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Siglo XX > 1970-1979 > 1977

Mis memorias de la Revolución. Isidro Fabela. 30. Una mentira piadosa.
Octubre de 1977.

 

 

 

UNA MENTIRA PIADOSA

LA VÍSPERA DE embarcarme en Veracruz, tuve con mi señor padre el siguiente diálogo, que en su esencia transcribo:

Hijo, me vas a decir, confidencialmente, cuáles son tus propósitos. Necesito saberlos para tranquilidad de tu mamá y de todos nosotros en esta casa. Mi salud no es buena, bien lo sabes; y no quisiera, a la pena de tu ausencia, agregar la incertidumbre de cuál será tu vida cuando nos dejes. Prefiero que me digas la verdad, cualquiera que ella sea, a tener una duda constante.

No sé todavía si entonces hice mal en ocultar a mi padre mi resoluto deseo, bien meditado, de marchar a la revolución, o si tengo disculpa por haberle ocultado la verdad piadosamente.

Yo me daba cabal cuenta del acerbo dolor en que dejaría sumergidos a los seres que adoraba diciéndoles la verdad; y decidí ocultárselas a medias.

Mira, papá, le contesté, por lo pronto quiero trabajar en Nueva York. Yo no dudo que la "National Surety Co." de la que he sido abogado en México, me dé lugar en su casa matriz. Allá tengo un amigo, Mr. Draper, que es de los principales jefes de la Compañía. Acudiré a él pidiéndole trabajo y me lo dará, no lo dudes. Después, ya veremos. Lo que te ruego es que no se aflijan por mí; a mis años y con mi ánimo de luchador, no me faltará el pan.

Esa es mi preocupación, hijo mío, y por eso, queriendo estar seguro de que no carecerás de lo indispensable, te voy a dar una suma.

Le interrumpí para decirle que no aceptaba su generoso ofrecimiento. Me pareció que no debía recibir ninguna dádiva, no porque constituyese un quebranto económico para la familia, pues felizmente el capital paterno era mediano y bien saneado; sino por creer de buena fe valerme con mis propios esfuerzos y quería darme el lujo moral de pasar ante el hidalgo de mi casa, y ante mí mismo, como un quijote de la mayor dignidad.

Pero como el amantísimo anciano insistiera en su noble gesto, impelido por su ternura hacia mí y quizá también por sus presentimientos de varón experimentado, logró, al fin, que yo le ofreciera, formalmente, que, al tener apremios urgentes, le cablegrafiaría accediendo a sus deseos.

 

Fuente:

MIS MEMORIAS DE LA REVOLUCIÓN.
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de JOSEFINA E. DE FABELA
Coordinador: ROBERTO RAMOS V. Investigadores: LUIS G. CEBALLOS, MIGUEL SALDAÑA, BALDOMERO SEGURA GARCÍA.
EDITORIAL JUS, S. A. MÉXICO, 1977. pp.89.