1994
Discurso de Luis Donaldo Colosio. Reunión con Representantes de la Sociedad Civil de Nuevo León.
Marzo 14, 1994


Candidato del PRI a la Presidencia de la República

Monterrey, Nuevo León, 14 de marzo de 1994.
Hotel Crown Plaza.

"Por eso, cuando hablo de un cambio, hablo de un cambio con responsabilidad y rumbo. El cambio no es resultado de una moda; es producto de una visión objetiva de lo que hemos hecho y del reconocimiento de insuficiencias y de la necesidad de buscar nuevos caminos. Estoy convencido que ni los neoleoneses, ni el resto de los mexicanos quieren aventuras, ni saltos al vacío, ni inestabilidad social".

Considero esta reunión un encuentro entre amigos. Tengo raíces en estas tierras y reconozco en mi formación una gran influencia regiomontana.

Gracias por estar conmigo hoy. Reunirme con ustedes es un grato placer.

Entre gente que se conoce, hay que hablar con sencillez, sinceridad y franqueza.

Estoy al tanto de que las demandas más sentidas de la población urbana de Nuevo León son más y mejores servicios de agua potable, drenaje, alumbrado público y pavimentación; más seguridad pública en los hogares, en las colonias y en los sitios altamente concurridos; más calidad y más capacidad de las vialidades y el transporte.

Una de las ideas que me llaman poderosamente la atención, y que se ha venido poniendo en práctica aquí en Nuevo León, es el de la "calidad total" en la Administración Pública.

Considero ésta una idea muy provechosa y prometedora. Yo he sostenido la necesidad de una Reforma del Gobierno.

Precisamente, esta propuesta surge de mi convicción de que al gobierno le toca llevar a cabo su propio esfuerzo para ponerse a tiempo con el tiempo de la sociedad mexicana.

Hoy, podemos ver en todos los campos el gran esfuerzo de transformación que se ha realizado. Esa ha sido la respuesta para hacer frente a la competencia. Yo creo que el gobierno no puede estar al margen de este cambio. Calidad total para el gobierno es un buen principio, y mejor propósito.

Aquí se enfrentan importantes problemas ambientales y de transporte, pero se han tomado decisiones alentadoras, como la construcción del metro subterráneo, la puesta en marcha de los eco-taxis, las rutas periféricas que entraron en operación en enero del año pasado y el Plan Maestro de Vialidad que ofrece soluciones en una perspectiva de más largo plazo.

Este proyecto es especialmente importante, sobre todo ante el hecho de que en los últimos 25 años, el parque vehicular, aquí en Nuevo León, se ha incrementado 7 veces, y la red vial sólo se ha duplicado.

Esta gran ciudad requiere de medios de transporte ágiles, cómodos, seguros y que no contaminen. Requiere también de redes que enlacen las zonas habitacionales con las áreas industriales, comerciales, universitarias y de recreación.

Aquí, en Nuevo León, existe un gran orgullo por lo que se ha alcanzado a base de esfuerzo. Estas son tierras de progreso y de transformación; de oportunidades que nadie les ha regalado. Ustedes han construido un gran destino gracias a su vocación de trabajo, a su tenacidad, a su talento.

Nuevo León es pilar de nuestro Pacto Federal. Al hacer su propio esfuerzo para forjar un mejor destino, también Nuevo León ha abierto los caminos de México.

De esa experiencia debemos aprender la necesidad de impulsar la fortaleza de nuestras regiones, de nuestras entidades y municipios.

Debemos reconocer que cuando se ha impuesto el criterio centralista no siempre se han logrado garantizar los intereses de nuestras comunidades.

Así hemos visto la construcción de elefantes blancos, de obras suntuosas, derroche de recursos, que poco a nada tienen que ver con las necesidades de nuestras localidades.

Nada más lejos de nuestro propósito que una relación entre una federación fuerte y estados y municipios débiles. Porque así lo único que se logra es imponer criterios desde el centro, evadiendo una auténtica coordinación de voluntades.

Sé que ustedes desean que las decisiones del gobierno respondan a sus demandas e iniciativas; que sean respuesta eficiente a su capacidad para organizarse, para participar.

Ustedes desean gobiernos responsables, eficientes y que den la cara a las comunidades, y tienen razón. Pero para ello se requieren gobiernos municipales que tengan la suficiente capacidad financiera para elevar la calidad de la convivencia.

No hay duda, el fortalecimiento financiero de nuestros estados y municipios es el mejor camino para encontrar las soluciones a sus necesidades.

Lo que yo propongo es que pongamos en marcha mejores fórmulas para distribuir las participaciones fiscales de los ingresos de la Federación.

Si mejoramos las fórmulas de gestión pública y de capacidad administrativa de estados y municipios, si damos expresión política a nuestro compromiso de apoyar los esfuerzos para que nuestras regiones ejerzan cabalmente sus atribuciones, habremos otorgado nueva fuerza a nuestro federalismo.

Si apoyamos los esfuerzos de recaudación fiscal que se realizan en cada Estado, es posible canalizar mayores apoyos de la Federación, sin incrementar tarifas impositivas.

Esto supone que los estados que incrementen sus niveles de recaudación, por la vía de la ampliación de la base tributaria, reciban mayores beneficios.

Existen diversos mecanismos, y estoy convencido que debemos explorarlos y analizarlos. Lo que no está en discusión es nuestra voluntad decidida de apoyar a Nuevo León y a sus municipios. Lo queremos hacer porque así entendemos el desarrollo regional.

Mi propósito es revisar el Sistema de Participaciones en Ingresos Federales a Estados y Municipios, y que lleguemos a fórmulas que permitan apoyar los esfuerzos que realizan los habitantes de cada entidad.

Es mediante el federalismo que podemos decir que la fuerza de cada comunidad es la fortaleza de la nación y que al resolver los problemas locales engrandecemos a México.

Amigas y amigos:

Estoy dispuesto a cambiar todo lo que sea necesario para elevar el bienestar de nuestras comunidades, de nuestras familias y construir así un mejor futuro para nuestros hijos.

Pero, por ello mismo, quiero mantener todo lo que hemos logrado con tanto esfuerzo y sacrificio: la estabilidad de la economía, el saneamiento de las finanzas, la baja inflación.

Por eso, cuando hablo de un cambio, hablo de un cambio con responsabilidad y rumbo. El cambio no es resultado de una moda; es producto de una visión objetiva de lo que hemos hecho y del reconocimiento de insuficiencias y de la necesidad de buscar nuevos caminos.

Estoy convencido que ni los neoleoneses, ni el resto de los mexicanos quieren aventuras, ni saltos al vacío, ni inestabilidad social.

Nuevo León es la obra de mentes visionarias, que en su tiempo promovieron el cambio con responsabilidad; que al tomar las decisiones del presente siempre miraron al futuro.

Nuevo León es el resultado de la cultura del esfuerzo, de la cultura del trabajo de mujeres y hombres que dan testimonio de que los mexicanos somos capaces de acometer con éxito grandes proyectos.

Hoy estamos nuevamente, ante una etapa que nos exige decisión y talento para resolver nuestros problemas actuales, sin perder la perspectiva del futuro.

Por eso lo que hoy necesitamos es seguridad, certidumbre, reglas claras; en suma, una Reforma del Poder para que el ciudadano tenga confianza al tratar con el Gobierno, para que todos gocemos de las garantías indispensables para tomar decisiones.

Certidumbre significa que la actitud de todos sea previsible; que el gobierno no dé sorpresas y que las acciones de todos se rijan por la vigencia del Estado de Derecho.

El México de fin de siglo debe ser un país fuerte en cada comunidad, en cada municipio, en cada Estado.

Una nación fuerte por las oportunidades a la que tiene acceso su población.

Una nación soberana e independiente que ha sabido dar curso a la participación política, resolver la vida pública y manejar con responsabilidad sus recursos.

Ese es el México al que estamos llamados a participar. Una nación libre, soberana, justa y democrática. En ese México de fin de siglo, Nuevo León tiene ya un lugar. Nuevo León es tierra de liderazgos; en la política, en la industria, en las finanzas, en el comercio.

Yo los invito a participar en mi campaña, a sumarse a mi propuesta. Quiero contar con ustedes y quiero que sepan que ustedes cuentan conmigo.

Quiero ser Presidente de la República para servir a todos los mexicanos, para trabajar duro por Nuevo León, por esta sociedad de la que admiro su pluralidad, su capacidad de crítica, su espíritu de progreso y su vocación nacionalista.

Muchas gracias.