Amigas y Amigos.
Quiero decirles que en este día
- que es un día muy especial porque me encuentro en campaña
en Tlalpan - sé del trabajo que han venido realizando,
en sus respectivos distritos, en sus respectivas secciones; sé
de la mística que los alienta; sé de la organización
y del trabajo que los caracteriza.
Por eso quiero decirles que me siento
muy orgulloso de mi partido aquí en la delegación
de Tlalpan. Muchas gracias por su amable recibimiento.
Quiero decirles que al venir a este
encuentro de nuestra estructura territorial en la delegación
de Tlalpan, a mí me queda muy claro cuál es el compromiso.
El compromiso es el de llevar a cabo una campaña ejemplar,
una campaña que sea permanente. He dicho todo el tiempo,
en todo lugar y todo el partido o todo el partido, en todo lugar
y en todo tiempo.
Y esto quiere decir que, con o sin
la presencia de candidato, nosotros tenemos una tarea que cumplir;
tenemos una responsabilidad que asumir. Y yo sé que ustedes
la han venido cumpliendo y la han venido asumiendo a cabalidad.
Por eso les quiero agradecer mucho
en todo lo que vale la organización y el trabajo de mis
amigas y amigos del Distrito XXII; pero también de mis
amigas y mis amigos del Distrito XXVII y de mis amigas y mis amigos
del Distrito XXIV.
Quiero decirles que me queda muy
claro que ustedes son la fuerza de mi campaña: estoy en
las mejores manos; sé que con el trabajo de ustedes, con
la organización que ustedes representan, con la mística
que ustedes tienen, no me cabe la menor duda: vamos a ganar.
Y vamos a ganar porque estamos decididos
a ir al encuentro del voto convencido de los ciudadanos.
Valoramos mucho la organización
interna del partido; valoramos mucho el trabajo que cada día
nosotros realizamos en la sección, que realizamos en el
Comité, que realizamos en el Distrito entero.
Sé que todas ustedes y todos
ustedes están perfectamente consientes de que también
tenemos que ir al encuentro de la ciudadanía y hacerlo
con razones, hacerlo con argumentos, hacerlo con propuestas.
Convocar el voto ciudadano es de
la más alta responsabilidad en este año de 1994,
porque lo queremos hacer para constituir el gobierno de fin de
siglo, el que habrá de llevar a nuestra nación a
consolidarse como una nación democrática; el que
habrá de llevar a nuestra nación, a nuestro México,
hacia etapas de mayor crecimiento, pero para un crecimiento que
se refleje en más empleos, que fortalezca el salario de
nuestros trabajadores; un crecimiento como el que queremos los
priístas, como el que ofrezco al encabezar el gobierno:
un crecimiento con beneficios que se distribuyan más equitativamente.
Un gobierno que se reforme para
que esté cerca de la gente, para que sirva a la gente;
para que la gente se sienta protegida y no atemorizada por la
autoridad; un gobierno que sepa a ciencia cierta que el poder
ciudadano y el poder de la sociedad es lo que debe de prevalecer
en la Presidencia de la República. Y ese es el gobierno
que junto con ustedes me propongo encabezar.
Tenemos que ir al encuentro de la
ciudadanía; tenemos que ir con nuestra propuesta, con nuestras
razones. Todos tenemos una tarea que cumplir y todos tenemos una
responsabilidad que asumir.
Les quiero decir que los priístas
estamos decididos, comprometidos, con la transformación
democrática de nuestro México.
Es cierto lo que aquí se
dijo: que ni el PRI necesita, ni yo quiero, un solo voto al margen
de la ley.
Lo que nosotros queremos, deseamos,
y vamos a trabajar por ello, son votos convencidos, razonados;
son votos que después de la reflexión que cada uno
de los ciudadanos, de las mujeres y hombres de este país,
decidan a favor de nuestra propuesta. Eso es lo que nosotros queremos.
Queremos que nuestra propuesta la
contrasten con el resto de las propuestas de quienes, al igual
que yo, aspiran a la Presidencia de la República, y que
vean en la nuestra la bondad que tiene y la lógica que
tiene para llegar a los propósitos que todos nos hemos
propuesto.
Quiero un triunfo fincado en el
convencimiento; un triunfo apegado a normas; un triunfo con credibilidad.
Y eso lo vamos a conseguir con el trabajo que ustedes vienen realizando.
Lo que quiero es que ésta
competencia política, ésta contienda democrática
sea civilizada; que sea la política la que enaltezca la
convivencia civilizada entre todos nosotros.
Porque, al igual que ustedes, considero
a la política como el espacio privilegiado para dirimir
nuestras diferencias, para contrastar nuestras propuestas, nuestros
argumentos, nuestras razones. No la política que desacredita
al adversario, o la que descalifica al adversario.
La política que hace avanzar
a los pueblos, a las sociedades, ésa es precisamente la
política que nosotros practicamos y que exige la democracia
mexicana de este fin de siglo.
Pero la democracia no debe de ser
pretexto para debilitarnos. Rechazamos la democracia que se enarbola
para la división entre los mexicanos; la democracia por
el contrario, dentro de la pluralidad, dentro de las distintas
formas de pensar en nuestro país, debe ser para unirnos,
debe ser - precisamente - para fortalecernos.
Estoy seguro, amigas y amigos, de
que nuestro Partido aquí en Tlalpan, en los distritos XXII,
XXIV y en el XXVII, habrá de hacer todo lo que esté
a nuestro alcance para que se consolide ésta democracia
por la cual nosotros estamos luchando y por la cual estamos trabajando.
Queremos un proceso electoral que
sea clarificado y claro, transparente en todas sus etapas. El
proceso electoral ya comenzó, ya dio inicio, y en ese proceso
todos somos corresponsables.
Lo reitero: creo en la democracia,
en las reglas de la competencia y rechazo cualquier conducta al
margen de la ley.
Pero en este contexto, lo que exigimos
los priístas, lo que exige la sociedad mexicana, es que
en la legalidad - que es el rasgo distintivo de estas elecciones
- en el PRI tenemos que trabajar definitivamente.
Pero también todos los partidos
políticos y los que aspiramos a la Presidencia de la República
tenemos que ser corresponsables; tenemos que ser serios en nuestras
propuestas y tenemos que ir al encuentro de la ciudadanía
con argumentos y razones que sirvan para hacer de la democracia
el factor de unión de los mexicanos y no de la desunión
y del vituperio.
Amigas y amigos:
Quiero decirles que me siento muy
alentado, muy entusiasmado por el trabajo que ustedes han venido
realizando. No me cabe la menor duda de que nuestra campaña
está en las mejores manos aquí en Tlalpan.
Quiero decirles que dentro de las
propuestas y compromisos que los priístas tenemos para
con los próximos años, es precisamente hacer de
nuestra ciudad de México, de Tlalpan, de las comunidades
de esta magnífica región del sur de la ciudad, espacios
de convivencia civilizada, espacios de encuentro donde la cultura
florezca; donde todos y cada uno de nosotros tengamos un mejor
horizonte no solamente para nosotros sino, lo más importante,
para nuestros hijos, para nuestras familias.
Quiero llegar a la Presidencia de
la República para encabezar un gobierno que esté
cerca de ustedes; un gobierno que sepa y esté consiente
de la necesidad que hay de acelerar el paso para satisfacer las
necesidades que existen - en muchos rubros - en nuestras colonias
populares: agua, drenaje, electrificación, regularización
de la tenencia de la tierra.
Un gobierno que proteja al ciudadano
y no que lo atemorice; un gobierno que entienda que los problemas
sociales tienen necesariamente que ser enfrentados con decisión
y determinación; porque, al igual que ustedes, rechazo
que la pobreza, la marginación o el atraso, sea el destino
de nuestro México.
Por eso propongo y reitero ante
ustedes que llevemos a cabo una profunda reforma social que se
refleje en más y mejor educación para nuestros hijos,
que nuestros jóvenes estén mejor preparados para
el futuro, pero no solamente para la competencia; una educación
que transmita los valores que todos y cada uno de nosotros profesamos,
los cuales nos identifican como mexicanos, que nos hacen enorgullecernos
cada día más, no solamente de nuestra historia y
de nuestro presente, sino que nos hacen ver hacia el futuro con
aliento y con optimismo.
Una reforma social que vele por
la salud de nuestras familias, de nuestros niños, de nuestros
jóvenes; una reforma social - también - que le ofrezca
certidumbre a nuestros jubilados y a nuestros pensionados.
Ellos entregaron lo mejor de sí
mismos a nuestra Patria. Por ello tienen el derecho de obtener
certidumbre en su futuro. Por eso propongo una reforma social
- en síntesis - que eleve los niveles de bienestar y, con
eso, le dé certidumbre y certeza al futuro de nuestra Patria,
al futuro de nuestro México.
Los mexicanos hemos avanzado mucho.
Lo queremos seguir haciendo en paz, en armonía, con tranquilidad;
lo queremos seguir haciendo a sabiendas de que lo que hagamos,
lo que nuestro esfuerzo produzca, sea precisamente para beneficio
de nuestras familias, de nuestras comunidades, de nuestros pueblos,
de nuestras regiones como las que tiene Tlalpan y de las cuales
me siento profundamente orgulloso.
¡Que Viva Tlalpan!