Presidente del Comité
Ejecutivo Nacional
del Partido Revolucionario Institucional;
Amigas y Amigos del
Partido:
Acepto... acepto con
el entusiasmo de un hombre de Partido, el apoyo que ustedes el
día de hoy me brindan; el que me brindan líderes,
dirigentes, militantes y simpatizantes del Partido Revolucionario
Institucional para mi candidatura a la Presidencia de la República.
Lo hago... lo hago
convencido y también lo hago profundamente emocionado.
El que mujeres y hombres con quienes comparto ideales, con quienes
comparto propósitos, hayan decidido proponerme ser el candidato
del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la
República, es para mí el más alto honor.
Con el Partido de
la Revolución nos encaminamos al triunfo.
Lo hago con profunda
fidelidad a mi vocación política; vocación
que hoy reafirmo y que está sujeta a grandes exigencias:
la de cumplir con nuestros principios, la de cumplir con nuestros
valores; la de honrar y enaltecer la trayectoria de nuestro Partido;
la de presentar nuestra propuesta y la de realizar una campaña
a la altura de las aspiraciones de los mexicanos.
Lo hago... lo hago
atendiendo a mi conciencia, que es la conciencia de un hombre
que cree en la política, cree en la política como
un ejercicio responsable para sumar voluntades en torno a un propósito;
cree en la política como un espacio privilegiado para la
convivencia armónica, para la convivencia civilizada.
La política,
como el instrumento que las sociedades han construido para ordenar
sus intereses, para expresar su voluntad, para conducir su destino.
Esta es la política que llama a mi conciencia. Estoy
preparado para asumir este compromiso.
Soy heredero... soy
heredero de una cultura del esfuerzo, y no del privilegio.
Por ese camino se
me han abierto oportunidades: las de estudiar; las de especializarme;
las de participar en política, como Diputado Federal, como
Senador por Sonora; las de servir a un gobierno, desde niveles
modestos hasta llegar a encabezar los esfuerzos en la Secretaría
de Desarrollo Social. Ese es el esfuerzo que me permitió
también llegar a la Presidencia de mi Partido, el Revolucionario
Institucional.
En todo este trayecto...
en todo este trayecto se formaron y se profundizaron mis convicciones.
Pertenezco a la generación
del cambio. La generación que encabeza Carlos Salinas de
Gortari.
La generación
que encabeza Carlos Salinas de Gortari, quien inició el
proyecto en el que creo y comparto, el de las grandes reformas,
el de la reforma de la Revolución.
Durante estos años
de intenso trabajo he podido constatar el cariño del pueblo
de México para con su Presidente. El Presidente Salinas
es uno de los grandes pilares de nuestro Partido. Su prestigio,
su capacidad, su entrega, su lealtad a México, hacen fuerte
al PRI y hacen fuerte a la Nación.
Creo... creo en el
nacionalismo surgido de la Revolución Mexicana; un nacionalismo
popular, porque nos une y tiene sus raíces en las aspiraciones
de nuestra gente.
Soy hombre de la frontera.
Ahí se vive la identidad día con día. Ahí
se contrastan las culturas y se aprecia profundamente la riqueza
de nuestros valores. Nuestro amor a México, que se construye
en el esfuerzo cotidiano, que supera adversidades.
Soy un hombre del
norte. Ahí se aprecia el gran potencial de la fuerza de
nuestras comunidades y se vive el amor y el respeto a la familia.
La cultura de mi región
me ha enseñado la importancia de la tenacidad, de la perseverancia,
del esfuerzo. Me ha enseñado el valor del trabajo y el
respeto a la diversidad de esta gran Nación que es México.
Por eso creo en mi
Patria. Por eso he decidido entregarme a ella y luchar - junto
con ustedes - por su engrandecimiento.
Conocer otras naciones
me ha permitido admirar aún más nuestros valores
y nuestra historia, nuestro apego a la familia y la importancia
del ejemplo a nuestros hijos. Estoy decidido a conservar una trayectoria
de lealtad a los principios que heredé y que inculco a
mis hijos.
Ser nacionalista es
hacer de la soberanía el valor fundamental. La gran batalla
de México es por la soberanía. Esta es mi convicción.
Nuestro mayor patrimonio
es la independencia de la Nación; la entendemos como la
capacidad que tenemos los mexicanos para definir nuestro destino.
Dentro y fuera de
nuestras fronteras he apreciado la importancia del cambio en el
mundo: la globalización, la regionalización, la
profundización en el intercambio comercial.
Estoy convencido -
amigas y amigos del Partido - que en esta etapa tenemos que afirmar
la participación de México en el mundo y seguir
incrementando la capacidad de promover nuestros intereses.
Soberanía,
nacionalismo, son parte de nuestra cultura. Inspiran nuestras
tareas diarias y nuestro amor a México.
Soy hombre de profunda
convicción democrática. Lo he demostrado en los
hechos; la he practicado con orgullo. Creer en la democracia es
respetar las reglas de la competencia, es alentar el debate, es
alentar la deliberación y es aceptar los resultados de
la voluntad popular. Mi compromiso
con la democracia es irrenunciable.
Habremos de vivir
la próxima contienda electoral con nuevas normas. A todos
los partidos corresponde cumplirlas y de esa manera enaltecer
la política.
Estamos ahora ante
una oportunidad excepcional, no la desperdiciemos. Vamos a demostrar
primero a nosotros mismos y a nuestros hijos, que la competencia
política que vivimos en México es honesta y se finca
en valores; que tenemos el coraje y tenemos la decisión
de perfeccionar nuestra democracia.
La ciudadanía
juzgará... la ciudadanía juzgará que tenemos
la mejor propuesta. Invitaré a los candidatos de los otros
partidos a un amplio debate.
A un amplio debate
que contraste ideas y programas. Nuestros votos... nuestros votos
serán los del convencimiento. Porque ganaremos el debate,
ganaremos los votos.
El más alto
valor de nuestra sociedad - qué duda cabe - es la Nación,
y el más alto valor del hombre es la libertad. Por eso
es que profundizar y ampliar libertades es tarea permanente. Reconocer
y proteger los derechos diferenciados de la sociedad y otorgarles
garantías es la fuente de legitimidad de la convivencia
social.
Daremos voz a los
que no la tienen, a los desprotegidos, a los marginados, a los
desposeídos. Esas voces se sumarán a la voz de la
Nación. Mi compromiso es con una sociedad que se reconozca
por el respeto a la ley y a la dignidad del hombre; una sociedad
que combata las exclusiones, la marginación, el rezago
y el atraso.
Ir por más
progreso, ir más lejos en nuestra transformación,
significa también ampliar las oportunidades para nuestra
clase media; es decir, las oportunidades de los empresarios de
la pequeña y mediana empresa, de los comerciantes, los
productores rurales, los pequeños propietarios; las de
nuestras maestras y nuestros maestros; las de los universitarios;
las de los profesionistas; y las de los empleados públicos.
Ir por más
progreso, ir más lejos significa, en síntesis, fortalecer
las expectativas de ascenso social de todos los mexicanos.
Los cambios en el
mundo nos han dado razón a nuestra reforma económica.
(En) el debate económico hemos ganado la propuesta. Como
funcionario público, como Legislador, he participado y
compartido las decisiones de esta etapa de reformas y recuperación.
Como economista estoy convencido de que elegimos el camino correcto.
El mejor discurso son los hechos. Estoy a favor de una economía
de la certidumbre.
He visto el costo
social de las políticas equivocadas; y el renacer de la
esperanza con las políticas correctas. Conozco los efectos
devastadores de la irresponsabilidad financiera, de la indisciplina
en el gasto, de las promesas sin sustento. Lo sabemos muy bien:
quien al final paga la irresponsabilidad es el pueblo y lo paga
con sufrimiento.
Rechazo el populismo,
rechazo la demagogia, rechazo las ficciones. La disciplina en
las finanzas públicas llegó para no irse nunca más.
No habrá desviaciones. Que quede bien claro: no hay marcha
atrás; la sociedad no lo admitiría. Que quede bien
claro: no hay marcha atrás; superar los retos que tenemos
por delante así lo exige.
Hemos invertido mucho
en la estrategia del cambio. Hacer que los beneficios lleguen
a los mexicanos reclama perseverancia, reclama tenacidad, reclama
seguir en el rumbo.
Arraigar lo que ha
funcionado y formularnos nuevas metas para ir más lejos,
por más progreso. Ese es mi compromiso.
En mi trayectoria...
en mi trayectoria siempre he valorado la importancia de saber
aportar a un equipo, de ser productivo, de saber trabajar en torno
a un liderazgo, asumir disciplina y entregarse al desempeño
de las tareas encomendadas. Esos valores me han permitido cumplir
mis anhelos.
Ahora, en esta campaña,
me corresponde estar al frente. Asumiré mi responsabilidad.
Para ello, cuento con mi Partido. Para ello, cuento con ustedes.
Soy hombre de lealtades. En mí encontrarán siempre
una sola voz y una sola determinación.
Vamos... vamos a ampliar...
vamos a ampliar la fortaleza y las oportunidades que hoy nos ofrece
la nueva economía de México. Nuestro reto es aprovechar
las ventajas que ahora tenemos, las de una economía estable
y en crecimiento.
Frente al Tratado
de Libre Comercio encabezaremos esfuerzos para elevar productividad,
ser más competitivos, elevar el bienestar de los mexicanos.
Nuestra economía
habrá de calificarse por su capacidad, por su capacidad
de generar inversiones, de generar más empleos, de elevar
los salarios. No olvidemos que sólo en una economía
fuerte y sana puede haber justicia.
Más empleos
y mejores salarios es mi compromiso. Esa es la mejor forma de
distribuir el ingreso. Eso es lo que da tranquilidad y certidumbre
a las familias. Eso es lo que asegura el futuro de nuestros hijos.
No olvidemos que el fin último
de la economía es el hombre, el bienestar de su familia
y comunidad, su región y su patria.
Una amplia y profunda
reforma social es el desafío de este fin de siglo para
México. He recorrido el país, he visitado las más
recónditas regiones de México. Conozco su gran potencial
y sé también de sus necesidades.
Sí es cierto,
provengo del norte, pero también me reconozco como mexicano
en la gran fuerza del Centro y el Sur de nuestra patria; conozco
los grandes valores culturales de sus hombres y admiro el gran
talento y creatividad de sus regiones.
Conozco a las diferentes
organizaciones sociales, a las que forjaron nuestro tiempo y a
las que han surgido del vigor y el dinamismo de nuestra actual
transformación. En todas ellas, en todas las organizaciones
sociales, está presente el reclamo de participación,
de contribuir a una amplia reforma social.
Me propongo abrir
los espacios para que su energía e iniciativa tengan cauce,
y sean decisivas para la nueva etapa de bienestar de nuestro país.
Los grandes rezagos
nos ofenden. La aspiración fundamental de quienes viven
en los barrios, en las colonias, en los ejidos, en las comunidades
indígenas, es la elevación productiva del bienestar.
No más injusticia, no más pobreza; ése es
el reclamo.
Para construir...
para construir la sociedad que queremos, debemos resolver el problema
de la pobreza extrema. Sólo con alternativas garantizadas
de desarrollo social podremos seguir construyendo el México
fuerte al que aspiramos para este fin de siglo. Me propongo mantener
y profundizar Solidaridad como columna vertebral de nuestra política
social.
Como mexicano... como
mexicano, como integrante de la generación del cambio,
creo en una profunda y amplia reforma social que finque la nueva
esperanza de los mexicanos, que dé certidumbre a nuestro
futuro.
No les propongo ni
una reforma burocrática, ni una reforma centralizada. Les
propongo una auténtica reforma que nazca desde las regiones,
desde el sentimiento de cada comunidad y que tenga como centro
de todos nuestros afanes el bienestar y la dignidad del hombre.
Todos estos propósitos
se enlazan. Combatir la pobreza es un compromiso ético,
pero también es condición de mayor fortaleza de
la soberanía, de nuestra aspiración democrática
y del sustento de las libertades.
La economía
fuerte abre las posibilidades para una política social
profunda. El mejor bienestar contribuye a construir las condiciones
para asegurar libertad y democracia. A su vez, nuestra vida democrática
se beneficia de una economía que genera empleos y de una
política social que brinda educación para la competencia
y para el desarrollo, una educación de calidad, vivienda
digna y acceso a mejores servicios de salud.
Todos estos propósitos
convergen en la soberanía, en la nación fuerte y
vigorosa que queremos los mexicanos.
En esta Asamblea reafirmo
mi convicción y mi orgullo de ser priísta. A cada
militante puedo verle a los ojos. Grandes jornadas nos han unido.
Juntos hemos aprendido el valor del esfuerzo, del empeño,
de los principios.
Conozco a fondo mi
Partido, conozco su gran capacidad, su ánimo, su decisión,
su determinación, su entusiasmo.
Somos el Partido de
la transformación de México. Somos el Partido que
ha dado paz, certidumbre,
estabilidad y futuro a la Nación.
Somos un Partido con
la capacidad para impulsar los cambios que demandan los mexicanos
y para preservar nuestros valores. En una palabra, somos el Partido
de la Revolución.
La Revolución
nos sigue dando rumbo. Este siglo inició con una revolución
social triunfante; finaliza con una Revolución reformada
que cumple sus propósitos.
Creo profundamente
en la Revolución Mexicana, creo en sus principios, creo
en nuestra Constitución. Los priístas luchamos para
mantenerla vigente. Esa es la causa a la que me entrego. Con la
causa de la Revolución triunfaremos.
Amigas y Amigos de
Partido:
Vamos a la campaña
del triunfo. Que no haya dudas: estamos preparados para competir
y estamos preparados para ganar.
El PRI... el PRI es
hoy un Partido mejor organizado, con mayor capacidad para estar
presente en el territorio nacional, en cada comunidad, en cada
barrio, en cada ejido. Somos un Partido nacional, que cuenta con
los mejores hombres y con las mujeres más dedicadas a las
mejores causas de México. Aquí militan los grandes
líderes sociales. Este PRI organizado y unido es el Partido
de la victoria.
Este es el PRI que
le cumple a la Revolución y lo hace con mística,
con orgullo, con capacidad y con fortaleza. Es el Partido que
se ha transformado para ponerse a tiempo con este tiempo nuevo
de México; que sabe qué hacer con el poder, y que
ha promovido los grandes cambios del país; que actualiza
sus propuestas, que le da certidumbre a los mexicanos, que abre
espacios de participación a nuestras mujeres y hombres
de todas las generaciones.
Seré el candidato
de los obreros, seré el candidato de los campesinos de
México, de nuestras clases populares, de los profesionistas,
de los maestros, de los estudiantes y de los universitarios, de
las nuevas organizaciones sociales. Seré el candidato de
los que tienen como sus valores la soberanía y el nacionalismo
de México.
Nuestra campaña
será de la más amplia convocatoria y de la más
profunda y amplia participación. Será una campaña
entusiasta, en la que cada quien tendrá un lugar y también
una tarea que cumplir.
Por eso, el triunfo
será de todos. Haremos un empleo eficiente de nuestros
recursos y daremos cuenta de nuestros gastos. Mantendremos una
estrecha comunicación con la ciudadanía. A través
del diálogo buscaremos convencer y respetaremos a quienes
tengan ideas diferentes.
Con la fortaleza de
nuestro Partido, con el vigor de nuestra campaña, con la
sociedad mexicana, vamos a ganar. Vamos a ganar el futuro para
los mexicanos, para nuestros hijos, para nuestras familias, para
el bienestar de todos y cada uno de nuestros compatriotas.
Un futuro de mejores
libertades, de más democracia. Un futuro de mayor justicia
social. Un futuro grande y cierto para la nación.
¡ Vamos por
más progreso para México !
¡ Que viva Carlos Salinas de Gortari !
¡ Que viva el Partido Revolucionario Institucional !
¡ Que viva México !