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Siglo XX > 1990-1999 > 1990

Discurso de Luis Donaldo Colosio. Reunión con los integrantes de la Comisión Dictaminadora de Estatutos de la XIV Asamblea Nacional.
Noviembre 29, 1990

Presidente del CEN del PRI

México., D.F., 29 de noviembre de 1990.

"La política como construcción de las condiciones sin las cuales no es viable un proyecto de desarrollo y bienestar de largo alcance, es también tradición nuestra. Construir los fundamentos políticos sobre los cuales basar en firme el desarrollo económico y social, ha sido nuestra empresa. La estabilidad política del país es nuestro mérito ".

Señores integrantes de la comisión Dictaminadora
de Estatutos de la Asamblea Nacional:
Dirigentes del Comité Ejecutivo Nacional:
Compañeras y compañeros priístas:

Hoy damos por cumplido uno de los mandatos de la XIV Asamblea Nacional. La visión de nuestra militancia sobre los cambios que debíamos llevar a cabo, la actualización de nuestros compromisos, las viejas demandas insatisfechas y los nuevos reclamos del priísmo nacional, se encuentran plasmados ya en nuestros Documentos Básicos.

Tenían razón quienes creyeron en la capacidad de cambio de nuestro Partido, quienes canalizaron sus inconformidades traduciéndolas en propuestas y quienes estuvieron dispuestos a debatirlas en las tribunas de discusión y análisis.

Tuvieron razón quienes buscaron convencer adentro, en vez de buscar adeptos fuera del Partido. Quedó demostrado el acierto de convocar al diálogo y abrir el debate. Los priístas demostramos que somos congruentes con nosotros mismos y con la sociedad.

Las orientaciones para celebrar la XIV Asamblea Nacional fincaron las bases para la participación democrática de las diferentes voces de nuestro Partido.

Agotamos la agenda para la que fuimos convocados y dimos puntual respuesta a cada tema. Debatimos, nos entendimos y construimos una nueva unidad política.

Los cambios aprobados están a la altura de las exigencias actuales, los inspira nuestra conciencia autocrítica y responden a las demandas de la sociedad y a las exigencias de la política.

Iniciamos una reforma que abre cauces a la potencialidad de nuestra militancia, hace más competitivo al Partido y fortalece su capacidad para conducir el país en esta nueva etapa.

Para definir lo que hoy hemos de ser, recordemos lo que hemos sido.

En 1929 el Partido fue el centro de la pacificación postrevolucionaria. Los hombres fuertes, las posiciones rivales, las fuerzas locales, aprendieron a dirimir pacíficamente sus divergencias y conflictos a través de reglas compartidas, proyectos comunes, concesiones recíprocas y consensos estratégicos.

El PNR fue, indudablemente, la aparición primera de la política civilizatoria en el México contemporáneo. Nuestra idea de la política como concertación, inclusión, competitividad, respeto a la diferencia, repudio a la violencia y al encono, se nutre de nuestro origen.

La política como actividad institucional, constructora de consensos y respetuosa de leyes, está inscrita en nuestro desarrollo como Partido.

Nos es ajena una concepción de la política como eliminación de adversarios, como cerrazón al diálogo y al acuerdo, como ilegalidad y arbitrariedad del fuerte.

El localismo, la heterogeneidad social, la fragmentación de los intereses, eran los obstáculos principales para lograr una sociedad integrada, una economía productiva y un Estado nacional soberano.

El PRM desempeñó exitosamente la tarea histórica de avanzar hacia estos propósitos, al estructurar y cohesionar a los sectores económicos y sociales estratégicos.

El Partido organizó la sociedad y organizó la política. Expresó y ordenó los intereses de las fuerzas sociales, canalizó sus demandas, acotó sus conflictos, y prestó voz y defendió sus reclamos.

El PRI de 1946 fue el centro de desarrollo social y político del país. La magnitud de la empresa modernizadora fue posible, en mucho, gracias al Partido.

Nuestra presencia en las organizaciones sociales fundamentales logró generar las condiciones indispensables de unidad y complementariedad entre trabajo y capital, campo y ciudad, iniciativa privada y sector público, educación y empleo, centro y regiones, sin las cuales el proyecto industrializador no hubiera avanzado con la decisión y rapidez con que lo hizo.

Los inevitables sacudimientos sociales que provoca la transición de un orden tradicional a uno moderno pudieron ser absorbidos por la responsabilidad civil y política de nuestras organizaciones y centrales obreras, campesinas y populares.

La política como construcción de las condiciones sin las cuales no es viable un proyecto de desarrollo y bienestar de largo alcance, es también tradición nuestra.

Construir los fundamentos políticos sobre las cuales basar en firme el desarrollo económico y social, ha sido nuestra empresa. La estabilidad política del país es nuestro mérito.

En 1990, ante la magnitud de la reforma económica y política exigida por la sociedad, que converge en la Reforma del Estado, el Partido es de nuevo actor fundamental de la política en México.

Su reforma contribuye al arraigo de una democracia responsable, al fortalecimiento de una vida pública amplia y de un régimen de partidos competitivo y constructor de los consensos nacionales estratégicos.

Una política que respeta la dignidad y la autonomía del individuo, la iniciativa de las organizaciones y comunidades y que no olvida el imperativo de finanzas públicas sanas para hacer real el compromiso con los mexicanos que están al margen del bienestar social.

La reforma nos da nueva capacidad para percibir las necesidades sociales, pensarlas como problemas públicos, integrarlas ordenadamente y sentar las nuevas bases de la política de justicia social.

Una política que respeta la dignidad y la autonomía del individuo, la iniciativa de las organizaciones y comunidades y que no olvida el imperativo de finanzas públicas sanas para hacer real el compromiso con los mexicanos que están al margen del bienestar social.

Compañeras y compañeros:

Hace dos años, atento a las señales del cambio, el Partido hizo suyo el reto de la democracia y se sumó, por su práctica política, al Acuerdo para la Ampliación de Vida Democrática.

Desde entonces convocamos a una discusión amplia sobre la modernización del Partido, la actualización de sus principios, la renovación de su oferta política y la redefinición de sus reglas.

El priísmo respondió. Se abrieron cauces a los nuevos liderazgos; se experimentaron distintas formas de participación para elegir democráticamente a nuestros candidatos; se estableció una relación entre órganos de gobierno, organizaciones y militantes del Partido; recuperamos relieve en toda la geografía política y desarrollamos un diálogo que a todos nos enriqueció.

Identificamos nuestros problemas. Fuimos construyendo juntos una nueva cultura política. En la reflexión colectiva, en la deliberación rigurosa, encontramos el método que nos permitió pensar en la política que nos exigía la sociedad actual.

Hace un año, en el Consejo Extraordinario del 25 de noviembre, definimos los ejes que deberían orientar el debate que nos llevaría a la XIV Asamblea Nacional.

Durante más de ocho meses fuimos aclarando nuestras perspectivas y nuestras propuestas. Después de un debate serio y honesto, llegamos a la Asamblea con tesis bien fundadas, con convicciones claras y voluntades definidas.

A la Asamblea no llegamos a improvisar, ni a tomar decisiones precipitadas. Llegamos sabiendo lo que íbamos a postular. La Asamblea no inició el debate, hizo converger los consensos.

Los nuevos Documentos Básicos que hoy damos a conocer al priísmo nacional y a la opinión pública contienen los valores fundamentales que hemos refrendado, la nueva oferta política que ponemos a consideración de la sociedad y las nuevas reglas que rigen nuestra vida partidista.

Instruyo al secretario de Acción Electoral para que, de inmediato, envíe los nuevos Documentos Básicos al Instituto Federal Electoral y se proceda a su registro correspondiente.

De igual forma, pido al secretario de Información y Propaganda se encargue de la rápida distribución de los Documentos Básicos para enviarlos a la brevedad a todos los delegados efectivos a la Asamblea Nacional y para su amplia difusión en los diversos medios.

Finalmente, solicito al Secretario General tome bajo su responsabilidad la organización de ciclos de conferencias y mesas redondas en toda la República, tanto en los sectores como en la estructura territorial, así como en las instituciones académicas que lo soliciten, para que la opinión pública conozca la dimensión de nuestra reforma.

Este acto nos llena de satisfacción y nos estimula a seguir adelante en el proceso de cambio. En nombre del Comité Ejecutivo Nacional agradezco a todos los que participaron en los trabajos de integración de los acuerdos de la Asamblea en los Documentos Básicos.

Compañeras y compañeros:

Iniciamos una etapa de nuevos compromisos. Los principios que ratificamos, la nueva propuesta programática y el estatuto reformado, alientan nuestra práctica política.

Nuestra reforma hemos de asumirla en los hechos. Cada uno tiene una responsabilidad propia en ese cometido. Todos hemos de empeñar nuestro esfuerzo.

Hemos decidido un nuevo destino para el Partido.

Cumplamos.