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Siglo XX > 1970-1979 > 1977

Mis memorias de la Revolución. Isidro Fabela. 37. Petición al Congreso Norteamericano.
Octubre de 1977.

 

 

 

PETICIÓN AL CONGRESO NORTEAMERICANO

TODAS LAS NOCHES, invariablemente, nos reuníamos para hacer el comento de las interesantes noticias recibidas de la campaña general en la República, y para protestar, entre nosotros mismos, contra la notoriamente injusta actitud del Gobierno Norteamericano hacia la Revolución, el que había decretado el embargo de armas destinadas a los dos bandos mexicanos en lucha.

Una de aquellas protestas fue el mensaje que dirigí al Congreso de los Estados Unidos en mi carácter de Diputado federal mexicano, mensaje que transcribo por ser un documento que pertenece a nuestra historiografía revolucionaria:

"Al Congreso Norteamericano:

"Un pueblo que tiene derecho a ser libre, decide en estos momentos su porvenir. Dejadlo que progrese, en nombre de la Justicia. Somos una nación joven que lucha por la conquista de grandes principios; no tenemos sed de sangre, tenemos ansia de libertad.

Somos revolucionarios porque es necesario; porque toda conquista libertaria se consigue con revoluciones. No hacemos sino seguir el ejemplo de los grandes países: Francia, Inglaterra, Estados Unidos...

No pedimos gracia, pedimos justicia, y como ésta no la podemos lograr por medio de razonamientos, vamos a conseguirla por medio de las armas. Pensad que a los tiranos no se les convence, se les vence.

La patria de Washington y de Lincoln, no podrá estar nunca de parte de los traidores y de los asesinos, y sí deberá estar siempre de parte de la libertad.

Nosotros, los constitucionalistas mexicanos, no somos rebeldes, no peleamos contra un gobierno legalmente constituido; tenemos la herencia gloriosa del apóstol Madero; esa herencia es nuestro orgullo: la Constitución.

Venustiano Carranza, que lleva entre sus manos el pabellón tricolor, es el defensor de los principios constitucionales.

Señores Senadores y Representantes: ¿sabéis quién es Venustiano Carranza? Venustiano Carranza es la Ley; es el símbolo de la Justicia; es, en estos momentos solemnes de nuestra historia, la encarnación de la Patria. ¿Por qué? Escuchadme.

Porfirio Díaz era un tirano; un tirano que reinó en México treinta años. Las tiranías no pueden ser eternas.

Eramos ricos -según se decía-, pero esclavos.

Entonces surgió el apóstol, que dirigiéndose al pueblo le recordó que debía ser libre; que cada mexicano debía tener derechos políticos; que la Constitución de 1857 no era una curiosidad histórica, sino un sagrado código político que debía ser puntualmente cumplido.

El pueblo siguió al apóstol, y el dictador cayó.

Después, Madero fue electo Presidente de la República Mexicana por el voto casi unánime de mis compatriotas.

Ahora bien, señores del Congreso, el Presidente Constitucional de México fue preso por Huerta, traicionado por Huerta, asesinado por Huerta; y ahora el traidor y asesino es el Presidente de nuestra República.

Victoriano Huerta, en la presidencia de la República de México, es un atentado a la civilización del Siglo XX.

La usurpación del traidor es una verdad indiscutible. ¿Por qué? Por varias causas.

Primera. Huerta aprehendió al Presidente constitucional de la República, cometiendo un delito que merece pena de muerte.

Segunda. Obligó con amenaza de muerte al Presidente y Vicepresidente a que renunciaran sus cargos. Esa renuncia no fue libre y es nula.

Tercera. Los Diputados mexicanos al Congreso General, al aceptar las renuncias del Presidente y Vicepresidente, no votaron con libertad; fueron obligados por la fuerza de las armas a aceptarlas. La aceptación de tales renuncias, es nula.

Cuarta. Pedro Lascuráin, como Ministro de Relaciones, no obró con libertad al nombrar a Victoriano Huerta, Ministro de Gobernación y renunciar él su puesto, para que el traidor pudiera subir a la Presidencia. Este nombramiento y esa renuncia son nulos de pleno derecho. VOLUNTAS COACTA, VOLUNTAS NON EST.

Huerta es un usurpador, no un Presidente. Si siguiera en el poder, continuaría violando la ley, asesinando y quebrantando la justicia y la moral.

Por humanidad y patriotismo todos los mexicanos debemos trabajar, cada uno en la esfera de sus facultades y derechos, para arrojar al tirano de un gobierno que ha asaltado criminalmente.

Por último, señores congresales, si Huerta ha querido hundir la República, Venustiano Carranza, de un charco de sangre ha levantado la Constitución. Es el nuevo Juárez de nuestra historia, y, como Juárez, salvará a la Patria. Cuenta para ello con la inmensa mayoría popular. Sólo que, para derrumbar al usurpador nos sobran hombres, pero nos faltan armas.

Recordad que contra las tiranías no hay más derecho que el de la fuerza. Tenemos al pueblo, pero el pueblo necesita pertrechos bélicos.

No dejéis ahogar la libertad de una nación americana. No dejéis que perdure una lucha fratricida.

Pensad que el armamento que los constitucionalistas compran con tantos sacrificios a fuerza de ayunos y privaciones, son decomisados en la frontera del Río Bravo. En cambio, el verdugo puede importarlas fácilmente de Europa. ¿Es esto justo?

No queremos favores, sino equidad: libre importación tanto para Huerta como para nosotros.

Necesitamos fusiles. Con fusiles, justicia y ley, venceremos pronto. Cañones no necesitamos; tenemos los del enemigo, como dijo Garibaldi a sus camisas rojas.

En nombre del honor, de la historia de vuestra Patria, debéis hacer justicia.

Y entonces, junto al apotegma de Monroe, 'América para los americanos', el Gobierno del Presidente Wilson escribirá ante la historia: 'América para la Libertad'."

ISIDRO FABELA

Diputado a la XXVI Legislatura del Congreso de la Unión.

Cuartel General de Piedras Negras, Coah., agosto 10 de 1913.

 

Fuente:

MIS MEMORIAS DE LA REVOLUCIÓN.
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de JOSEFINA E. DE FABELA
Coordinador: ROBERTO RAMOS V. Investigadores: LUIS G. CEBALLOS, MIGUEL SALDAÑA, BALDOMERO SEGURA GARCÍA.
EDITORIAL JUS, S. A. MÉXICO, 1977. pp.115-117.