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Siglo XX > 1970-1979 > 1977

Mis memorias de la Revolución. Isidro Fabela. 3. Jefe de defensores de oficio.
Octubre de 1977.

 

 

 

JEFE DE DEFENSORES DE OFICIO

DURANTE EL AÑO DE 1911, recién inaugurado el Gobierno del señor Presidente Don Francisco I. Madero, por recomendación de mi excelente amigo, el Lic. Don Federico González Garza, fui nombrado jefe de Defensores de Oficio en el Distrito Federal, para substituir al viejo y experimentado penalista Lic. Don Agustín Arroyo de Anda, que por muchos años ocupó dicho cargo en el régimen porfirista.

Munido de mi flamante nombramiento, me presenté a tomar posesión de mi puesto en el antiguo Palacio de Justicia Penal, anexo a la infecta Cárcel de Belén. Mi sorpresa fue mayúscula cuando al interrogar dónde estaban las oficinas de los señores defensores, me contestaron que no existían.

Pero, entonces ¿dónde despachan sus asuntos?, repliqué.

Pues, donde pueden.

Lo que me obligó a buscar a mis subordinados en los angostos y no limpios corredores de aquel hórrido edificio, donde ya me esperaban tales colegas sabedores del posible arribo de su director.

Presentaciones, charla animada en el corrillo que formamos en medio al ir y venir de profesionistas, tinterillos, familiares de los reclusos o detenidos; testigos en espera de ser llamados a declarar.

Después, visitas a los señores Jueces y Agentes del Ministerio Público, hasta terminar con las promesas de la mutua colaboración cordial que había de determinarse en los transitados viaductos de marras, que fueron, algún tiempo, mis obligadas oficinas de acuerdos, mientras no se remediara tan absurda situación; que, por dicha, muy presto conseguí subsanar.

Entre mis colaboradores, tuve la suerte de encontrar personas de verdadera experiencia en el ramo penal, como los abogados Don Juan Marmolejo y Don Justo San Pedro; y el recién recibido Profesionista Don Alfonso Teja Zabre quien, aparte de probarse como el mejor orador del grupo, era ya, desde entonces, un atildado escritor, que fue ganando paso a paso sólido prestigio intelectual que lo colocó más tarde entre nuestros más estimables hombres de letras, historiógrafo y diplomático.

 

Fuente:

MIS MEMORIAS DE LA REVOLUCIÓN.
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de JOSEFINA E. DE FABELA
Coordinador: ROBERTO RAMOS V. Investigadores: LUIS G. CEBALLOS, MIGUEL SALDAÑA, BALDOMERO SEGURA GARCÍA.
EDITORIAL JUS, S. A. MÉXICO, 1977. pp.20-21.