Lic. Fernando Ortiz
Arana, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI
y presidente de esta Octava Convención Nacional;
Señores dirigentes
de los sectores y organizaciones de nuestro partido;
Señoras y señores
delegados a esta Convención;
Distinguidos representantes
de los partidos políticos de América Latina que
nos honran con su presencia;
Señoras y señores
delegados a esta Convención;
Señoras y señores
de los medios de comunicación;
Señoras y señores
invitados;
Entrañables
amigos:
Por decisión
de ustedes, hoy, por primera vez, tomo la palabra como Candidato
del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la
República.
Muchas imágenes
me acompañan en este momento, pero la de mayor significado,
la más profunda y la que más me exige es la mirada
de esperanza de nuestros niños, de nuestros jóvenes.
Ellos saben que está en nuestras manos su destino y confían
en nuestro compromiso.
Por eso no podemos
ver al pasado con indiferencia ni despreciar sus lecciones. Tampoco
podemos pensar que todo está hecho. Las nuevas generaciones
nos reclaman certidumbre en su futuro y estamos obligados a satisfacer
su legítimo anhelo.
Preservar la soberanía
de la Nación y garantizar las libertades, son condiciones
indispensables para lograrlo.
En la Nación
coinciden nuestros afanes, ahí la diversidad se vuelve
unidad y la pluralidad se convierte en fuerza. Resolver nuestra
vida política a través de las reglas de la democracia,
otorga seguridad a la Nación.
El trabajo de todos,
para alcanzar mejores niveles de vida, es sustento permanente
de nuestra unidad. Democracia y justicia son caminos para engrandecer
a la Nación. No avanzar por ellos, pretender ignorar sus
reclamos, sería vulnerar y debilitar nuestra soberanía.
Recordemos: la Nación
es el valor más elevado para la sociedad y la libertad
el bien más preciado del hombre.
La plena expresión
de las libertades se alcanza cuando el hombre decide entre opciones,
cuando elige entre propuestas políticas, cuando participa
en el esfuerzo productivo y escoge su propio camino hacia el bienestar.
La más grande
de las injusticias es la carencia de oportunidades. Sin opciones,
la voluntad se somete, se sujeta a promesas irresponsables. Por
eso propongo que juntos trabajemos para fortalecer a la nación
y ampliar las libertades, afirmarnos como la sociedad abierta.
El gobierno con el
que México cerrará el siglo habrá de iniciar
su gestión con una economía más fuerte, con
un estado más vigoroso, una sociedad más participativa,
segura de sí misma.
Se han realizado las
acciones de cambio, tanto en estructuras económicas, como
de prácticas sociales. Y éstas han sido las más
importantes de nuestra historia moderna. Entonces, tenemos las
herramientas para enfrentar el futuro.
En estos grandes logros
está presente, ante todo, el ánimo renovado de la
sociedad mexicana, el ánimo renovado de nuestras familias.
Así recuperamos la estabilidad de nuestra economía
y también el crecimiento.
Con base en la concertación
se avanzó en la democracia, con apego a la ley se protegieron
nuestras libertades, se innovó la vida del campo y de la
educación. Se hizo renacer la esperanza y la confianza
en nosotros mismos, en especial de quienes más lo necesitan.
Mi reconocimiento
al Presidente de la modernización de México, el
de la nueva mentalidad, el que construyó la nueva presencia
de México en el mundo. Mucho me enorgullece haber servido
al lado del Presidente Carlos Salinas de Gortari.
Ahora... ahora los
mexicanos queremos ir más lejos, queremos alcanzar más
progreso; nuevas aspiraciones y nuevas necesidades están
presentes en el México de hoy. Para enfrentarlas, amigas
y amigos, propongo los siguientes compromisos estratégicos:
Por el pleno ejercicio
de nuestra soberanía, los mexicanos conquistamos un lugar
de respeto en el mundo. Me propongo mantener fidelidad a nuestros
principios, defensa de la igualdad jurídica de todas las
naciones, de la autodeterminación, de la soberanía
popular, de la no intervención. Son valores irrenunciables,
no están sujetos a negociación. Ofreceremos respeto
a todos los pueblos y así lo exigiremos en reciprocidad.
Desplegaremos, con
nuestros principios, una nueva iniciativa internacional para que
nuestra posición estratégica tenga dimensiones multiregionales
en satisfacción de los intereses de la nación.
Hoy el intercambio
comercial abierto contribuye a que nuestras decisiones económicas
se definan en una perspectiva de más largo plazo. Los Tratados
de Libre Comercio con los países de América del
Norte y de Latinoamérica, así como los arreglos
comerciales que se perfilan con otras regiones del mundo, lo que
hacen es brindar certeza, brindar claridad a nuestras relaciones
comerciales.
Hay condiciones favorables
para elevar la competitividad. Estamos frente a nuevas oportunidades,
queremos beneficios concretos para México en la globalización
económica. Los ganaremos compitiendo.
Con fortaleza interna,
vamos a garantizar nuestros intereses en el exterior. Por eso,
consolidar nuestra economía, impulsar la participación
social, arraigar nuestra cultura, no son propósitos aislados.
Todos ellos tienen que ver con la capacidad para cumplir con los
fines de la nación.
No son razones externas
las que nos guían. Desde dentro, forjamos el destino del
país. Mi compromiso es defender la soberanía del
país y promover los intereses de México en el mundo
como instrumento de mayor progreso.
Ante ustedes afirmo,
también, mi compromiso con la democracia. Los ciudadanos
quieren ejercer el derecho al voto y demandan respeto al sentido
que le otorgan. Quieren elegir - y lo quieren hacer con libertad,
con seguridad - sobre la opción que represente sus intereses.
Tenemos hoy mejores
reglas para la competencia política. En esta campaña
habremos de convocar el voto del convencimiento. Lo afirmo categóricamente:
el PRI no necesita - ni yo quiero - un sólo voto al margen
de la ley. Trabajaremos para que éstas elecciones sean
ejemplo de práctica democrática.
No se nos olvide que
lo que hagamos hoy, será determinante para las generaciones
futuras, para que ellas - que son nuestros hijos y los hijos de
nuestros hijos - fortalezcan su confianza en México, en
sus instituciones, en su vida política.
El PRI contribuirá
decididamente a que cada paso del proceso electoral sea clarificado
con la mayor amplitud posible.
Pero es necesario,
además, abolir las prácticas de descalificación
a ultranza, los juicios y las apreciaciones que no se concreten
puntualmente en los datos y en los eventos de la elección.
A través de
mi Partido propondré al Consejo General del Instituto Federal
Electoral la realización de una auditoría externa
al padrón electoral, con empresas propuestas y aceptadas
por el conjunto de los partidos políticos.
Asimismo, propondré
que el Registro Federal de Electores informe a la ciudadanía,
informe a los partidos y a sus candidatos, que informe sobre los
avances alcanzados en la distribución de la Credencial
con Fotografía y que se establezca un Comité de
Ciudadanos que evalúe este proceso.
Estoy a favor de un
grupo plural de observadores nacionales, prestigiados e imparciales,
integrado con propuestas de todos los partidos; el que entre sus
responsabilidades, deberá conformar un sistema para disponer
de información electoral oportuna y confiable.
Por decisión
propia, mi Partido presentará en forma periódica,
ante la ciudadanía, ante la opinión pública,
un informe del financiamiento de mi campaña.
El PRI será
un Partido en competencia. Por nuestra parte, ofrezco que la contienda
se realice en un ambiente de pleno respeto y tranquilidad. Tengo
confianza en que habrá reciprocidad.
Lo reitero: creo en
la democracia, creo en las reglas de la competencia, rechazo cualquier
conducta al margen de la ley.
La invitación
pública que realicé, que formulé a los candidatos
de los distintos partidos para que pudiéramos contrastar
programas y puntos de vista, tuvo aceptación. Existen -
pues - signos alentadores de una voluntad democrática compartida.
Que no quede duda: el PRI hará su parte en el fortalecimiento
de nuestra vida democrática.
Iré al encuentro
del electorado, iré para ganar y convencer. Legalidad y
democracia para el progreso de México.
Tengo también
un firme compromiso con la estabilidad y la modernización
económicas. Son éstas, la estabilidad y la modernización
económicas, son las condiciones para generar más
empleos y mejor remunerados.
Me comprometo con
una economía de la certidumbre. La economía sana
y el equilibrio financiero son ya un patrimonio de los mexicanos
y son también motivo de esperanza para las nuevas generaciones.
No derrocharemos el
esfuerzo que ha realizado la sociedad para erradicar la inflación,
para mantener la disciplina en las finanzas públicas y
para transformar la estructura económica de México.
Promoveremos el incremento en el ahorro de los mexicanos para
elevar nuestra capacidad para invertir, para crecer, para generar
empleos.
Alentaremos una mayor
eficiencia en cada empresa y de cada esfuerzo productivo. Trabajaremos
para generalizar las oportunidades de inversión y de desarrollo
a lo largo y a lo ancho del país. Así es como vamos
a arraigar y a crear más empleos.
La pequeña
y la mediana industria, la pequeña y la mediana empresa
contará con el apoyo del gobierno en sus esfuerzos de modernización.
En la apertura económica
no puede haber marcha atrás. Es un proceso vigente en el
mundo que norma la participación de los diferentes países.
Nos corresponde ahora aprovechar las oportunidades.
La concertación
social que tanto ayudó a vencer la inflación, deberá
consolidarse como un instrumento para promover la productividad
y una más justa distribución de los beneficios.
Comparto los ideales
de un sindicalismo fuerte, nacionalista y participativo. El gobierno
habrá de actuar sin paternalismos, pero lejos de la indiferencia.
Será un verdadero
promotor de la eficiencia económica y del empleo productivo.
Estabilidad con crecimiento
económico, son las condiciones para cumplir nuestro gran
propósito, que es: empleo y bienestar para los mexicanos.
Eso demandan los trabajadores de México y a eso me comprometo.
Mi compromiso es también
con el desarrollo de las regiones: cada región, cada comunidad,
cada rincón de nuestra Patria, es una expresión
única de oportunidades; es una expresión de cultura,
de talento y de recursos naturales.
Somos una síntesis
prodigiosa de lo diverso. Ahí esta nuestra pluralidad.
Este, nuestro país, es un patrimonio natural, cultural
y social para el desarrollo de todos los mexicanos. Y ésa
es precisamente la fuerza de nuestras regiones.
Aprovechar el potencial
de cada una de nuestras regiones, exige un esfuerzo sin precedente
en materia de infraestructura y tecnología.
Más y mejores
carreteras, obras hidráulicas, ampliar y mejorar la red
de ferrocarriles, mejorar las instalaciones portuarias, elevar
y diversificar la producción respetando siempre, siempre,
el medio ambiente; promover y realizar inversiones en la infraestructura
regional y en el desarrollo tecnológico, es mi compromiso.
La reforma campesina
es para la libertad y la justicia, está inscrita en mi
compromiso de la nueva fortaleza regional. Vamos a trabajar para
elevar el ingreso y el bienestar rural al superar los obstáculos
que frenan el desarrollo de los trabajadores del campo.
Alentaremos la formación
de más empresas campesinas, la asociación entre
productores y la nueva inversión; promoveremos más
crédito, impulsaré las cajas de ahorro en el campo,
la asistencia técnica y mejores servicios para la comercialización.
Trabajaré para
superar las disparidades en las condiciones de vida entre las
mexicanas y los mexicanos del campo y la ciudad.
Un auténtico
desarrollo regional... un auténtico desarrollo regional
requiere de una vigorosa defensa de la ecología. Es necesario
rescatar el respeto por nuestros ríos, por nuestros mares,
por nuestros lagos, por nuestros bosques y selvas. Tenemos que
preservar la calidad del medio ambiente, revertir el proceso de
deterioro de nuestros recursos naturales.
La calidad de nuestra
vida exige normar el crecimiento de nuestras ciudades, resolver
los dilemas de las conurbaciones y hacer un uso más racional
de nuestro territorio.
Nuestros hijos, amigas
y amigos, nuestros hijos tienen derecho a suelos productivos,
al aire limpio, al agua pura.
Somos el cuarto país
en el mundo en diversidad de especies de flora y fauna. Preservarla
es para todos nosotros un compromiso moral pero también
estratégico. Moral y estratégico con las futuras
generaciones, con la soberanía del país.
Recordemos, amigas
y amigos, que el mundo en que vivimos no nos fue heredado por
nuestros padres, nos fue prestado por nuestros hijos.
Me propongo trabajar
para hacer de México, en este fin de siglo, un país
líder en el campo de la diversidad biológica, en
el campo de su investigación y en el aprovechamiento responsable
de suelo y agua.
Tenemos por otra parte
un gran tesoro en nuestra cultura comunitaria. Mantengámosla
viva, ahí está el origen de nuestra fuerza como
país: de la comunidad en los barrios, en las colonias,
en los ejidos, en la empresa, en la escuela, a la comunidad regional,
a la comunidad nacional.
Alentaremos también
esa energía social que existe en las organizaciones no
gubernamentales. El respeto y aliento a la diversidad de nuestras
regiones, reclama la renovación de nuestro federalismo.
Es necesario reconocer
en cada Entidad, en cada Municipio, su capacidad política
y ampliar sus recursos fiscales. Con un nuevo federalismo, el
progreso de nuestras regiones será el progreso de México.
Aspiración
fundamental de la sociedad mexicana en este fin de siglo, es elevar
el nivel de vida de quienes enfrentan mayores limitaciones y rezagos.
Por tanto, combatir la pobreza extrema es la mayor responsabilidad
social del Estado y es una tarea que involucra a todos. La pobreza
atenta contra la dignidad de la persona y vulnera las libertades.
Mi compromiso es generar
oportunidades equiparables de empleo, de educación, de
bienestar para todos los grupos sociales. Combatir la pobreza
es imperativo fundamental de una mayor justicia social, pero es
también condición del desarrollo nacional.
Una de las más
grandes aportaciones del Gobierno del Presidente Salinas ha sido
Solidaridad. Yo he tenido el privilegio de constatar su arraigo
en las comunidades y el entusiasmo de cada una de ellas por participar,
por organizarse. Y de esa manera, elevar productivamente el bienestar
de su comunidad.
Yo estoy convencido
de que Solidaridad debe permanecer. Pero también estoy
convencido de que debe avanzar como institución a partir
de cada Municipio y de la decidida participación de los
grupos organizados.
Garantizar a todos
oportunidades de progreso, sólo es posible con una profunda
reforma social.
Con una profunda reforma
social que dé acceso a las familias mexicanas a la educación,
a la salud, a la vivienda y al empleo.
Hablar hoy de elevar
el bienestar, significa invertir más en la gente para que
cada uno de nosotros pueda hacerse cargo del desarrollo de sus
propias capacidades. El gasto social deberá mantener la
más alta prioridad. Así, el gobierno promoverá
las condiciones para una mayor equidad.
El gobierno es responsable
de dirigir, es responsable de coordinar la acción colectiva
para combatir la pobreza, la exclusión, la desigualdad
de oportunidades. Pero el gobierno no debe pretender sustituir
las iniciativas y las libertades de los ciudadanos, de las comunidades,
de los municipios y de las regiones.
Con el voto de los
mexicanos me propongo realizar una amplia reforma de nuestras
instituciones de salud, vivienda y de los sistemas de seguridad
para los jubilados y los pensionados.
Elevaremos la calidad
en los servicios, buscaremos más opciones en la atención
a los beneficiarios. Mucho debemos a quienes han entregado al
país una vida de trabajo. Ellos también, nuestros
jubilados y pensionados, tendrán mayor certidumbre y mayor
progreso.
Las comunidades indígenas
contarán con todo nuestro apoyo, también con nuestro
respeto. Los marginados del campo y la ciudad encontrarán
en el gobierno respaldo para superar las condiciones de vida.
No olvidemos que la pobreza no sólo afecta a quienes la
sufren. También debilita a la sociedad y lastima a la Nación.
Progreso para los
que menos tienen: ése será el mayor compromiso de
mi gobierno.
En este fin de siglo
es impostergable hacer nuevamente de la educación el gran
medio para el ascenso social, para la justicia, para el progreso
económico y para la fortaleza nacional.
Frente a las tendencias
globalizadoras o a las localistas que buscan excluir, la educación
ha de ser garantía para preservar nuestros valores y afirmar
nuestro nacionalismo.
Nuestra cultura, rica,
diversa y milenaria, da sustento a nuestra identidad. Ella inspira
un nacionalismo activo, ajeno a exclusiones y sin temores.
Me propongo apoyar,
sin reserva alguna, una educación nacional, nacionalista
y federalizada, con pleno apego al Artículo Tercero Constitucional.
Yo estoy convencido
de que una educación de calidad, es requisito indispensable
para una nueva etapa de bienestar y de progreso para los mexicanos.
Ese es mi compromiso.
Para cumplirlo, habré
de convocar a las maestras y a los maestros de México.
A las maestras y a
los maestros de México, a quienes debemos lo que somos,
y en quienes descansa lo que seremos.
Haremos un esfuerzo
sin precedente en materia de alfabetización y educación
para los adultos. Una tarea prioritaria es la capacitación
para el trabajo. La globalización, la revolución
tecnológica y de la informática reclaman el concurso
de nuestros creadores intelectuales y culturales, de nuestras
Universidades y de nuestros Centros de Investigación.
Propongo dar un gran
impulso a la creación artística, al desarrollo científico
y al desarrollo tecnológico de México. Responderemos
al desafío... al desafío de elevar la calidad de
la educación que imparte el Estado.
Me comprometo a trabajar
para que nuestras escuelas y universidades públicas estén
a la altura de las mejores del mundo. Lograremos una educación
de calidad para el progreso de México.
Me comprometo también
a que las instituciones públicas reconozcan el poder del
ciudadano; y que reconozcan también la fuerza de la sociedad.
Es un compromiso por un nuevo equilibrio en la vida de la República.
Con el Presidente
Salinas, el Estado se reformó. Se reformó para garantizar
legalidad y cumplir más eficazmente con su función
social. Mucho hemos avanzado, pero debemos de ir más lejos.
Nuestro compromiso
con la dignidad y con las libertades del hombre, nos obliga a
buscar mejores medios para que el ejercicio del poder represente,
con toda fidelidad, el interés general y fortalezca la
cohesión social.
Recordemos que el
poder se ejerce en representación de cada uno de los integrantes
de la sociedad y a ellos es a los que se debe. El poder público
no debe atemorizar al ciudadano, por el contrario: debe de convertirse
y de constituirse en el defensor de sus garantías y de
su seguridad.
Creo en un gobierno
responsable, que cumpla y haga cumplir la ley, que haga uso honesto
de los recursos, que dé seguridad, que dé certidumbre,
que sea un promotor incansable de la energía social y que
oriente el esfuerzo de los mexicanos por más progreso y
más bienestar.
Para apoyar... para
mejorar la acción del gobierno, apoyaremos la creación
de mejores condiciones de vida y de trabajo de los servidores
públicos. Me pronuncio por una reforma del gobierno...
una reforma del gobierno que subordine los procedimientos al fin
más importante: al servicio del hombre, al servicio del
mexicano.
Todas las grandes
organizaciones de nuestro tiempo se están preparando para
ser más productivas, para elevar la calidad, para mejorar
sus decisiones y para aprovechar mejor los recursos. Es imprescindible
que también en el gobierno se realice esta reforma y que
se lleve a cabalidad, para que de él también surja
este cambio.
Honestidad y fortalecimiento
de nuestra ética pública, deberán acompañar
a este proceso. Dice más el ejemplo que la palabra.
Desde ahora me propongo
sumar prestigios y honorabilidad en torno a mi campaña,
en torno a mi candidatura; como lo quiere la ciudadanía,
como lo exigen los mexicanos.
Soy hombre de principios.
Yo quiero que los priístas estén orgullosos de su
candidato y quiero también que lo estén todos los
que me concedan su voto y quienes me otorguen su confianza.
Pocos... pocos asuntos
... pocos asuntos afectan a la población de manera tan
directa como la inseguridad pública y la inseguridad jurídica,
fuente de agravios individuales y de tragedias familiares. Sé
bien de la profunda irritación ante el maltrato, ante la
prepotencia, ante los estorbos burocráticos y sobre todo,
ante la inadmisible frustración, ante la impunidad.
Por eso, propósito
fundamental de la reforma de gobierno es mejorar sustancialmente
la procuración de justicia y la defensa de los derechos
humanos.
Tenemos ahí
una tarea de gran dimensión. En esta campaña vamos
a pedir el mandato de acometerla sin titubeos, sin detenernos
hasta el final. Me comprometo a llevar a cabo una amplia consulta
para proponer un nuevo equilibrio en la vida de la República.
Con ello queremos
garantizar un sistema de impartición de justicia, a la
altura de la exigencia ciudadana y también a la altura
de las nuevas responsabilidades de México en el mundo.
Desde esta campaña,
buscaré los consensos que le respondan a la sociedad.
Me pronuncio también
por el fortalecimiento decidido del Poder Legislativo. Para lograrlo,
habremos de promover reformas que, en los hechos, le otorguen
mayor capacidad para analizar y proponer iniciativas. Pero sobre
todo, para ejercer plenamente sus facultades de vigilancia en
las acciones del Poder Ejecutivo.
En suma: mi compromiso
es con un nuevo equilibrio de la vida de la República,
a partir de una reforma del gobierno, a partir de una mejor impartición
de justicia y del fortalecimiento del Poder Legislativo, todo
para el progreso de la sociedad mexicana.
Amigas y amigos; Compatriotas:
Con estas propuestas
iremos a la campaña. Vamos a incorporar la visión
de los mexicanos, vamos a escuchar a todos los ciudadanos para
enriquecer nuestras ideas, para precisar nuestras acciones.
Me propongo intercambiar
puntos de vista, profundizar el diálogo, sumar el sentir
popular a nuestra oferta política.
Alentado por estos
compromisos, convocaré el apoyo de todos los mexicanos.
Tenemos que convocar
a lo mejor de nosotros mismos: convocar nuestro más alto
compromiso, fidelidad a los principios, perseverancia en los propósitos
y lealtad a los fines.
Convoco a los productores
rurales de nuestra Patria. Juntos vamos a consolidar la reforma
en el campo: más justicia y más amplias libertades
para todos los campesinos de México.
Convoco a los obreros,
los convoco a seguir siendo fuerza fundamental del progreso de
nuestro país. Mi compromiso es, con ellos, de trabajar
por más empleos, por elevar salarios.
Los profesionistas,
los universitarios y técnicos siempre han tenido un lugar
destacado en la transformación de México. Esta campaña
la haremos con ellos: incorporaremos su energía y también
su creatividad.
A las maestras y a
los maestros de México les pido que, con su gran vocación
de servicio, aporten su convicción y su esperanza.
A los empresarios
todos: a los de la industria, del comercio, de los servicios y
los del campo, los invito a sumarse - con su iniciativa, con su
dedicación - a esta gran campaña.
A los empleados públicos,
que dan rostro humano a nuestro gobierno, les ofrezco mejores
oportunidades para seguir sirviendo mejor a la ciudadanía.
Convoco a las mujeres
de México; las convoco a participar. Necesitamos de su
talento, de su sensibilidad y de su capacidad de organización,
para que nuestra campaña sea la del compromiso de progreso
para todos.
A los jóvenes...
a los jóvenes les pido su entusiasmo, les pido su audacia,
les pido su coraje, su determinación. Creo firmemente que
un gran motivo de aliento para un Candidato, es la razón
convencida de cada joven mexicano.
Somos un pueblo con
una gran historia y con un gran destino. Somos una nación
surgida de afanes libertarios, de una gran pasión por la
independencia y por la soberanía, de coraje de construir
nuestros propios caminos.
En este fin de siglo,
la inspiración de los mejores hombres de nuestra historia
estará viva, porque todos tendremos presentes sus ideales: