1989
Discurso de Luis Donaldo Colosio. Inauguración de la Primera Jornada Nacional de Planeación Política.
Febrero 4, 1989


Presidente del CEN del PRI

Querétaro, Qro., a 4 de febrero de 1989.

"Seamos respetuosos y entendamos que la acción de gobierno es para todos; pero como partido político en el poder, tengamos la firmeza, tengamos definición, tengamos la convicción en vigilar el cumplimiento de la tarea de gobierno a cualquier nivel, en cada una de las entidades federativas ".

Quiero, en primer término, agradecer la presencia de los compañeros presidentes de los comités directivos estatales, de los señores delegados, así como de todos los miembros del Comité Ejecutivo Nacional. Quiero también agradecer y destacar la presencia de los dirigentes de los sectores obrero, agrario y popular, que nos acompañan en esta jornada de trabajo.

Estamos iniciando la Primera Jornada Nacional de Planeación Política de nuestro partido; su realización, su desarrollo, así como las conclusiones que aquí se obtengan constituyen para el priísmo nacional elementos de la mayor trascendencia e importancia.

El partido, a nadie escapa, tiene ante sí importantes retos que superar. Hoy, los priístas nos enfrentamos a la necesidad de lograr una mayor eficacia política en todas nuestras acciones y en todos los niveles. El propósito es que ahí donde haya una demanda política o una inquietud social, el compromiso del Partido Revolucionario Institucional es estar presente, pero de manera activa y decisiva.

Requerimos imprimirle una mayor eficacia política a todas nuestras acciones. Ciertamente, no empezamos de cero en el partido; contamos con un gran patrimonio ideológico, con un gran patrimonio político, que nos ha dado seis décadas de lucha social en la vida del país.

Conocemos perfectamente nuestro origen y tenemos certidumbre en nuestro destino; para ello contamos con principios, con tesis, y con un programa político.

De lo que se trata ahora es de adecuar nuestras estrategias de lucha, y nuestra organización territorial y sectorial, para enfrentar con éxito los retos del porvenir inmediato.

Se ha dicho, y lo deseamos reiterar, que requerimos de nuevos procedimientos, nuevas conductas, y también de nuevas actitudes en la lucha política y social de nuestro partido. Es imprescindible, compañeras y compañeros, desechar todas aquellas acciones de simulación o de improvisación.

Los tiempos actuales exigen, ante todo, que seamos conscientes de que en la organización, en la previsión política, en la cohesión interna del partido reside nuestra fortaleza para enfrentar con éxito los retos que se nos presentan. Debemos buscar más eficacia en las tareas cotidianas y también en aquellas de gran alcance; y tenemos que ser sumamente cuidadosos para equilibrar los tiempos del partido.

Tenemos acciones que desarrollar en lo inmediato, en el corto plazo. Cada Comité Directivo Estatal, cada delegado general de nuestro partido, sabe perfectamente bien cuáles son los retos y las tareas a desarrollar en lo inmediato, pero nunca perdamos de vista que todas las acciones, en todos los tiempos, tienen necesariamente que ser parte de una misma estrategia. La formación de la estrategia nacional, estatal y municipal, y su puesta en práctica, es lo que nos tiene reunidos hoy aquí.

Ahora bien, quiero enfatizar la eficacia política. Solamente podremos ser eficaces, y estar a la altura de los tiempos que nos ha tocado vivir, si planeamos mejor nuestro quehacer político, con coherencia y cohesión. Estamos reunidos aquí no para dictar recetarios, que se entienda bien, ni para formular manuales de operación.

Estamos aquí para discutir con amplitud, autenticidad y sinceridad, los retos que nuestro partido debe enfrentar. No se trata, por lo tanto, de imponer sobre nuestros comités estatales estructuras rígidas, planeadas desde el centro de la República.

No pretendemos desde un escritorio planear, recetar, y decirle a un comité estatal cuáles son las acciones que deberá desarrollar en los próximos días o meses.

En esta reunión pretendemos darle coherencia, congruencia y organización a nuestro trabajo. Todos necesitamos estar enterados de todo. Sólo de esa manera podremos activar plenamente la estructura social de nuestro partido.

Es importante, por lo tanto, precisar los elementos en que debe sustentarse la planeación política; los elementos que nos permiten visualizar las acciones a desarrollar, en función del contexto político actual.

Nosotros entendemos por planeación política dos elementos fundamentales: primero, en el nivel más amplio, la definición de los objetivos, es determinar qué queremos lograr, cómo lo vamos lograr y en qué tiempo; el segundo elemento es también de gran importancia, o sea de carácter operativo, el de la organización del trabajo en todas la áreas, dándole congruencia para que todas se apoyen.

Debemos tener muy en claro cómo cada órgano, cada área de nuestro partido debe discutir en apoyo al trabajo de las demás. Sólo de esta manera cumpliremos los objetivos generales del partido a los niveles estatal y nacional. Quiero enfatizar que la razón de esta reunión es también lograr, con la participación de todos nosotros, un planeamiento que unifique y dé orden al trabajo del priísmo nacional.

La dirigencia nacional tiene por compromiso aportar los criterios que sirvan como punto de arranque y de partida; eso es lo que ustedes escucharán de cada uno de los secretarios del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

Sin embargo, con esos criterios de arranque, todos nosotros tenemos la obligación de definir el cómo, el qué, el cuándo y hasta dónde en cada una de las acciones estatales y municipales.

Deseo enfatizar que la responsabilidad de este trabajo es de todos. Pero no solamente la responsabilidad de definir el trabajo, sino también de llevarlo a cabo. Es deber de cada delegado, y cada Presidente de Comité Directivo Estatal, llevar a cabo la estrategia que aquí adoptemos.

La reunión que hoy iniciamos es, pues, de planeación política, como instrumento fundamental para avanzar en la modernización de nuestro partido.

Quisiera, antes de cederle la palabra a nuestro secretario General y a cada uno de los secretarios del Comité Nacional, hacer algunas reflexiones sobre las tareas a realizar tanto por nuestros delegados generales como por los presidentes de los Comités Directivos Estatales.

Para nosotros, los señores delegados tienen la función primordial de hacer coincidir los intereses y las estrategias de las fuerzas políticas estatales, municipales y regionales, con la visión de conjunto del Comité Ejecutivo Nacional, que no será otra, no será diferente a la que aquí acordemos.

Necesariamente, su trabajo tiene que adaptarse a las condiciones y las características de cada Estado y cada región. Sin embargo, debemos partir del supuesto que tenemos un partido con estructura nacional, y no pensar que la acción debería fraccionarse en 32 porciones.

En segundo término, el delegado general debe realizar una intensa labor en favor de la unidad activa del priísmo local. Para ello, con la representación del Comité Nacional en una entidad federativa puede concertar y cohesionar el trabajo de todos los sectores y de las demás instancias del partido.

Por supuesto, con su trabajo, con su desempeño, con su labor, debe ganarse la autoridad política en cada entidad federativa donde haya sido designado. Asimismo, tiene que acudir a todas las organizaciones para obtener el apoyo requerido por los comités estatales, y supervisar que éstos cumplan con las tareas encomendadas.

En tercer término, nuestros delegados deben realizar un diagnóstico sobre las fuerzas reales de cada entidad, para tener propuestas viables que permitan contrarrestar la manipulación de nuestros adversarios políticos.

En cuarto término, a través de nuestros delegados generales, tenemos que profundizar la tarea electoral, sección por sección, en todos y cada uno de los estados de la República. Esto nos permitirá iniciar, cuanto antes, la selección de todos aquellos priístas que habrán de representarnos en los estados con procesos electorales próximos a desarrollarse durante 1989.

Tras la selección de aquellos priístas que habrán de representar al partido y a sus candidatos, con la colaboración de las instancias del Comité Nacional, debe iniciarse la capacitación para que desempeñen cabalmente esta honrosa tarea ante la casilla electoral y ante los organismos distritales, municipales y estatales.

Nuestros delegados deben detectar todos los frentes de lucha política o ideológica que surjan. Nuestro partido debe ir a todos aquellos foros donde se debatan las ideas; tenemos los mejores hombres y mujeres que puedan polemizar con base en ideas progresistas y comprometidas social y políticamente con las mayorías de México; podemos afrontar con éxito a las oposiciones en el terreno del debate ideológico.

Tienen ustedes, señores delegados, que hacer una cuidadosa, minuciosa selección de los valores políticos que tenemos en cada una de las entidades. Este trabajo es considerado por nosotros de gran importancia.

Otro de los aspectos medulares a desarrollar por nuestros delegados, es el de hacer valer en los hechos, y en cada una de las entidades, la carrera de partido. Tenemos que hacer un recuento objetivo de los cuadros políticos, de todos los niveles, para impulsar su profesionalización y dignificar la carrera de partido.

El siguiente punto es de gran importancia: nuestros delegados deben dirigir sus esfuerzos a reagrupar las fuerzas políticas de las entidades y de los municipios. Que no haya militante que haya ocupado algún puesto de elección popular, o de dirigencia, que no reciba una tarea concreta que cumplir.

Habremos de convocar a todos los ex dirigentes, ex diputados federales, ex diputados locales, ex senadores, ex presidentes municipales, ex regidores, en fin a todos aquellos cuadros valiosos que hayan ostentado una representación popular o de dirigencia partidista, territorial o sectorial de cualquier nivel, a participar activamente.

Pero esta convocatoria tiene que ser sobre bases firmes, concretas; no la dejemos a nivel de discurso. Busquemos darles tareas concretas en terrenos precisos, con metas fijas a alcanzar, para tener en el terreno de los hechos, la posibilidad de evaluar esta actividad que nos parece de la mayor importancia.

Algo que a nosotros nos parece también fundamental para nuestros delegados, es acercar la voz de nuestro partido a los funcionarios federales, estatales y municipales.

Seamos respetuosos y entendamos que la acción del Gobierno es para todos; pero como partido político en el poder, tengamos la firmeza, tengamos definición, tengamos la convicción en vigilar el cumplimiento de la tarea de Gobierno a cualquier nivel, en cada una de las entidades federativas.

En suma, nosotros visualizamos la delegación nacional partidista en cada una de las entidades federativas, como de complemento, de conducción y de orientación. La tarea es eminentemente política. Son momentos de política. Por lo tanto, esperamos de nuestros delegados una intensa actividad que redunde en beneficio de nuestro partido.

Ahora bien, y a reserva de que se fijen con mayor precisión las tareas a desarrollar por cada uno de los comités directivos estatales, yo quisiera hacer algunas reflexiones sobre las líneas de acción que cada presidente o cada Comité Directivo Estatal habrá de emprender.

En primer término, tenemos que hacer un diagnóstico profundo de la realidad social y política de cada una de las entidades.

Es urgente que cada Comité Directivo Estatal cuente con un análisis actualizado sobre los procesos electorales más recientes; tenemos que saber, sección por sección, distrito por distrito, entidad por entidad, cuáles son las tendencias electorales, cuál es la composición política y cuáles son las fuerzas sociales que imperan en tal o cual forma.

Para poder prever nuestra acción, tenemos que basarnos en la información política que cada Comité Directivo Estatal está obligado a conformar con profesionalismo y sentido de la oportunidad.

El segundo punto medular en la acción de cada Comité Directivo Estatal, y esto será algo que seguramente se trate en las conversaciones que se tengan con las diferentes áreas del Comité Nacional, es impulsar decididamente la democratización interna de nuestro partido.

A través de una mayor y mejor organización partidaria, tenemos que hacer valer, necesariamente, la voluntad mayoritaria del priísmo en la selección de nuestros dirigentes en la estructura territorial, y en la selección de nuestros candidatos a cargos de elección popular. Tenemos que empezar a trabajar cuanto antes en ello, esta es una de las más importantes tareas que cada comité estatal tiene bajo su responsabilidad.

Otra de las tareas es la de poner en práctica, cuanto antes, un programa permanente de comunicación política entre cada comité estatal y los comités municipales; para que a su vez, los comités municipales tengan comunicación política intensa con los comités seccionales.

La comunicación política en estos momentos es definitiva, necesaria y conveniente. En la medida que nuestros dirigentes, a todos los niveles, estén enterados de las principales acciones a desarrollar, en esa medida nuestro partido actuará congruentemente en las definiciones y en las decisiones. Es importante también que esta comunicación política se instituya y mantenga con nuestras organizaciones campesinas, obreras y populares.

Otra tarea: hay una serie de asambleas que estatutariamente nosotros debemos realizar a nivel estatal, a nivel municipal y a nivel seccional. Pero hemos hecho de este mandato letra muerta. Por lo tanto, compañeras y compañeros de los comités estatales, tienen la obligación de poner en práctica estas reuniones, a todos los niveles, para movilizar el partido.

No queremos una presencia desinformada de nuestros militantes en recintos específicamente arreglados para el efecto; no queremos discursos que no tienen entre los asistentes a estas asambleas el efecto debido o el efecto necesario.

Nosotros concebimos asambleas auténticas de debate de participación, donde el priísmo tenga voz y que su voz cuente y valga y que en la toma de decisiones tenga efectos en las orientaciones políticas del priísmo.

Otro aspecto al que nosotros damos especial importancia, y que consideramos debe desarrollarse por los comités estatales, es el auténtico abanderamiento de las luchas por las causas populares, tanto en los municipios como en las entidades federativas.

Tenemos la obligación de desarrollar un amplio programa partidista de solidaridad social; así es como entendemos nosotros uno de los fundamentos de nuestro partido, que es el de la democracia social.

Hemos dado instrucciones a nuestra Secretaría de Promoción y Gestoría para que hoy ponga a consideración de todos ustedes ideas nuevas, ideas que tienen como finalidad el de agrupar al priísmo de cada entidad federativa en torno a las luchas sociales prioritarias de cada región.

El Partido Revolucionario Institucional es el abanderado de las causas sociales; de lo contrario, careceríamos de la razón histórica para seguir existiendo.

Para la dirigencia nacional es de la mayor importancia y prioridad, saber que en cada Estado contamos con un programa partidista de solidaridad social a la altura de los reclamos populares en cada una de las entidades federativas, en cada uno de los municipios y en cada una de las regiones.

La participación activa, pero auténtica, de las mujeres y de los jóvenes es responsabilidad de las dirigencias estatales. El campo de lucha natural de las mujeres que tienen inquietudes políticas, y que son voz para muchos de los reclamos sociales, tiene que ser nuestro partido.

Es obligación nuestra romper con viejos atavismos, de romper con viejas inercias, caducas, obsoletas, que no solamente dañan a las mujeres, sino que nos dañan a todos.

De una vez debemos entender, que o nuestro partido aprovecha esta fuerza social que constituyen las mujeres de nuestra nación, o estaremos cancelando una gran oportunidad de incorporar a mexicanas valiosas, que mucha falta nos hacen en todos los frentes del partido.

Igualmente, hagamos de nuestro partido, el campo de lucha natural de nuestros jóvenes; tenemos que ser innovadores; tenemos que imaginar nuevas formas que deriven en un proyecto político para la juventud.

Daremos toda nuestra atención en la práctica de un moderno e innovador proceso de capacitación política de nuestros cuadros en la puesta en marcha de programas. No podemos aspirar a cambiar y modernizarnos si el libre flujo de las ideas no se da en el seno de nuestro propio partido.

Para salir a la lucha ideológica, para salir al encuentro de nuestros militantes, de nuestros simpatizantes y de aquellos escépticos que se encuentran en el terreno del abstencionismo, tenemos que capacitarnos más y capacitarnos mejor; tenemos que desarrollar un programa innovador, moderno, capaz de llegar a los más en materia de capacitación política.

Por lo tanto, entre las tareas inmediatas de cada uno de los comités directivos estatales, está identificar militantes cuya capacitación redunde de inmediato en una mayor expansión de las ideas de nuestra verdad priísta en todos los ámbitos.

Por último, en referencia a esta serie de actividades que nosotros vemos como de la mayor importancia partidista para cada uno de los comités estatales, queremos recordarles que tenemos un gran compromiso, ustedes y nosotros, que es el de llevar a cabo el levanta- miento de un auténtico padrón priísta.

La frase aquella que pronunciamos de saber cuántos somos, quiénes somos y en dónde estamos, lo menos que queremos es que se quede a nivel frase. Requerimos un auténtico inventario de nuestros recursos humanos en cada entidad federativa.

Lo que no queremos, y rechazaremos categóricamente, es la simulación, la improvisación. Ustedes, más que nadie, tienen que estar convencidos que la identificación, ahí en donde se encuentren, de cada uno de nuestros militantes, es de la mayor importancia.

No hay programa, por más noble que sea, que tenga éxito si no sabemos con certeza quiénes somos, dónde estamos y qué estamos haciendo. Por lo tanto es responsabilidad de ustedes, conjuntamente con nosotros, presentarle al priísmo nacional un auténtico padrón.

Nos encontramos, pues, ante retos que si bien son importantes, no son imposibles de salvar. Ciertamente, nos encontramos ante un nuevo escenario nacional, una nueva composición de las fuerzas políticas; la emergencia de algunos y la expresión de otras.

Todo este dinamismo político que la sociedad mexicana nos ha mostrado en los últimos meses, nos obliga necesariamente, como partido mayoritario, como partido que desea permanecer en el poder a realizar una profunda reestructuración interna, cambio de actitudes, cambios de estrategias, cambios de tácticas, con transparencia, con honestidad, con rectitud, de cara abierta a la sociedad entera, con firmeza y energía ante las oposiciones, y con proyecto viable, que nos dé identificación tanto con la sociedad política como la sociedad civil.

Este nuevo escenario requiere de organización, requiere de disciplina, de convicción, de una acción comprometida para fortalecer tanto la democracia política como la democracia social; en esta lucha hay que decirlo con orgullo, el PRI habrá de cumplir seis décadas de auténtica lucha social.

Muchas gracias.