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Siglo XX > 1990-1999 > 1993

Discurso de Luis Donaldo Colosio. Congreso de Supervisores de la Universidad de Pennsylvania, Estados Unidos.
Abril 2, 1993

Secretario de Desarrollo Social

Los Angeles, Cal., E. U., 2 de abril de 1993
Regency Club de esta ciudad de Pennsylvania.

"Desde que terminé mis estudios, he estado involucrado en actividades encaminadas a la promoción del desarrollo social. Como profesor universitario, servidor público, diputado y senador, y ahora como Secretario de Desarrollo Social, he participado en el diseño y ejecución de políticas gubernamentales orientadas a elevar el bienestar social".

Doctora Rosemary Stevens;
Señoras y señores:

Muchas gracias por su presentación. Es un honor para mí estar aquí con ustedes. Aprecio la invitación que me formularon para intervenir en este acto y deseo felicitarlos sinceramente por el renovado esfuerzo que están realizando, a través de la Escuela de Artes y Ciencias, para fortalecer el prestigio internacional de la Universidad de Pennsylvania.

Esta reunión me permite contrastar la situación que vivimos en 1977, cuando terminé mis estudios en Filadelfia, con la situación actual. No hay duda que el mundo de hoy es muy diferente y que también el México de hoy muestra un nuevo perfil.

Quiero decirles que he tenido una gran fortuna, la de poder combinar mi experiencia académica en el campo del desarrollo regional y la planeación económica, con mis responsabilidades en cargos gubernamentales.

Desde que terminé mis estudios, he estado involucrado en actividades encaminadas a la promoción del desarrollo social. Como profesor universitario, servidor público, diputado y senador, ahora como Secretario de Desarrollo Social, he participado en el diseño y ejecución de políticas gubernamentales orientadas a elevar el bienestar social.

En estas tareas, he aprendido que los servidores públicos tienen que enfrentar problemas complejos y deben tomar decisiones difíciles. Los servidores públicos requieren de un entrenamiento y de herramientas analíticas modernas.

Pero, lo más importante es combinar estas habilidades técnicas con la sensibilidad social y con habilidad para promover la deliberación pública y lograr así la participación de los diversos actores sociales.

Permítanme describir uno de los retos más fascinantes del campo de las políticas públicas y que exige al servidor público no sólo imaginación y creatividad, sino una visión clara, liderazgo, resolución, firmeza y, sobre todo, la participación comprometida de la sociedad.

Me refiero al nuevo reto de combinar efectiva y equitativamente la promoción del desarrollo social y económico con la protección del medio ambiente y de los recursos naturales, en un marco de creciente integración económica.

Cada mexicano quiere y merece un medio ambiente sano. El desarrollo sustentable es algo en lo que creemos firmemente y que, por razones de equidad entre generaciones, los mexicanos del mañana nos exigen.

El desarrollo requiere un compromiso común, una responsabilidad compartida y una acción coordinada del gobierno y la sociedad.

Para lograr una protección efectiva del ambiente y garantizar el desarrollo sustentable es necesario contar con suficientes recursos económicos.

Investigaciones recientes sostienen que es en las fases iniciales de la industrialización cuando la contaminación presenta problemas más agudos, pero a medida que la economía crece y se consolida la industrialización, se generan los recursos necesarios para la protección del medio ambiente.

México está llegando a este último punto, con una estrategia económica exitosa que habrá de fortalecer con el TLC.

Al mismo tiempo, no podemos desconocer que la degradación del medio ambiente está vinculada a la pobreza.

Por tanto, el desarrollo sustentable no puede garantizarse sin profundos cambios económicos; en México, proteger el medio ambiente implica promover el crecimiento económico y combatir decisivamente las causas de la pobreza extrema.

El TLC no es un instrumento aislado, es parte de una estrategia más amplia, que tiene como fin último elevar el nivel de vida de la población y promover políticas orientadas a elevar el ingreso per cápita de los mexicanos.

Quiero exponer más ampliamente algunos puntos sobre el TLC.

Es importante no perder de vista que es un instrumento para conformar entre México, Estados Unidos y Canadá, una región competitiva, frente a las otras regiones del mundo tales como Europa y el Pacífico.

Actualmente estamos en la etapa final para convertir el acuerdo en una realidad. El TLC se convertirá en un motor de prosperidad y crecimiento económico limpio, precisamente porque ofrece cinco elementos básicos de competitividad:

1. Certidumbre: Con el TLC los inversionistas y consumidores conocerán con certeza las reglas del juego comercial actual y del futuro. De esta manera, podrán tomar las mejores decisiones para lograr la asignación de los recursos de una manera más efectiva. Como ustedes saben la permanencia y la continuidad son requisitos básicos de una vigorosa política económica.

2. Economías de Escala: Con el TLC, los inversionistas podrán reducir los costos de producción al proveer bienes y servicios a un gran mercado: 360 millones de consumidores, con un producto regional de 6 billones de dólares.

3. Especialización: Este elemento, se refiere a las pequeñas y medianas industrias que no cuentan con los recursos para aprovechar las economías de escala. El TLC les ofrece la oportunidad para que se conviertan en empresas altamente productivas cuando se especializan en servir a determinados segmentos o nichos de mercado.

En toda la región, precisamente porque el consumidor mexicano es diferente del típico consumidor estadounidense o canadiense, aquellas empresas que se especialicen en proveer bienes o servicios para estos nichos tendrán un mayor margen de competitividad.

4. Opciones tecnológicas: el TLC ofrece a las empresas la flexibilidad necesaria para que puedan escoger entre una amplia gama de tecnologías disponibles en la región. Si la producción de un bien es intensiva en mano de obra calificada, una compañía tendrá acceso a ella. Si por otro lado, la producción es intensiva en uso de capital, la empresa tendrá acceso a este último. El resultado final será una mejor asignación de los recursos y la posibilidad de aumentar los mecanismos de producción compartida en la región.

5. Más servicios a bajos costos: Una economía moderna requiere servicios financieros, transporte, telecomunicaciones, etc. El TLC tendrá un impacto en la reducción de los costos de estos servicios.

Como ustedes pueden advertir, el TLC es un instrumento que será de gran utilidad para México y para la región: así el Tratado está íntimamente vinculado con la salud de la economía de los tres países. Por esta razón, antes de que iniciáramos las negociaciones, en México llevamos a cabo, por decisión propia, una radical transformación de nuestra economía.

Hubiera sido muy difícil iniciar una negociación de la magnitud del proceso en que se concluyó el TLC si no hubiéramos adoptado previamente una serie de medidas que han fortalecido nuestra economía.

Hemos llevado a cabo una rápida transformación de las estructuras económicas con lo que hemos logrado promover una estabilidad macroeconómica y una mayor eficiencia microeconómica. Con ello, estamos aumentando la productividad y la competitividad de nuestra planta industrial.

Pero permítanme decirles que, a principios de los ochenta, cuando me integré al equipo del Presidente Carlos Salinas en la SSP, probablemente muy poca gente, fuera del gobierno, hubiera podido prever que nuestra economía volvería a crecer; que nuestra enorme deuda externa pudiera ser renegociada y reducida; que nuestro comercio pudiera ser liberalizado; y que el sector público pudiera llegar a presentar un superávit presupuestal.

Con el Presidente Salinas, los mexicanos vivimos tiempos de gran creatividad en el campo de la formulación de las políticas gubernamentales. ante los problemas complejos encontramos soluciones, sin generar mayores burocracias.

Iniciamos la Reforma del Estado concentrándonos en servir al ciudadano con calidad, responsabilidad y pleno apego a las normas, impulsando la participación de la sociedad. Estas son las raíces del nuevo México.

Con disciplina, tenacidad y con una nueva combinación de políticas gubernamentales y de mercado hemos logrado resultados muy alentadores: en los últimos cuatro años, la inflación se redujo de tasas de alrededor de 160 por ciento, a menos del 12 por ciento, el año pasado.

Esperamos lograr una inflación todavía menor para 1993. El producto nacional ha crecido por encima del crecimiento de la población por cuatro años consecutivos.

El aumento de la actividad económica ha sido generado fundamentalmente por la inversión privada, la cual ha crecido en 12 por ciento anualmente desde 1989.

En 1988 sufríamos un déficit presupuestal equivalente a 12 por ciento del PNB; ésta situación se ha remontado y en 1992 contamos con un superávit de medio por ciento del producto, y ésta cifra excluye los ingresos provenientes de la privatización de las empresas públicas.

De igual forma, vivimos ahora un clima que favorece la inversión y el crecimiento. El saneamiento de las finanzas públicas, la reducción de la deuda y la apertura de mayores espacios para iniciativas de los sectores productivos y sociales nos han permitido destinar mayores recursos a la satisfacción de las necesidades básicas de aquellos mexicanos que más lo necesitan. Todo ello en un marco de pluralismo y participación social.

El objetivo fundamental de nuestra estrategia de desarrollo es elevar el nivel de vida y elevar el bienestar de todos los mexicanos. El reto al que se enfrenta la política social es el de fortalecer la capacidad del gobierno para satisfacer las necesidades más sentidas de la población, aumentando los recursos para la inversión social, sin comprometer la estabilización y el equilibrio presupuestal.

Un aspecto fundamental para el balance de la política social ha sido la participación de los grupos y comunidades beneficiados. De esta forma, hemos puesto en marcha un programa desburocratizado, eje de la nueva política social en México; "Solidaridad".

Las comunidades se movilizan estableciendo reglas claras para asignar recursos y promover la deliberación pública, alcanzando un gran impacto puesto que se ha mantenido un vínculo estrecho con los cambios estructurales de privatización, desregulación y enfoque del gasto público. En buena medida, esto explica nuestra estabilidad.

Solidaridad se ha fincado en principios democráticos básicos, enraizados en las tradiciones locales de trabajo comunitario, organización al nivel de los barrios, discusión y deliberación pública sobre las prioridades y proyectos.

La honestidad y transparencia de la administración de los recursos federales están garantizadas porque los programas son decididos, ejecutados y supervisados por la propia comunidad, quien asume su responsabilidad, provee la mano de obra, aporta recursos y algunos materiales. Nada es gratuito.

El objetivo inicial del programa solidaridad era el de satisfacer las necesidades básicas a través de la introducción de servicios de agua potable, electricidad, drenaje, así como de la construcción y rehabilitación de viviendas, clínicas, escuelas, calles y caminos. Esta primera etapa se ha orientado a construir el piso social básico.

A medida que un mayor número de comunidades han avanzado en la satisfacción de sus necesidades básicas, en los últimos años Solidaridad ha puesto énfasis especial en el impulso a las actividades productivas, promoviéndose la creación de proyectos regionales productivos a través del Fondo Nacional para las Empresas en Solidaridad, que ha apoyado proyectos con demostrada viabilidad económica.

El objetivo es crear empresas rentables, con capital inicial que, sin que llegue a convertirse en un subsidio permanente, ayude a las pequeñas empresas a florecer.

Algunos ejemplos se enmarcan dentro de los proyectos ecológico-productivos que han permitido proteger los recursos naturales, los bosques y selvas, la mariposa Monarca, mientras que generan alternativas de ingreso para las comunidades y familias que viven en la pobreza.

Permítanme decirles que en la protección del medio ambiente, estamos haciendo uso de la misma creatividad que nos ha permitido reestructurar la economía y proveer infraestructura social.

De esta manera hemos diseñado y puesto en marcha una política integral de protección al medio ambiente. Hemos establecido ya un marco legal y normativo muy avanzado, cuyas normas técnicas han sido producto de un minucioso análisis de costos y beneficios.

Antes de que termine este año, contaremos con 151 Normas Oficiales Mexicanas en materia de protección del ambiente, las cuales cubren las descargas de aguas, el aire, los desechos peligrosos, los desechos sólidos, la calidad del agua, el ruido, los riesgos ambientales y los recursos naturales. Durante un período relativamente corto hemos llevado a cabo 3,069 análisis de impacto ambiental.

Además a nivel local, casi todos los estados cuentan ahora con su propia Ley de Equilibrio Ecológico y Protección del Ambiente.

Dentro de la Secretaría de Desarrollo Social se han fortalecido, tanto el Instituto Nacional de Ecología como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. Esta última, durante la segunda mitad de 1992 y los primeros meses de 1993, ha llevado a cabo 7,083 inspecciones y ha clausurado 930 plantas industriales.

El marco normativo que hemos integrado lo estamos aplicando estrictamente; así hemos cerrado aquellos establecimientos que no cumplen con las disposiciones ecológicas vigentes.

Sin embargo, una administración estrictamente reguladora y el empleo de las técnicas de vigilancia y control no han demostrado ser las únicas formas para proteger el ambiente; éstas necesitan ser apoyadas por herramientas innovadoras para prevenir la contaminación.

Por ello, estamos desarrollando nuevas técnicas e instrumentos económicos que van desde los cargos por emisiones y descargas, hasta los permisos canjeables.

El objetivo es internalizar en las decisiones de los agentes económicos los costos externos que son inherentes a los problemas ambientales.

Estamos promoviendo incentivos para aquellas empresas que desarrollen técnicas innovadoras para la prevención de la contaminación y para el reciclamiento de desechos.

Las empresas líderes de México, también han reconocido que los procesos de producción que cumplen con la protección del ambiente las lleva a un esquema de mayor competitividad.

Señoras y señores:

Hoy día, para promover un mayor bienestar de la sociedad, no basta con establecer prioridades y objetivos o fortalecer las estructuras gubernamentales.

Es indispensable, también, aprovechar todas las oportunidades que presenta el nuevo entorno internacional en el que nos toca actuar y, sobre todo, fomentar la participación de las comunidades organizadas en el proceso de decisiones gubernamentales.

Nuestras estrategias económica, social y de protección del ambiente son precisamente un producto de esta visión.

México es un país fuerte y respetado, con un liderazgo resuelto a jugar un papel de influencia en el mundo. Los mexicanos exigen niveles de excelencia para cada uno de sus servidores públicos.

Para cumplir con ello, debemos estar capacitados para negociar acuerdos internacionales, utilizar las mejoras técnicas para el análisis de los problemas y, sobre todo, trabajar directamente con las comunidades de tal manera que logremos su participación en las decisiones y en las acciones.

Esta ha sido la clave del progreso de México en la última década: sociedad y gobierno han asumido su responsabilidad para trabajar juntos compartiendo una visión del futuro.

Ahora el reto que tenemos ante nosotros es continuar aprovechando nuestro prestigio internacional y el nuevo papel que desempeñaremos en el mundo para aumentar nuestro crecimiento económico, crear más empleos para los mexicanos y elevar el bienestar de nuestra población.

Muchas gracias.