesinos: mi compromiso
es con ustedes, es estar con ustedes. Morelos tendrá siempre
un lugar muy especial dentro de nuestra historia y el sentimiento
de quien hoy es su candidato y que les pide su apoyo mañana
para ser su Presidente.
Me enaltece mucho afirmar ante ustedes
y reiterar que provengo de una cultura del esfuerzo y no del privilegio;
por eso, me identifico plenamente con los ideales de Zapata, por
eso me identifico plenamente con los morelenses.
También, como muchos otros
mexicanos, frecuento estas tierras, atraído por su generosidad
y por su gran riqueza natural; y también como muchos otros
mexicanos me siento comprometido con la conservación de
estos recursos naturales y de esta cultura.
He venido a decirles a los campesinos
de todo México, desde aquí, desde Anenecuilco, que
no están solos, que de llegar al Gobierno estaré
con cada comunidad, que mi compromiso más alto, el que
más me obliga, el que llama mi conciencia, es el de la
superación de la pobreza.
Vamos juntos a construir una nueva
etapa de bienestar; vamos a demostrar que esa gran cultura de
superación de adversidades que está presente en
cada ejido, en cada comunidad indígena y en cada uno de
nuestros barrios, es fuerza para el progreso.
Tengo confianza plena en la sabiduría,
en la organización, el esfuerzo y el patriotismo de los
campesinos de México. Sumo mi voz, mi voluntad y mis iniciativas
a las de ustedes. Pondré mi voluntad al servicio de sus
anhelos, de sus esperanzas, de sus demandas.
Con Jorge Carrillo Olea, vamos a
fincar una nueva etapa de prosperidad para Morelos; en torno a
nuestro candidato al Gobierno del Estado, vamos a sumar fuerza,
vamos a sumar convicciones y, sobre todo, vamos a sumar propuestas.
No hay duda: el PRI en Morelos, volverá a ganar.
Vamos amigas y amigos, juntos, a
hacer de Morelos y de México tierra de libertades, tierra
de justicias, tierra de oportunidades. No hay imperativo mayor
que el de la justicia social; vamos a demostrarlo en los hechos.
Esta es la convocatoria de nuestra
campaña, esta es la proclama de hoy, aquí en Morelos
asumimos; y a participar en ella, en esta campaña los invito.
Estamos ante grandes tareas, juntos las podemos asumir, juntos
alcanzaremos una etapa de mayor bienestar para todos; juntos llegaremos
al fin de Siglo con un México más fuerte; un México
más unido, un México de mayores libertades y un
México mejor para nuestros hijos.
¡Qué
viva Emiliano Zapata!
¡Qué viva Morelos!
¡Qué viva el PRI!
¡Qué viva México!