Amigas y amigos;
Señoras y señores invitados;
Amigas y amigos de los medios de comunicación;
Priístas de México:
Hace más de veinte meses
que asumimos la Presidencia del Partido Revolucionario Institucional;
en aquel entonces por mandato del Consejo Nacional.
Hoy, ante la Asamblea Nacional de
mi partido, reasumo el compromiso más importante de mi
vida política.
A lo largo de veinte meses, el priísmo
nacional, todos ustedes, militantes, dirigencias de los Estados,
los compañeros del Comité Nacional, todos juntos
hemos enfrentado una etapa de grandes esfuerzos para nuestro partido.
El papel del Partido Revolucionario
Institucional, qué duda cabe, ha sido central en el proceso
de cambio y nuestra responsabilidad ha sido indeclinable.
Somos, en esta época de transformaciones,
de cambios y de reformas no sólo en México, sino
en el entorno internacional, un partido en franca transformación;
y aunque algunos no quisieran verlo en este periodo, el priísmo
nacional ha trabajado con entrega, con pasión. Los priístas
hemos hecho lo más y lo mejor que hemos podido por nuestra
causa.
Tuvimos derrotas que muchos queríamos
que fueran nuestros triunfos. Pero obtuvimos triunfos, muchos
triunfos, que otros quieren y querían que fueran nuestros
fracasos.
En el balance, compañeras
y compañeros, nuestro partido no está declinado;
nuestra organización está viva, nuestra organización
está vigente, y estamos preparados para seguir encabezando
la transformación de México.
Hoy, al refrendarnos ustedes la
confianza del priísmo nacional, aumenta nuestra responsabilidad
y nuestro compromiso. Ofreceremos lo mejor de nosotros mismos
al servicio del partido, para así juntos llegar a tiempo
a la reforma del Partido Revolucionario Institucional.
El partido que somos, el partido
de hoy y del futuro, empeñó su palabra ante la sociedad,
ante la sociedad mexicana a la que se debe, y lo hemos hecho de
cara a la nación; nuestro partido reúne los consensos
y expresa con franqueza, con autocrítica, con propuestas,
su voluntad de cambio.
En este proceso, todo el priísmo
ha tenido oportunidad de hablar, de debatir, de reflexionar. Lo
hemos hecho en los seccionales, lo hemos hecho en los comités
municipales, lo hemos hecho en nuestras organizaciones, pero también
lo hemos hecho en la colonia popular, lo hemos hecho en el ejido.
El gran debate por la democracia
llega a un momento de la mayor importancia en esta asamblea.
Amigas y amigos delegados:
El momento del diagnóstico
ha quedado atrás.
Cada uno de los temas de la agenda
priísta se ha ido aclarando en las largas jornadas de análisis
y de discusión.
Los puntos de la convocatoria por
la cual nos encontramos aquí reunidos, se han ido cumpliendo
cabalmente, puntualmente, uno a uno.
La sociedad mexicana nos entregó
sus propuestas. Hemos recogido razones y argumentos, pero también
hemos recogido reclamos y críticas. Hemos oído todas
las voces, hemos dialogado, reflexionado y polemizado sobre el
presente y sobre el porvenir de la política nacional.
Pero ha llegado el momento de tomar
decisiones. Esto lo vamos a hacer juntos, y lo vamos a hacer con
responsabilidad, sin titubeos, con imaginación, con la
lucidez de ustedes.
Sin autoengaños, sin simulaciones,
los priístas marchamos decididos a la reforma del partido.
El cambio es el signo de nuestro
tiempo. En nuestro país la sociedad se ha vuelto plural;
los ciudadanos son cada vez más críticos, informados,
exigentes, demandantes. Reclaman mayor participación política
y justicia social.
En este cambio de la sociedad mexicana,
como partido, ya no estamos solos; por el contrario, con otras
organizaciones estamos conformando un régimen democrático
de partidos.
La competencia, amigas y amigos
priístas, es parte de nuestra naturaleza.
La nueva realidad, la decisión
del priísmo nacional de impulsar este tipo de transformaciones
y nuestras propias convicciones políticas nos ha llevado
al camino de la reforma. Nuestras convicciones son las que nos
han traído el día de hoy aquí.
Preguntémonos, reflexionemos.
¿Por qué hemos decidido reformarnos? ¿Por
qué hemos tomado el camino de ensanchar los cauces democráticos
para hacerlo?
¿Para qué esta movilización
política de nuestro partido a nivel nacional? ¿Por
qué nuestra vehemencia, nuestra indeclinable voluntad de
escuchar la voz de la sociedad?.
Ustedes han dado la respuesta. En
primer lugar, porque los priístas de hoy reconocemos el
momento político de excepción que nos ha tocado
vivir. Porque los priístas de hoy reconocemos los signos
del cambio.
Ustedes, junto con millones de mexicanos,
han aportado talento, racionalidad, altura de miras y determinación
en este proceso.
Desde el Comité Municipal
hasta las comisiones estatales, hemos discutido acerca de nuestros
problemas, pero también se han propuesto soluciones. Y
se ha hablado con franqueza acerca de los grandes retos que enfrenta
el Partido Revolucionario Institucional en esta hora del cambio.
Y ustedes han decidido con toda
claridad que el primer gran reto es recuperar nuestra posición
política.
Ante los problemas en que vive la
sociedad, ante los problemas del México de hoy, que muchos
son ancestrales y otros de nuevo cuño, ¿Cómo
debemos pronunciarnos los priístas? ¿Con cuáles
principios?
¿Con qué actitud?
¿Cuál debe ser, en síntesis, nuestra posición
política frente a los grandes problemas de la nación,
de las entidades de la República, de nuestras regiones?
Nuestra posición política,
ustedes la han definido, consiste en hacer frente a las necesidades,
hacer nuestras las voces de la sociedad inspirados siempre en
nuestros principios y en nuestros valores: de libertad, de legalidad,
de democracia, de justicia social y de defensa de nuestra soberanía.
Pero en esta reflexión ustedes
han puesto énfasis en un segundo gran reto al que se enfrenta
nuestro partido. Y éste es el de dar con eficiencia, con
eficacia, con nitidez, cabida a los intereses legítimos
de la sociedad mexicana.
Una sociedad compleja, una sociedad
plural que requiere un foro de expresión política
para manifestar las necesidades del pueblo, para expresar la voz
de la ciudadanía.
Eso es lo que el priísmo
de hoy ha recogido de las exigencias de la sociedad a la pertenecemos.
¿Por qué tenemos que
dar con mayor precisión cabida y representación
a los intereses de la sociedad?
Porque tenemos que reconocerlo,
muchas iniciativas nos han rebasado, y estas iniciativas se han
convertido en organización de la sociedad, incluso fuera
de los partidos políticos y esto lo tenemos que reconocer.
Por eso es que, al plantearnos nuestra
reforma, tenemos necesariamente que reflexionar cómo, de
qué manera representar los intereses de esta sociedad nuestra,
en franca transformación y con un singular dinamismo.
Queremos, amigas y amigos priístas,
representar el sentimiento de hombres y de mujeres; queremos ser
más eficaces, más concretos y más exitosos
en la reivindicación de los obreros, de los campesinos,
de las mujeres, de los jóvenes, que desde diferentes generaciones
y trincheras representan las iniciativas de los grupos sociales.
Lo tenemos que hacer venciendo intermediaciones
burocráticas, sin anacronismos políticos. Queremos
concretar esos intereses sociales, como partido tenemos que sumarlos,
tenemos que integrarlos.
No queremos un partido para minorías
privilegiadas, queremos un partido del municipio, del Estado,
queremos un partido para la nación.
A lo largo de la discusión
se fijó un tercer gran reto; éste es el del fortalecimiento
de la organización, de la militancia y de la acción
política.
Queremos transformar nuestra organización
en potencialidad para la política. Queremos, como ya lo
dije antes, convertir al partido en el foro de expresión
ciudadana por excelencia, en el que se discutan los problemas
de la sociedad; en donde prevalezcan los métodos democráticos;
en donde se desechen el autoritarismo, la política burocrática,
los dogmatismos, la prepotencia y la arbitrariedad.
Esa es la exigencia del pueblo de
México; esa es la exigencia del priísmo aquí
reunido, y esa es la exigencia del priísmo nacional.
En el Partido Revolucionario Institucional
se ha recuperado la mística, la mística que supera
la cultura de la "línea", la mística que
le da al militante la capacidad de iniciativa. ¿Cómo
pasar de estos planteamientos a los hechos? ¿Cómo
desburocratizarnos?
¿Cómo respetar a la
militancia, que es un reclamo generalizado? ¿Cómo
darle su lugar? ¿Cómo avanzar en nuestra democracia
interna? ¿Con cuáles reglas?
¿Cómo evitar que nuestra
reorganización democrática, en la que estamos empeñados
y comprometidos, no derive en una dispersión, escisiones
y fracturas?
En la reorganización democrática
de nuestro partido, el municipio tiene que ser el punto de convergencia
democrática de las fuerzas nacionales. Desde el municipio,
en el ejido y en la comunidad, en la colonia popular y en el barrio,
en el vecindario, con la voluntad de todos, nace y surge vigoroso
el nuevo Partido Revolucionario Institucional.
Hay un cuarto reto, al que ustedes
han hecho amplia referencia, y que es, con la voluntad de todos,
con la decisión de todos, superar la imagen del partido
en el seno de la sociedad mexicana. Para ello, tenemos que trabajar
más, perseverar y actuar con tesón singular, con
responsabilidad.
Un nuevo Partido Revolucionario
Institucional está naciendo dentro de todos y cada uno
de ustedes, que tienen una nueva actitud, no solamente frente
al partido, sino frente a la sociedad; una nueva actitud frente
a nuestros adversarios; una nueva actitud frente a la vida. Esa
es la nueva actitud priísta de hoy, del futuro.
Priístas que exigen nuevos
derechos y están dispuestos a asumir nuevas responsabilidades.
Así es como nos comprometemos a superar la imagen del partido.
Pero también exige el priísmo que esta superación
de imagen se haga con probidad, con honorabilidad y con honestidad
en la gestión pública de gobernantes o representantes
populares y de servidores públicos.
Que no se nos olvide el dicho popular
que dice: "Arrastra más el ejemplo que la palabra".
Y es el ejemplo de Carlos Salinas de Gortari es el que está
arrastrando y conduciendo los destinos del partido y de la nación.
Es su ejemplo el que tenemos los priístas de hoy que seguir
en el camino del progreso y del bienestar del pueblo de México.
Compañeras y compañeros:
Nunca, nunca como hoy habíamos
tenido una asamblea más representativa. Aquí está
reunido el priísmo, su representación nacional:
obreros, campesinos, maestros, empleados, colonos, amas de casa,
profesionistas, estudiantes, jóvenes y mujeres de distintas
generaciones que representan la pluralidad de la sociedad mexicana.
Mexicanos todos que pertenecemos
al Partido Revolucionario Institucional, que creemos en él,
que creemos en sus valores, en sus ideales.
Este pueblo de México, al
que pertenecemos, está aquí representado con dignidad,
porque todos y cada uno de ustedes han sido democráticamente
electos.
Delegados priístas:
Son ustedes, amigas y amigos delegados,
portadores de la voluntad de los compañeros del priísmo
nacional. Son ustedes voceros de expresiones que suman y cuentan.
Son ustedes, amigas y amigos delegados,
representantes de las voluntades, de los reclamos, de las exigencias,
pero también de las esperanzas y de los anhelos del priísmo
nacional. Es a través de su actuación en esta Asamblea
Nacional como habremos de cumplir a cabalidad con el mandato.
Fuertes batallas han forjado esta
etapa del partido; pero fue el trabajo y la perseverancia, fue
el activismo creativo de ustedes y de millones de mexicanos que
pertenecen a nuestro partido, lo que ha hecho posible la vigencia
política de nuestra organización nacional.
Nuestra reforma tiene que ser una
respuesta acordada soberanamente por nosotros al reclamo social
de ampliar la vida democrática, de defender los derechos
humanos, de profundizar en las tareas de justicia social.
Eso es lo que nos ha permitido encabezar
la iniciativa ciudadana y eso es lo que nos permitirá estar
a la vanguardia en la escena política nacional.
A partir de hoy todas las batallas
del pueblo tienen necesariamente que ser las batallas del nuevo
Partido Revolucionario Institucional.
Nuestra reforma es de largo aliento,
nuestra reforma es de largo alcance, es un proceso que nos exige
actuar en todos los frentes, es un proceso que nos exige que vayamos
hacia adelante, sin perder la vista en las luchas cotidianas.
Nuestra asamblea, amigas y amigos
delegados, habrá definitivamente de fincar las bases sobre
las que habremos de avanzar en nuestra reforma; pero esto no es
poco, es un gran paso hacia el logro de aspiraciones y objetivos
mayores.
Lo hemos dicho con anterioridad:
nuestra Asamblea es un punto de llegada, pero también es
un punto de partida.
En esta Asamblea culminamos una
fase, una etapa del proceso, y en esta fase y en esta etapa logramos
los priístas aprender mucho.
Hoy podemos decir que el priísmo
nacional ha identificado a cabalidad cuáles son sus defectos;
también cuales son sus deformaciones.
Hemos reconocido qué es lo
que ya no quiere el priísmo nacional; pero también
hemos identificado lo que queremos que se preserve, porque constituye
nuestro orgullo y nuestro prestigio histórico al frente
de las luchas políticas de México.
Hoy sabemos que en esta asamblea
vamos a tomar acuerdos, vamos a llegar a consensos que nos permitan
ante todo mantener el poder por vía democrática.
Eso es lo que el priísmo quiere: que nadie dude de la seriedad
de nuestro compromiso con la democracia en México.
Queremos con el voto ciudadano el
poder democrático: el futuro de México. Este paso
social y de democracia no es de rupturas ni es de violencia. Los
priístas de México exigen democracia, más
democracia a su partido: demandan descentralización, autonomía;
demandan gobiernos responsables.
Vamos juntos a poner punto final
a la perversión política de las decisiones cupulares
y centralizadas; vamos a poner punto final a la imposición
y a la antidemocracia. Eso es lo que quiere el partido; eso es
lo que quiere el priísmo nacional; eso es lo que quiere
México.
Vamos, compañeras y compañeros,
juntos a nuestras tribunas de trabajo; vamos a cumplir cabalmente
con nuestra cita. Que las siguientes horas de trabajo sean también
la maravillosa oportunidad para fincar las bases de nuestra reforma.
En Querétaro refrendaremos
principios, valores de libertad, de democracia, de justicia social,
de soberanía. Recordemos: todo podrá cambiar, todo
menos nuestra identificación plena con los principios de
la Revolución Mexicana.
En Morelos vayamos a ratificar nuestro
compromiso con la sociedad. Dediquémonos con ahínco
a formular un gran programa político para el partido que
identifique, que recoja y que represente los anhelos de la sociedad,
de la ciudadanía; ahí donde se desarrolla la vida
comunitaria, ahí donde quiere el pueblo ver a su lado al
Partido Revolucionario Institucional.
En Puebla, amigos delegados, hagamos
de nuestro partido un partido con reglas claras, con reglas precisas.
Vamos con convicción, a analizar lo referente a nuestros
estatutos, para que sustenten los valores del priísmo de
hoy, del futuro; reglas, normas claras, estatutos que expresen
nuestra voluntad reformadora, pero ante todo que expresen nuestra
voluntad democrática.
Y vamos también a Tlaxcala
a manifestar nuestra convicción absoluta de que seremos
el partido, la organización política mayoritaria,
que acompañará en este tramo histórico la
modernización nacional de México que encabeza el
Presidente de los mexicanos y orgullosamente priísta, Carlos
Salinas de Gortari.
Propongámonos mantener la
unidad del partido. Respetemos las opiniones divergentes, la discrepancia
y la crítica son expresiones de la democracia.
Asumamos, sin cortapisas, nuestra
condición de partido plural que somos; que en nuestros
debates prevalezca, ante todo, el pluralismo, que prevalezca la
tolerancia, el diálogo, la concertación, la camaradería;
que prevalezca la conducta de todos y cada uno de nosotros, que
nos unifique, que nos cohesione, que nos integre y que nos una
todavía más.
A partir de este momento, la Asamblea
Nacional ha de ser la anticipación de nuestro partido que
queremos para el futuro de México: un partido democrático,
un partido unido, un partido fuerte y atento a las palpitaciones
de la sociedad.
Un partido que sea defensor intransigente
de la soberanía nacional; un partido que se pronuncie y
actúe en consecuencia por la justicia social y la solidaridad.
Un partido, en síntesis,
que sea la voz del pueblo de México.
¡Por México,
vamos a ganar el futuro!