Agradezco mucho a todos y cada uno
de ustedes esta amable invitación, esta magnífica
oportunidad para poder intercambiar algunos puntos de vista sobres
aspectos de la vida nacional, que a todos como ciudadanos nos
preocupan y de los cuales todos, desde nuestras propias trincheras,
tenemos que ocuparnos para poder salir adelante.
Quiero decirles, en primer término,
que en mi calidad de Candidato a la Presidencia de la República
valoro mucho esta invitación, valoro mucho las exposiciones
que me han precedido en el uso de la palabra, y por supuesto la
de Ricardo Dáler y todas y cada una de las que le sucedieron,
puesto que las tomo como inquietudes vivas que están en
el ámbito empresarial, pero también están
en el ámbito nacional y en muchos otros sectores de la
población; preguntas, sugerencias y, definitivamente, opiniones
que tienen que ver con los más variados aspectos.
Les quiero decir que, al agradecer
a todos este diálogo y esta magnífica oportunidad,
estoy dispuesto - si ustedes lo tienen a bien considerar - a tener
una serie de reuniones; que ésta fuera la primera de varias,
a mí me gustaría mucho, para poderme compenetrar
no solamente con quienes hicieron uso de la palabra, sino con
todos y cada uno de ustedes, provenientes de todos y cada uno
de los estados de la República.
Sus opiniones, sugerencias y determinaciones
me interesan, porque tienen que ser tomadas en consideración
para poder enriquecer toda plataforma, para poder enriquecer todo
programa que tienda a la mejoría de la situación
no sólo económica, sino - lo que es fundamental
- elevar el bienestar de los mexicanos.
Quiero decirles algo - para empezar
-, que considero que una economía en crecimiento requiere
de una gran eficiencia en su desempeño, en su ámbito
comercial - por supuesto en su ámbito comercial moderno
-, que haga posible afrontar con éxito los grandes retos
de la apertura y que de esta manera podamos todos beneficiarnos
del intercambio de los bienes, del intercambio comercial en mayor
medida.
Estamos viviendo tiempos en los
cuales la lucha por los mercados se sujeta cada vez más
a complejos productivos que obligan a una mayor eficiencia comercial,
y eso lo saben ustedes perfectamente bien. ¿Qué
vamos a hacer para estimular la actividad comercial?
De alguna manera aquí se
ha expresado, en dos o tres intervenciones que me han precedido:
el pequeño y mediano comercio demanda una seria política
de desregulación que elimine la discrecionalidad en la
toma de decisiones por parte de las autoridades competentes.
Se requiere, por ejemplo, a nivel
local, a nivel estatal, mucha mayor claridad en las reglas. Con
reglas claras una economía funciona mejor; con reglas mucho
más claras y homogéneas sobre usos y destinos del
suelo, por ejemplo, sobre permisos, licencias, sobre los trámites
que cada empresa tiene que transitar para poder ya sea ampliar
su negocio o abrir uno nuevo.
Pienso que esta claridad en la definición
de las reglas, esta claridad en la desregulación es un
paso que tenemos que dar y que está pendiente todavía
en la agenda económica por venir. Claridad que tiene que
redundar en esta reducción de costos.
Cuando encabecé la Secretaría
de Desarrollo Social, me enfrenté a la necesidad de incrementar
sustancialmente el parque habitacional en el año de 1993.
Muchos de ustedes recuerdan ese esfuerzo que los mexicanos hicimos.
Y nos vimos en la necesidad de enfrentar
un sinuoso camino de tramitología que encarecía
los costos, que hacía que las transacciones encarecieran
también. A fin de cuentas los perjudicados eran a quienes
queríamos beneficiar, que son precisamente las familias
que demandan una vivienda.
Es el caso que ustedes plantean,
es el caso del pequeño y mediano comercio, que demanda
una política seria de desregulación que elimine
la discrecionalidad en la toma de decisiones.
Tenemos que recordar que estos costos
- a los cuales he hecho referencia - son para los pequeños
y medianos comercios, proporcionalmente más altos que para
los grandes almacenes.
Por eso es que, definitivamente,
si de apoyo directo y estímulo y fomento se trata, el Gobierno
que me propongo encabezar habrá de darle especial atención
a las micro, pequeñas y medianas empresas.
Este es un propósito que
nace del análisis que sobre la situación empresarial
en nuestro país hemos hecho.
Más del 95 por ciento de
los establecimientos comerciales e industriales son precisamente
pequeñas y medianas empresas, y esto es algo que llama
de todos nosotros la atención y por lo cual debemos redoblar
esfuerzos.
Para los pequeños y medianos
negocios se requieren políticas de fomento por parte del
Estado, que alienten las figuras de asociación, que promuevan
fondos crediticios en condiciones atractivas, tales como las casas
clasificadoras de riesgo, que reducen los costos de transacción,
los programas de capacitación, de los cuales hace unos
momentos en nuestra charla con Jorge Peláez, hablábamos:
una desregulación efectiva.
En otras palabras, incluyendo una
profunda simplificación tributaria, que de forma también
a los planteamientos que ustedes el día de hoy aquí
han hecho.
Y, por supuesto, el compromiso de
llevar a cabo una profunda reorientación de los recursos
de inversión pública, para impulsar el desarrollo
regional a través de proyectos de desarrollo regional muy
claros perfectamente consensados.
Sé que ustedes coincidirán
conmigo que no es posible eliminar el riesgo que supone cualquier
inversión, pero sí es posible trabajar para otorgarle
mejores garantías a quien decide arriesgar, a quien decide
invertir, y que con ese riesgo y esa inversión están
generando empleos y más oportunidades para los mexicanos.
Ese es precisamente el propósito
cuando hablo de una alianza estratégica entre el gobierno,
las empresas y los trabajadores; una alianza estratégica
entre el gobierno, sobre todo los empresarios de la micro, pequeña
y mediana empresa. Ese es uno de los propósitos que me
propongo realizar, en caso de llegar a la Presidencia de la República.
Soy de la idea de que las propuestas,
las soluciones a todo lo que aquí se ha planteado y lo
que hemos venido discutiendo en reuniones con muchos de ustedes,
en cada uno de los estados de la República, no puede provenir
únicamente de las autoridades o de quienes hemos sido postulados
para hacerlo, debe de atenderse sobre todo la opinión y
la experiencia de quienes tienen la responsabilidad directa de
conducir los procesos económicos.
Por eso mi interés de acercarme
a todos y cada uno de ustedes, mi interés por acercarme
a las mujeres y hombres empresarios de México, sobre todo
de los pequeños y medianos negocios, que mucho tienen que
decir para poder superar los retos y los problemas.
La CONCANACO ha sido desde su creación-una
importante organización que ha contribuido a promover los
cambios en la estructura comercial del país.
Por eso es que quiero convocarlos,
quiero invitarlos a que a las sugerencias que el día de
hoy aquí se han realizado se sumen otras tantas, que seguramente
se tienen por todos y cada uno de ustedes, por todos y cada uno
de los agremiados, para que se consolide así una eficiente
respuesta, una eficiente actividad.
Nos queda muy claro, a mí
me queda claro que fortalecer el comercio habrá de permitirnos
generar parte importante de los empleos que nuestra nación
está requiriendo, que nuestra nación está
demandando.
Al tiempo que contribuirá
definitivamente a lograr un desarrollo regional más equilibrado,
al tiempo que logrará traducir un mayor dinamismo en la
economía nacional y en las economías regionales,
y a su vez se traduzca en el bienestar social.
En la actualidad, he dicho que tenemos
que pensar y tenemos que actuar en consecuencia, de cómo
pasar de las buenas finanzas nacionales a las buenas finanzas
familiares; de cómo pasar de los buenos indicadores económicos
a nivel macro a cómo pasar a una eficiente y mucho más
productiva - y que así se refleje en mayor bienestar social
- economía regional.
En este esfuerzo la participación
de los comerciantes y de los prestadores de servicios es fundamental.
Los comerciantes juegan un papel muy importante en el cambio que
proyecto instrumentar.
He propuesto a la nación
mexicana que en mí encontrarán la decisión
de llevar a cabo un cambio pero con rumbo, un cambio con responsabilidad,
un rumbo certero, porque habré de encabezar un gobierno
con reglas claras, un gobierno que en todo momento sus decisiones
sean previsibles porque estarán sujetas y apegadas estrictamente
a la ley, reglas claras que permitan - a su vez - tomar decisiones
a futuro, con responsabilidad, porque no habremos de echar por
la borda lo que los mexicanos hemos logrado en los últimos
años.
Lo que los mexicanos quieren es
certidumbre, lo que los mexicanos quieren es caminar en unidad,
en armonía hacia el futuro, hacia el encuentro de un futuro
promisorio, no quieren saltos al vacío ni aventuras políticas.
He escuchado con suma atención
los planteamientos que ustedes han realizado. Por ejemplo el de
Alfredo Payán Burgos, que plantea cómo adecuar,
cómo ajustar las leyes en materia fiscal.
Quiero decirles que en ese sentido
el propósito es conducir la economía con responsabilidad,
y conducirla con responsabilidad significa contar con finanzas
públicas sanas.
No podemos gastar más de
lo que tenemos, porque bien sabemos cuáles son las consecuencias,
todos hemos visto cuáles son las consecuencias de la irresponsabilidad
financiera. Lo he dicho y lo reitero ante ustedes que la irresponsabilidad
financiera se ha ido para no volver jamás.
He recibido de muchos de ustedes
y de muchos otros sectores de la población la necesidad
de revisar aquellas medidas que tiendan a simplificar los trámites,
tiendan a aligerar las cargas fiscales; pero que a la vez tiendan
a aumentarla base impositiva para poder asegurar los recursos
necesarios que todo gobierno responsable requiere para orientar
hacia el beneficio social.
Eduardo Peláez habla de un
tema que es - en los términos que él mismo expresa
- complejo porque implica procesos políticos, económicos,
sociales y culturales, como es el del ambulantaje, me propongo
seguirlo encauzando, me propongo seguirlo reordenando.
Uno de los aspectos fundamentales
para resolver este problema es yendo a la solución de sus
causas. No debemos de olvidar, y ustedes mismos lo reconocen,
que las causas del ambulantaje residen precisamente en la falta
de oportunidad para muchos mexicanos, para muchas mexicanas, falta
de fuentes alternativas.
En la medida en que nosotros impulsemos
la desregulación, en la medida en que nosotros fomentemos
la apertura de nuevos negocios, en la medida en que nosotros apoyemos
a la pequeña y mediana empresa, en esa medida ustedes mismos
empezarán a generar las oportunidades, empezarán
a generar las fuentes de empleo que se irán sumando a quienes
en la actualidad practican el ambulantaje hacia el comercio formal.
Roberto Ortega Munguía nos
habla de la necesidad de aumentar la producción y la productividad
en el campo, y estoy totalmente de acuerdo.
La improductividad en el campo no
solamente afecta a quienes la padecen, a los campesinos, a los
productores rurales, sino también a quienes habitan en
las ciudades.
No olvidemos que buena parte de
las causas de la migración del campo a la ciudad es la
falta de oportunidades por parte de los campesinos, falta de oportunidades
en sus lugares de origen.
Aquí tenemos uno de los grandes
retos de los años por venir: elevar producción y
productividad en el campo.
Tenemos que cambiar la filosofía
de querer vender lo que se produce para poder pasar a esta otra
actitud a la que he hecho referencia, de tratar de producir más
y mejor lo que se vende, lo que el mercado está demandando,
y para eso los productores rurales requieren y demandan de apoyo,
de estímulos y fomento.
No estoy pensando en reeditar esquemas
paternalistas ya pasados de moda. Lo que estoy pensando es en
- al igual que con las pequeñas y medianas empresas - acuerdos
estratégicos entre el Estado mexicano, entre el gobierno
y los productores rurales, pero a nivel regional, a nivel local,
para llegar hasta allá y de manera descentralizada llevar
los avances tecnológicos, promover las uniones de crédito,
promover más cajas de ahorro, promover todos los esquemas
asociativos que en diferentes partes de la República están
probando ya ser el camino adecuado para elevar producción
y productividad.
Enrique Salas de la Garza nos habla
de un temor que a todos nos preocupa: la inseguridad pública.
He propuesto una profunda reforma jurídica, una reforma
judicial. He propuesto que para los próximos años
tenemos que atacar de fondo y raíz este que es uno de los
problemas que se ha caracterizado como uno de los que más
aquejan a la población mexicana.
La mala o deficiente procuración
de justicia y de impartición de la misma se ha convertido
en la fuente de agravios personales y de tragedias familiares.
La profesionalización de
nuestras instituciones, de quienes la componen, la participación
más organizada de la sociedad mexicana y alentada por el
Estado, son elementos de la propuesta que he venido delineando
y que le pido al señor Enrique Salas de la Garza me apoye
para enriquecerla y poderla formular con mayor precisión
en los días y semanas por venir.
Luis Carlos Treviño de la
Garza nos habla del federalismo tributario, un aspecto fundamental
que he propuesto revisemos los mexicanos.
Cuando hablé de un desarrollo
regional, cuando hablo de una revisión del Pacto Federal,
lo hago con una visión municipalista y lo hago también
con el ánimo de que revisemos juntos la estructura de participación
fiscal a los estados y a los municipios.
Si queremos que a nivel local y
a nivel regional se cuenten con los elementos para hacer frente
a los problemas aquí donde estos se generan, tenemos que
dotar a nuestros estados y nuestros municipios de los recursos
necesarios -como lo planteé en Tabasco.
Por supuesto que coincido con Luis
Carlos Treviño en la necesidad de promover más la
desregulación a nivel local, a nivel municipal, a nivel
estatal. Hemos avanzado mucho en la desregulación a nivel
federal; pero es a nivel regional donde tenemos serias trabas
para eficientar mucho más los procesos productivos.
Mario Urquiaga nos hace planteamientos
sobre los servicios ferroviarios, de energía eléctrica
y los productos y energéticos derivados del petróleo.
He encontrado en varias regiones
la necesidad de destrabar verdaderos cuellos de botella para poder
generar más fuentes de empleos y verdaderas oportunidades
de desarrollo.
Definitivamente, la modernización
de los servicios ferroviarios es uno de los grandes retos que
nos esperan como sociedad, como nación.
Tengo muy claro los grandes cuellos
de botella que en algunas regiones se presentan por las deficiencias
en la provisión del servicio de energía eléctrica
y de energéticos derivados del petróleo.
Cuando estuve en el sureste se nos
planteó la necesidad de llevar a cabo el proyecto del gasoducto,
por ejemplo, que alimente gas natural a la península de
Yucatán.
Este es un proyecto que es muy demandado
por todos los habitantes de la península para contar con
recursos energéticos que permitan el detonador de la economía
regional.
En el norte de la República
también me han planteado proyectos similares. Me han planteado
la necesidad en el Estado de Hidalgo, por ejemplo, - recuerdo
muy bien - de que revisemos la dotación de energía
eléctrica que se está convirtiendo en un cuello
de botella para la ampliación de ciertos rubros de la actividad
industrial en el Estado de Hidalgo.
Enrique Alvarez Prieto, nos habla
de la actividad turística. Este es uno de los sectores
de mayor importancia, es de gran prioridad nacional, es una fuente
generadora de empleos, limpia, y que a la vez aprovecha a cabalidad
nuestros recursos naturales.
Vincular más esta actividad
a todo aquello que tenga que ver con el fomento económico
del país será una de las prioridades de mi gobierno,
de llegar a la Presidencia de la República.
Finalmente, Héctor Monroy
nos habla de la muy importante actividad, del muy importante tema
que significa la seguridad social. Ahí nos espera revisión
conjunta, en materia administrativa, en materia jurídica,
en materia financiera, porque esa es una de las prioridades que
tenemos los mexicanos por delante para poder cumplir con uno de
los compromisos, pero sin inhibir la actividad comercial, sin
inhibir la actividad económica.
Sé que este es un tema complicado,
es un tema complejo, pero que está en la mente de todos
nosotros, y de alguna manera tendremos que resolverlo en consenso,
en diálogo, con la participación de todos los involucrados.
Entiendo que estos son temas de
un cúmulo que seguramente ustedes tienen como aspectos
que les preocupan, como sugerencias que dar, como opiniones que
brindar.
Lo que les quiero ofrecer es que
hagan de mi campaña - si así ustedes lo consideran
conveniente, a nivel individual - un espacio de diálogo,
un espacio de intercambio, un espacio que nos permita enriquecer
nuestra visión del México del futuro.
Lo que ofrezco es escuchar, lo que
ofrezco es tomar en cuenta todas y cada una de sus propuestas.
He venido llevando a cabo una campaña
que tiene como finalidad el ganar la confianza de los mexicanos,
en sus regiones, en sus comunidades, los mexicanos de todos los
sectores.
Lo que quiero es encontrar, en el
diálogo con los mexicanos: las mejores fórmulas
para que nuestro país avance en su transformación
democrática, en la transformación de las condiciones
sociales que nos permitan llegar al fin de siglo, como una nación
soberana, como una nación más justa, como una nación
donde todos y cada uno de nosotros consolidemos libertades.
Estoy convencido que la CONCANACO
tiene una gran capacidad para la propuesta, y tiene también
una gran capacidad para la acción responsable.
Quiero agradecerles profundamente
esta oportunidad que me han brindado el día de hoy, quiero
agradecerles profundamente sus opiniones y sus sugerencias.
Habré de visitar todos y
cada uno de los estados de la República, lo estoy haciendo,
pero allá, en sus propios lugares de origen, quiero que
me brinden la oportunidad de volver a encontrarlos, de volver
a dialogar, y de esta manera, juntos, caminar en la construcción
de un México que exige cambios pero con rumbo y con responsabilidad.
Muchas gracias.