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Siglo XX > 1990-1999 > 1990

Discurso de Luis Donaldo Colosio. Acto de Clausura de la XIV Asamblea Nacional del PRI
Septiembre 3, 1990

Presidente del CEN del PRI

México, D.F., 3 de septiembre de 1990.

"La vida interna del partido resintió el distanciamiento entre la dirigencia y las bases. La subordinación incondicional al poder de los gobernantes. La cultura del elogio, el mimetismo. Esto, aunado a la rigidez en los mecanismos de participación democrática ciudadana, se tradujeron en un creciente deterioro de la imagen del partido".

"…en el futuro por voluntad de esta Asamblea, quien aspire a un puesto de elección popular, por nuestro partido, tendrá que someterse al juicio de la ciudadanía a la que aspira representar".

"Requisitos: militancia, honorabilidad, probidad, capacidad, identificación con su pueblo, ánimo y convicción democrática".

Señor Presidente de la República;
Priístas delegados a esta décima Cuarta Asamblea Nacional de nuestro Partido;
Señores gobernadores;
Amigas y amigos integrantes del gabinete;
Amigas y amigos de los medios de comunicación:

El priísmo nacional ha cumplido. Hoy esta Asamblea ha puesto los fundamentos de nuestra reforma. Ayer, los argumentos de los priístas, sus convicciones, su pasión, su militancia, sus encuentros, sus convergencias y hasta sus discrepancias, inauguraron una nueva democracia en el partido.

Señor Presidente:

Aquí están los protagonistas de una jornada política sin precedente; aquí están los militantes de su partido, los que son el presente y el futuro de la organización a la que usted orgullosamente pertenece.

Son priístas que cumplieron cabalmente con la representación que les confiaron en el mandato de quienes lo eligieron; son priístas que exigieron reglas claras para la participación.

Es nueva militancia en pie de lucha, nueva militancia de igualdad, líderes de colonias populares, gobernadores, maestros, representantes populares, funcionarios públicos y también representantes de los trabajadores, de los campesinos; todos con los mismos derechos y oportunidades, sin distingo dijeron su verdad, argumentaron y propusieron.

Esta es la cultura política de la nueva democracia interna, de la nueva democracia del Partido Revolucionario Institucional.

El priísmo, señor Presidente, supo qué hacer con su Asamblea; el priísmo supo que hacer con su libertad; aprovechamos la oportunidad. Una nueva generación que nos identificamos por actitudes, asumió su responsabilidad ante la reforma del partido.

Estos son los priístas que habrán de forjar el nuevo Partido Revolucionario Institucional; el esfuerzo para llegar a esta Asamblea valió la pena.

Durante varios meses, en los secciónales, en los municipios, en las organizaciones, en los barrios, en las colonias, en el ejido y en las comunidades; permitió superar resistencias y escepticismos. Así, las voces de los más apartados rincones de la geografía nacional estuvieron presentes en este gran debate por la democracia.

Usted ha podido constatar, señor Presidente, en su incesante recorrer de la geografía nacional; usted ha sido testigo de la nueva mística; usted ha sido testigo de lo que con trabajo, de lo que con coraje, esta gente, su partido, ha podido recuperar por la organización, y lo ha visto en el norte, en Chihuahua, lo ha visto en Sinaloa, en Tamaulipas, en Nayarit, en Coahuila o en Durango; lo ha visto en Nuevo León, en Sonora, o en Baja California y en Baja California Sur.

Pero también usted lo ha visto en Campeche, lo ha visto en Yucatán, en Quintana Roo, en Chiapas, en Tabasco, en Oaxaca, Guerrero y lo ha visto en Veracruz; lo ha visto también en Hidalgo, en Zacatecas, en Aguascalientes, en San Luis Potosí o en el Estado de México, y también Colima, Guanajuato y Jalisco no son la excepción.

Pero, señor Presidente, usted también lo ha visto aquí en el Distrito Federal y también lo ha visto recientemente en Michoacán, donde igual que en el resto de la República los ciudadanos testimoniaron su labor comprometida con la justicia, con la tolerancia y con la legalidad.

Ayer en Querétaro ratificamos valores en el Teatro de la República. En Morelos se acordaron los compromisos políticos de nuestro programa, en Tlaxcala anticipamos las condiciones del futuro y en Puebla definimos las nuevas reglas de nuestra vida interna.

Los cambios aprobados están a la altura de nuestra historia. Nos inspira nuestra conciencia autocrítica y responden a las demandas de la sociedad y las exigencias de la política.

Emprendemos la reforma a la altura de nuestra historia, de nuestra conciencia crítica y de las exigencias sociales. El PRI está estrechamente ligado a la historia de la nación.

El partido ha sido determinante para la unidad nacional, para la estabilidad política, para el desarrollo económico y social. Ha sido definitivo para transformar la Revolución Mexicana en instituciones.

Pero para realmente reformarnos, teníamos que enfrentar nuestra propia conciencia y los señalamientos de la conciencia pública de los mexicanos. Sólo así podíamos abrir el nuevo camino y deshacernos de anacronismos y de obsolescencias.

Con la serenidad que permiten los años transcurridos, hoy se advierte que en las últimas décadas el partido hubo de enfrentar la acumulación de problemas, para los que no siempre dio respuesta adecuada.

La vida interna del partido resintió el distanciamiento entre la dirigencia y las bases. La subordinación incondicional al poder de los gobernantes. La cultura del elogio, el mimetismo. Esto, aunado a la rigidez en los mecanismos de participación democrática ciudadana, se tradujeron en un creciente deterioro de la imagen del partido.

En el reconocimiento de las deficiencias de los errores, radica también la posibilidad efectiva de reformar. Entendemos que esta visión histórica es intento de recuperar enseñanzas, es admisión de deudas; no es búsqueda de culpables. Estamos decididos, el PRI superará los errores.

Hoy, en la nueva etapa de cambios que vive el país, las condiciones de la política son otras. La sociedad mexicana ha tomado la iniciativa para resolver sus problemas y ha adquirido nuevas capacidades.

La sociedad asume la política, quiere participar en las decisiones que le atañen. La sociedad ha cambiado las condiciones de la política. El estado se reforma, se reforma la política. Hoy, se reforma el partido, su fin es el de mantener el poder por la vía democrática.

La reforma del partido para ser satisfactoria tenía que dar respuesta a los retos fundamentales que enfrentamos: el de la posición política, el de la representación y agregación de intereses y el que nos plantea nuestra propia organización, la militancia y la acción política.

El reclamo de renovar la posición política ha sido atendido. Tenemos iniciativa y oferta renovada. Hemos definido un programa político del partido que recoge nuestros compromisos frente a la nación y hemos refrendado valores fundamentales.

La posición que hoy adoptamos nos obliga a impulsar la democracia y exigir el cumplimiento de la ley. Defender con tenacidad los derechos de los mexicanos.

Nos motiva a promover el progreso material, a impulsar la reforma de las instituciones, para conformar un Estado social de derecho. A defender la soberanía, a buscar el respeto y promover activamente los intereses de México en el mundo.

Nuestra concepción es para asegurar simultáneamente soberanía e independencia, ascenso de los grupos mayoritarios en la democracia social. Mediante un Estado que no abdique de sus responsabilidades estratégicas y de sus compromisos con la justicia.

Las condiciones internacionales de hoy, son ocasión para que la sociedad mexicana, renueve su identidad y autodeterminación nacionales. Sin independencia no habrá ni libertades, ni justicia, y al construir una sociedad libre y justa fortaleceremos la independencia y la soberanía de la nación.

Seremos, señor Presidente, amigas y amigos priístas, seremos consecuentes en los hechos, con esta nueva orientación, éste es nuestro mayor compromiso y será también nuestro mayor empeño.

Hemos emprendido una reforma, para que el partido pueda representar y agregar los intereses sociales en forma más eficaz.

El sentido de la reforma es construir un partido con una visión global, integral, universal de la política; con una visión ciudadana; con un proyecto para la nación en su conjunto, para las entidades y regiones del país en su conjunto, para el municipio en su conjunto; no una política de clientelas, reactiva a las presiones de los más fuertes o cortada a la medida de los grupos más poderosos. O la política es de mayoría o no es política.

Los órganos de dirección colegiada que habremos de establecer para el partido en todos sus niveles, deberán ser el instrumento de formación de este sentido político de los público, de lo colectivo, de la ciudadanía.

El ámbito en donde las diversas organizaciones y sectores, fuerzas del partido, den voz a los requerimientos de sus representados; donde los intereses se concilien, en un programa político conjunto, en visiones estratégicas globales.

La propuesta organizativa que resuelve la participación y la militancia, las reglas que se establecen para seleccionar a los dirigentes y candidatos; las posibilidades que se abren para la acción colectiva, son aspectos que han sido tocados en esta Asamblea.

Su redefinición hace posible llevar a la organización y a la vida partidista, las ideas que hemos postulado en nuestro proceso de reforma.

Al aprobar la filiación como un derecho ciudadano, hemos dado identidad al partido. Hoy, somos un partido de ciudadanos, de organizaciones y de sectores, nos apegamos al espíritu y a la letra de la norma constitucional; el partido habrá de fortalecerse, como conducto para la participación ciudadana y como instrumento para su acción y organización política.

Organizaciones, cuadros, militantes, se cohesionan y convergen en el municipio, la democracia territorial es el poder y la política en manos del partido; recuperaremos iniciativa y daremos autonomía a nuestras decisiones.

Hemos dado respuesta al reclamo democrático de los priístas; han exigido que dirigentes y candidatos de nuestro partido, se sometan a la prueba del consenso, y a los priístas aquí congregados, les asiste la razón, porque es la razón de los millones de priístas que militan a lo largo y ancho de la República Mexicana.

En el partido, todos tenemos los mismos derechos pero también tenemos obligaciones.

Hoy, normas y reglas claras establecen nuevos procedimientos democráticos, se reconoce militancia, carrera de partido, lealtad y experiencia; en el futuro por voluntad de esta Asamblea, quien aspire a un puesto de elección popular, por nuestro partido, tendrá que someterse al juicio de la ciudadanía a la que aspira representar.

Requisitos: militancia, honorabilidad, probidad, capacidad, identificación con su pueblo, ánimo y convicción democrática.

La nueva legalidad interna responde a la nueva cultura política, que no confunde democracia con democratismo. Tampoco competencia con rupturas, nueva cultura política sustentada en un verdadero compromiso, con la participación y con la unidad dentro del partido.

Amigas y amigos delegados, mantenernos democráticamente en el poder sigue siendo nuestro objetivo, por eso, nuestro llamado a los priístas, a partir de hoy, es redoblar esfuerzos para luchar insistentemente por los programas políticos aprobados y para hacer realidad en los hechos, con nuestra acción y con nuestro ejemplo desde cada una de nuestras trincheras la reforma que hemos acordado.

Hemos sido testigos, pero también protagonistas, de un acontecimiento de gran significado para la historia de nuestro partido.

Cuando expedimos la convocatoria que nos habría de congregar el primero, dos y tres de septiembre de este año, hubo quienes, con escepticismo, pusieron en duda nuestra voluntad de cambio; con satisfacción hemos refrendado la capacidad para realizar nuestra propia reforma y, en esa medida, estamos preparados para impulsar la modernización nacional junto con el Presidente de los mexicanos.

A la sociedad mexicana le ofrecemos:

1° Un nuevo partido, el partido de las tareas actuales de la Revolución Mexicana; el partido de la democracia, el partido de las libertades, de la justicia social y de la soberanía. De esta forma refrendamos nuestros valores y actualizamos sus exigencias de acuerdo con las demandas y potencialidades de la sociedad de hoy.

2° Un partido de hombres y mujeres que de frente a la nación actuamos de buena fe; un partido de la sociedad, un partido de la iniciativa social que recoja y represente los intereses de la comunidad; que impulse la nueva organización para la solidaridad.

3° Un partido plural, abierto, con derecho y respeto a la crítica.

4° Un partido con dirección colectiva, de grupos de opinión, de convocatoria amplia, con voz y con iniciativa propia.

5° Un partido con una nueva relación de absoluto respeto con el gobierno. Así reformamos nuestra organización.

6° Un partido para la democracia territorial, descentralizando con intensa vida política en el municipio nuestras acciones.

7° Un partido políticamente competitivo, un partido con reglas claras para hacer valer la auténticamente carrera de partido y la militancia para la participación y la competencia interna.

8° Un partido de cuadros políticos competentes con candidatos, dirigentes, que nos ganemos el respeto con el trabajo, la perseverancia y el tesón. El respaldo del partido lo tenemos que buscar en la sociedad misma.

9° Un partido transparente en sus finanzas y con cuentas claras. Así atendemos a las demandas y exigencias de autonomía.

10° Un partido, en síntesis, de ideas, de proyectos, de acción política, comprometido con la verdad y el rigor en los argumentos con interlocución abierta y con amplia difusión.

Amigas y amigos delegados, aquí está con nosotros el Presidente de la República, quien al trabajar decididamente a favor de México fortalece al Partido Revolucionario Institucional.

Aquí está el Presidente que recorre el país, estado por estado, en intensas jornadas de trabajo, en dialogo abierto y en estrecha cercanía con el pueblo.

Lo hemos visto trabajar, lo hemos visto batallar y lo hemos visto hacerlo sin descanso, sobre todo hemos visto su ferviente compromiso con los que menos tienen.

Aquí está el Presidente de la República que ha tomado las decisiones difíciles, pero que han sido necesarias; ha respetado al pueblo y el pueblo le ha respondido.

Por eso el pueblo, señor Presidente, y su partido, lo respeta y lo apoya.

Amigas y amigos delegados:

En el Presidente de la República tenemos el ejemplo de un priísta que cuando llega al poder con convicción de servir a la patria, fortalece y engrandece al partido que lo llevó al poder.

¡Bienvenido, señor Presidente! Está usted entre los suyos.

Bienvenidos amigas y amigos delegados a ésta que es conclusión de nuestra histórica congregación.

Estamos junto con el Presidente de México abriendo para la nación el horizonte de la esperanza.

Con el Presidente y con ustedes, avanzamos.