Considero esta reunión un
encuentro entre amigos. Tengo raíces en estas tierras y
reconozco en mi formación una gran influencia regiomontana.
Gracias por estar conmigo hoy. Reunirme
con ustedes es un grato placer.
Entre gente que se conoce, hay que
hablar con sencillez, sinceridad y franqueza.
Estoy al tanto de que las demandas
más sentidas de la población urbana de Nuevo León
son más y mejores servicios de agua potable, drenaje, alumbrado
público y pavimentación; más seguridad pública
en los hogares, en las colonias y en los sitios altamente concurridos;
más calidad y más capacidad de las vialidades y
el transporte.
Una de las ideas que me llaman poderosamente
la atención, y que se ha venido poniendo en práctica
aquí en Nuevo León, es el de la "calidad total"
en la Administración Pública.
Considero ésta una idea muy
provechosa y prometedora. Yo he sostenido la necesidad de una
Reforma del Gobierno.
Precisamente, esta propuesta surge
de mi convicción de que al gobierno le toca llevar a cabo
su propio esfuerzo para ponerse a tiempo con el tiempo de la sociedad
mexicana.
Hoy, podemos ver en todos los campos
el gran esfuerzo de transformación que se ha realizado.
Esa ha sido la respuesta para hacer frente a la competencia. Yo
creo que el gobierno no puede estar al margen de este cambio.
Calidad total para el gobierno es un buen principio, y mejor propósito.
Aquí se enfrentan importantes
problemas ambientales y de transporte, pero se han tomado decisiones
alentadoras, como la construcción del metro subterráneo,
la puesta en marcha de los eco-taxis, las rutas periféricas
que entraron en operación en enero del año pasado
y el Plan Maestro de Vialidad que ofrece soluciones en una perspectiva
de más largo plazo.
Este proyecto es especialmente importante,
sobre todo ante el hecho de que en los últimos 25 años,
el parque vehicular, aquí en Nuevo León, se ha incrementado
7 veces, y la red vial sólo se ha duplicado.
Esta gran ciudad requiere de medios
de transporte ágiles, cómodos, seguros y que no
contaminen. Requiere también de redes que enlacen las zonas
habitacionales con las áreas industriales, comerciales,
universitarias y de recreación.
Aquí, en Nuevo León,
existe un gran orgullo por lo que se ha alcanzado a base de esfuerzo.
Estas son tierras de progreso y de transformación; de oportunidades
que nadie les ha regalado. Ustedes han construido un gran destino
gracias a su vocación de trabajo, a su tenacidad, a su
talento.
Nuevo León es pilar de nuestro
Pacto Federal. Al hacer su propio esfuerzo para forjar un mejor
destino, también Nuevo León ha abierto los caminos
de México.
De esa experiencia debemos aprender
la necesidad de impulsar la fortaleza de nuestras regiones, de
nuestras entidades y municipios.
Debemos reconocer que cuando se
ha impuesto el criterio centralista no siempre se han logrado
garantizar los intereses de nuestras comunidades.
Así hemos visto la construcción
de elefantes blancos, de obras suntuosas, derroche de recursos,
que poco a nada tienen que ver con las necesidades de nuestras
localidades.
Nada más lejos de nuestro
propósito que una relación entre una federación
fuerte y estados y municipios débiles. Porque así
lo único que se logra es imponer criterios desde el centro,
evadiendo una auténtica coordinación de voluntades.
Sé que ustedes desean que
las decisiones del gobierno respondan a sus demandas e iniciativas;
que sean respuesta eficiente a su capacidad para organizarse,
para participar.
Ustedes desean gobiernos responsables,
eficientes y que den la cara a las comunidades, y tienen razón.
Pero para ello se requieren gobiernos municipales que tengan la
suficiente capacidad financiera para elevar la calidad de la convivencia.
No hay duda, el fortalecimiento
financiero de nuestros estados y municipios es el mejor camino
para encontrar las soluciones a sus necesidades.
Lo que yo propongo es que pongamos
en marcha mejores fórmulas para distribuir las participaciones
fiscales de los ingresos de la Federación.
Si mejoramos las fórmulas
de gestión pública y de capacidad administrativa
de estados y municipios, si damos expresión política
a nuestro compromiso de apoyar los esfuerzos para que nuestras
regiones ejerzan cabalmente sus atribuciones, habremos otorgado
nueva fuerza a nuestro federalismo.
Si apoyamos los esfuerzos de recaudación
fiscal que se realizan en cada Estado, es posible canalizar mayores
apoyos de la Federación, sin incrementar tarifas impositivas.
Esto supone que los estados que
incrementen sus niveles de recaudación, por la vía
de la ampliación de la base tributaria, reciban mayores
beneficios.
Existen diversos mecanismos, y estoy
convencido que debemos explorarlos y analizarlos. Lo que no está
en discusión es nuestra voluntad decidida de apoyar a Nuevo
León y a sus municipios. Lo queremos hacer porque así
entendemos el desarrollo regional.
Mi propósito es revisar el
Sistema de Participaciones en Ingresos Federales a Estados y Municipios,
y que lleguemos a fórmulas que permitan apoyar los esfuerzos
que realizan los habitantes de cada entidad.
Es mediante el federalismo que podemos
decir que la fuerza de cada comunidad es la fortaleza de la nación
y que al resolver los problemas locales engrandecemos a México.
Amigas y amigos:
Estoy dispuesto a cambiar todo lo
que sea necesario para elevar el bienestar de nuestras comunidades,
de nuestras familias y construir así un mejor futuro para
nuestros hijos.
Pero, por ello mismo, quiero mantener
todo lo que hemos logrado con tanto esfuerzo y sacrificio: la
estabilidad de la economía, el saneamiento de las finanzas,
la baja inflación.
Por eso, cuando hablo de un cambio,
hablo de un cambio con responsabilidad y rumbo. El cambio no es
resultado de una moda; es producto de una visión objetiva
de lo que hemos hecho y del reconocimiento de insuficiencias y
de la necesidad de buscar nuevos caminos.
Estoy convencido que ni los neoleoneses,
ni el resto de los mexicanos quieren aventuras, ni saltos al vacío,
ni inestabilidad social.
Nuevo León es la obra de
mentes visionarias, que en su tiempo promovieron el cambio con
responsabilidad; que al tomar las decisiones del presente siempre
miraron al futuro.
Nuevo León es el resultado
de la cultura del esfuerzo, de la cultura del trabajo de mujeres
y hombres que dan testimonio de que los mexicanos somos capaces
de acometer con éxito grandes proyectos.
Hoy estamos nuevamente, ante una
etapa que nos exige decisión y talento para resolver nuestros
problemas actuales, sin perder la perspectiva del futuro.
Por eso lo que hoy necesitamos es
seguridad, certidumbre, reglas claras; en suma, una Reforma del
Poder para que el ciudadano tenga confianza al tratar con el Gobierno,
para que todos gocemos de las garantías indispensables
para tomar decisiones.
Certidumbre significa que la actitud
de todos sea previsible; que el gobierno no dé sorpresas
y que las acciones de todos se rijan por la vigencia del Estado
de Derecho.
El México de fin de siglo
debe ser un país fuerte en cada comunidad, en cada municipio,
en cada Estado.
Una nación fuerte por las
oportunidades a la que tiene acceso su población.
Una nación soberana e independiente
que ha sabido dar curso a la participación política,
resolver la vida pública y manejar con responsabilidad
sus recursos.
Ese es el México al que estamos
llamados a participar. Una nación libre, soberana, justa
y democrática. En ese México de fin de siglo, Nuevo
León tiene ya un lugar. Nuevo León es tierra de
liderazgos; en la política, en la industria, en las finanzas,
en el comercio.
Yo los invito a participar en mi
campaña, a sumarse a mi propuesta. Quiero contar con ustedes
y quiero que sepan que ustedes cuentan conmigo.
Quiero ser Presidente de la República
para servir a todos los mexicanos, para trabajar duro por Nuevo
León, por esta sociedad de la que admiro su pluralidad,
su capacidad de crítica, su espíritu de progreso
y su vocación nacionalista.
Muchas gracias.