1989
Discurso de Luis Donaldo Colosio. Ceremonia de Clausura del Congreso General Extraordinario para la Modernización de la Confederación Nacional Campesina.
Mayo 18, 1989


Presidente del CEN del PRI

Pachuca, Hgo., 18 de mayo de 1989.

"Muchas de nuestras viejas prácticas políticas, que en su tiempo fueron eficaces, ya no funcionan, han perdido significado y se han convertido en mera rutina. De nada sirve conseguir la adhesión ocasional, meramente circunstancial. No funciona y los campesinos no requieren el autoritarismo ".

"No puede mantenerse la mira en privilegios, sin verdadero esfuerzo y sin aspirar a soluciones que no tengan detrás de sí trabajo auténtico".

Compañeros dirigentes de la Confederación Nacional Campesina;

Estimado amigo y gobernador del estado de Hidalgo, Adolfo Lugo Verduzco.

Nos ha complacido mucho compartir esta reunión con ustedes y testimoniar las importantes conclusiones y los trascendentales compromisos para la modernización de la Confederación Nacional Campesina, a las que ustedes han llegado mediante la celebración de este Consejo Nacional Extraordinario, realizado durante estos días aquí en la ciudad de Pachuca.

Quisiera reflexionar con ustedes sobre el hecho que manifiesto el día de hoy, que el Partido Revolucionario Institucional, como lo expresáramos en Querétaro el 4 de marzo próximo pasado, sigue siendo una Institución Política de sectores organizados.

Esta reunión ha sido testimonio, también, de que existe una clara voluntad política para fortalecer nuestra actividad, afianzar nuestra militancia y modernizarnos para con ello modernizar y fortalecer al partido político al que todos nosotros pertenecemos.

Quiero señalar, con toda claridad, que la fuerza, su fuerza, su entereza, compañeros dirigentes campesinos, tiene nuestro cabal reconocimiento, sobre todo por la sincera voluntad de transformar la organización a la que ustedes lealmente pertenecen.

Ofrecemos desde el Comité Ejecutivo Nacional de nuestro partido toda nuestra disposición para apoyar el cambio en su organización en la que ustedes están comprometidos.

Les reitero mi confianza y simpatía por el esfuerzo realizado, las tareas que tenemos que emprender y que emprenderemos juntos, todos unidos, trabajando brazo con brazo, no serán fáciles, no serán sencillas, pero es mayor la voluntad de ustedes y de los millones de campesinos que militan en esta histórica organización.

Que quede claro, el compromiso que ustedes han adquirido aquí en nombre de los campesinos de México, no se quedará sin respuesta por parte de su partido.

Nuestro partido se nutrió desde el comienzo y se ha mantenido al lado de las grandes causas del movimiento campesino. Los campesinos mexicanos nunca han dudado en establecer compromisos, en emprender acciones y más aún, en asumir sacrificios.

Por eso no podemos sino estar por la superación de ancestrales problemas que aquejan a los campesinos de México, y por sobre todo, la conservación de la esencia profundamente nacionalista que impera entre los campesinos de México, de su demostración, a propios y extraños, de la gran solidaridad social y ejemplar lealtad a la tierra que trabajan.

Hoy que nos proponemos con decisión, firmeza y convicción, modernizar nuestra organización política, consideramos que esa tarea no sería concebible, ni sería posible, si no es acompañada por la modernización de sus grandes centrales. De ahí el valor que otorgamos el día de hoy, a sus esfuerzos y a las conclusiones aquí adoptadas.

Modernizarse es adecuarse a las necesidades del momento. Modernizarse es dejar a un lado las indecisiones, las dudas, los conformismos que nos atan, para comprometernos con la solución de las demandas y las exigencias que nos plantean estos tiempos que son de cambio.

Muchas de nuestras viejas prácticas políticas, que en su tiempo fueron eficaces, ya no funcionan, han perdido significado y se han convertido en mera rutina. De nada sirve conseguir la adhesión ocasional, meramente circunstancial. No funciona y los campesinos no requieren el autoritarismo.

No puede mantenerse la mira en privilegios, sin verdadero esfuerzo y sin aspirar a soluciones que no tengan detrás de sí trabajo auténtico.

No es posible conservar antiguas prácticas paternalistas que niegan capacidad genuina de participación de la gente del campo.

Por tanto, estoy seguro que la democratización nos permitirá transformar antiguos cacicazgos e imposiciones, y estar al servicio de los intereses de la población rural de México.

Los tiempos que corren, que son tiempos de transformación, reclaman voluntad para entender y comprometernos con los cambios, pero también para entenderlos y para dirigirlos, y propiciarlos.

México no podrá avanzar hacia su modernización sin recuperar cabalmente, e incorporar en la tarea, a todos los sectores de su sociedad, comenzando con los campesinos.

Tenemos que encadenar los cambios, destrabando desde su misma base los obstáculos que limitan y convierten en ineficiente e inequitativo nuestro desarrollo.

Por esa razón, con urgencia requerimos el compromiso de toda la dirigencia campesina en la tarea de transformación de nuestro partido.

Requerimos un esfuerzo general de reflexión, de organización política en el campo, que convierta a la CNC en la gran instancia de liderazgo, como debe corresponder a sus raíces y a sus razones históricas.

El Partido Revolucionario Institucional ha emprendido la tarea de su propia modernización. Estamos ante el reto de integrar la opinión de los priístas en un gran esfuerzo de adecuación partidista a la nueva voluntad, con mejor democracia y con mayor solidaridad social.

Para ese esfuerzo hemos demandado la participación activa, crítica y plural de los campesinos cenecistas. Por ese motivo, de esta Reunión Nacional nos llevaremos las propuestas, las conclusiones concretas, para sumarlas e irlas poniendo en práctica, con miras a orientar la renovación integral de nuestra organización política.

La voluntad campesina, traducida en propuestas, encontrará plena aceptación y se hará valer en nuestro quehacer político cotidiano.

Las aportaciones, las sugerencias, las reflexiones, las opiniones, las solidaridades partidistas y los compromisos que aquí se han expresado, serán tomados en todo lo que valen.

Para que la Confederación Nacional Campesina avance hacia su propia democratización y se convierta en un factor activo de justicia social en el campo, necesitamos definir algunas tareas específicas.

En estas acciones tratemos de resumir las inquietudes que, hasta ahora, hemos escuchado de nuestros compañeros, mujeres y hombres del campo, en nuestro recorrido por varias entidades de la República.

La Dirigencia Nacional de la Confederación, debe fijar los responsables de cumplirlas. En ninguno de nuestros sectores y menos aún en la Confederación Nacional Campesina, ni en parte alguna de nuestra organización territorial, nos quedaremos en el nivel de las buenas intenciones. Juntos haremos realidad los compromisos.

En ese entendido, me permito solicitar de la Dirigencia, de la militancia y de todos ustedes miembros activos de la Confederación Nacional Campesina, que reflexionemos sobre las siguientes acciones concretas:

En primer término recordemos que en los próximos quince días, la C.N.C. presentará el Comité Ejecutivo Nacional de nuestro partido, una propuesta de formas específicas para la elección democrática de los comités agrarios campesinos, de los comités regionales y de las ligas en todo el país, señalando las formas particulares en las que la voluntad de la mayoría campesina determinará la composición de la nueva Dirigencia.

Segundo. En los próximos treinta días, la CNC deberá tener un cuadro básico de prioridades de las regiones campesinas del país, en donde la marginación es más lacerante.

Esta información, conjuntamente partido y organización, habrá de ser llevada hasta las dependencias responsables. Vamos a solicitar respuestas claras y convincentes, que podamos llevar a los campesinos en un plazo razonable.

El Partido Revolucionario Institucional exige la claridad, no vamos a engañar ni crear falsas expectativas a los campesinos, pero tampoco vamos a permitir engaños de terceras personas, ni mucho menos de funcionarios que son de nuestro partido.

Tercero. Habremos de propiciar juntos, partido y organización, el diálogo necesario, oportuno, con las dependencias responsables, para encontrar el precio justo a los productos básicos que por un lado contribuyan a recuperar el poder adquisitivo de las familias campesinas y, por otro, que sea tal, que preserve las condiciones antiinflacionarias que han prevalecido en los últimos meses.

Cuarto. El Comité Ejecutivo Nacional de la CNC elaborará en los próximos seis meses, apoyado por las autoridades correspondientes, que gestionará el partido, una relación de cultivos con alta demanda en el mercado internacional.

Esta relación tendrá que difundirse en todos los comités regionales campesinos, a fin de que sea llevado incluso hasta los municipios, hasta los ejidos. Se trata de que nuestros compañeros del campo, de todas las regiones del país aprovechen, en igualdad de condiciones, las ventajas de la actual coyuntura económica internacional.

Quinto. El Comité Ejecutivo Nacional de la CNC llamará, durante el mes de junio - y el Partido pide en esto la solidaridad de todos - a los dirigentes de las uniones campesinas y a los de las ARICS, para que informen de sus actividades y hagan cuentas claras frente a la organización.

Si el propósito de la ley es el de presentar cuentas claras a la sociedad y al Estado, no hallamos la razón por la que las cuentas claras no se presenten frente a la organización y frente a los militantes que aspiran a desterrar vicios y actos de corrupción, desprestigiadores de millones de militantes honorables que merecen respeto.

Sexto. Es necesario presentar en los próximos sesenta días, un recuento de las organizaciones campesinas de todo el país. Analizar las razones de su integración como tales, sus objetivos, sus diferencias, sus inquietudes, sus angustias, sus similitudes con respecto a la CNC. También deberán entregar un programa específico para la organización de los jóvenes y de las mujeres, y de los nuevos grupos campesinos del país.

Séptimo. Necesitamos que nuestros comités campesinos junto con las autoridades ejidales, elaboren propuestas de actividades comunitarias. Requerimos que indiquen al partido, cuál es y debe ser su aportación para con los campesinos, pero también cuál será la aportación que los campesinos sumen a los esfuerzos del Programa Nacional de Solidaridad sobre todo en las regiones rurales de pobreza extrema.

El nuevo rostro de la sociedad mexicana, en sus espacios rurales, amigos cenecistas, exige una organización campesina renovada y renovadora, con una estructura de organización permanente, imaginativa, que pueda articular, por un lado, a los campesinos, a sus comunidades, a las familias con mayores reclamos, a las actividades del partido y de la sociedad en general.

Necesitamos en suma una organización cenecista moderna, democrática, en un nuevo pacto con la sociedad y con el Estado. Ese es el reto. Yo estoy seguro que la dirigencia campesina nacional estará a su altura en todo momento y en todo el país.

Esa será la nueva CNC. El partido permanecerá con ella, apoyándola en todo momento, porque reconoce que ésta es la Confederación Nacional Campesina, que se requiere hoy, para recobrar el sitio que les corresponde a los campesinos, como fuerza social protagónica.

Esa será la nueva Confederación Nacional Campesina, unida y más fuerte que nunca, por la modernización del partido, unida, compañeras y compañeros, y comprometida, por la justicia y el bienestar de los propios campesinos, por la independencia, la fortaleza y el bienestar de México.

Esa será la nueva Confederación Nacional Campesina que demanda el México actual, por el que lucha el Presidente de todos, el Presidente Carlos Salinas de Gortari.

Muchas gracias.