1977
Mis memorias de la Revolución. Isidro Fabela. 6. Oficial Mayor del Gobierno de Chihuahua.
Octubre de 1977.


 

 

 

OFICIAL MAYOR DEL GOBIERNO DE CHIHUAHUA

POCO ANTES DE la apertura del Congreso de la Unión, mi inolvidable amigo el Lic. Federico González Garza, personalidad muy estimable del maderismo, me llamó a la Subsecretaría de Gobernación que ocupaba, para decirme:

Compañero, el Gobernador de Chihuahua, Don Abraham González, nos ha pedido que le recomendemos un abogado joven, de nuestra confianza, para nombrarlo Oficial Mayor de su Gobierno. ¿Aceptaría usted ese puesto?

Sí, le contesté resueltamente, lo aceptaría.

Cuarenta y ocho horas después Don Abraham González y yo nos entendíamos, telegráficamente, acerca de mi viaje. Yo habría de salir muy presto al norte, pero antes, según instrucciones que me trasmitiera el Lic. González Garza, era necesario tener una entrevista con el Primer Magistrado, a cuyas órdenes me puse, por medio de un mensaje, esperando me recibiera en audiencia privada.

Yo admiraba a Madero sin haberlo tratado. Lo estimaba por su valiente obra patriótica y lo quería porque era el redentor popular contra un régimen que mi espíritu libertario rechazaba. Además, mis buenos amigos Manuel y Juan Urquidi, González Garza y José Vasconcelos, que lo conocían íntimamente, me hicieron quererlo y admirarlo aún más, como lo que era: un gran patriota y un verdadero apóstol.

Mi entrevista con Don Francisco I. Madero tuvo lugar en el Castillo de Chapultepec.

El señor Presidente lo va a recibir a usted en la terraza, me dijo un ayudante de su Estado Mayor; no tarda en salir. Como en efecto, así sucedió.

Cuando vi surgir la menuda persona de aquella noble figura nacional y avanzar hacia mí, experimenté una sensación de asombro extático. Era el redentor de un pueblo, el victorioso paladín de nuestra democracia. Yo lo veneraba por sus ideales purísimos, por la osadía de su valor civil al enfrentarse a la enraizada dictadura de más de 30 años; le consagraba un alto respeto que en mi espíritu se confundía con un devoto amor patrio.

Me saludó con natural cordialidad y cruzando sus dos manos en la espalda, comenzó a hablarme al par que caminábamos de un extremo a otro de la eminente terraza desde donde se contemplaba el soberbio Valle de México iluminado por un sol esplendoroso.

El Presidente, después de hacerme algunas consideraciones sobre la situación general del país, que él estimaba buena, me manifestó que Don Abraham González, desde hacía tiempo, deseaba establecer en Chihuahua un cuerpo de fuerzas auxiliares que dependiera directamente del primer mandatario provincial y no de la Secretaría de Guerra.

Respecto de este asunto en el que dicho ejecutivo local había insistido repetidas ocasiones, dándole mucha importancia, me expresó el Presidente, para que así lo repitiera al señor Gobernador, que no era posible la creación de ese cuerpo auxiliar de voluntarios, porque las finanzas del país no lo permitían; pero que, por lo demás, dijera yo a Don Abraham que él, Madero, creía que esas fuerzas no eran necesarias para la completa pacificación de Chihuahua, pues confiaba en que la reciente llegada del Gral. Victoriano Huerta a la capital chihuahuense, después de las derrotas definitivas de Pascual Orozco en Rellano y Bachimba, bastaría para que muy pronto quedaran exterminadas las pequeñas partidas orozquistas que todavía molestaban de vez en vez.

El señor Madero se refirió a la habilidad militar del Gral. Huerta en la que fundaba el total exterminio de los rebeldes, y, a la postre, me dio encargo especial de que saludara muy cariñosamente al Gobernador González, de quien se produjo en los términos más laudatorios.

Don Abraham, me dijo para terminar el señor Madero, es un gran patriota y un leal correligionario. Yo le tengo verdadera estimación y sincero afecto.

Con la venia del Primer Magistrado de la República, me retiré del Castillo, llevando en mis oídos, con avaro recogimiento, las palabras cordiales de aquella voz que ya nunca más volvería a escuchar:

Buen viaje, señor Lic.

Adiós, señor Presidente.

 

Fuente:

MIS MEMORIAS DE LA REVOLUCIÓN.
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de JOSEFINA E. DE FABELA
Coordinador: ROBERTO RAMOS V. Investigadores: LUIS G. CEBALLOS, MIGUEL SALDAÑA, BALDOMERO SEGURA GARCÍA.
EDITORIAL JUS, S. A. MÉXICO, 1977. pp.26-28.