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Siglo XX > 1970-1979 > 1977

Mis memorias de la Revolución. Isidro Fabela. 26. Agente policiaco de mí mismo.
Octubre de 1977.

 

 

 

AGENTE POLICIACO DE MÍ MISMO

SENOR Lic. -dijo el agente- como usted ha visto, yo soy de la "Reservada".

Sí, repuse intrigado, ya me enteré, estoy a sus órdenes.

La Inspección General me ha dado instrucciones de vigilarlo. Es por eso que desde hace tiempo vengo siguiéndolo, pero con mucha discreción... Usted, de seguro, no se habrá dado cuenta de ello.

Yo lo había notado perfectamente bien porque aquel hombre era mi fantasma conturbador, pero le repliqué:

No, en efecto; no me había percatado.

El agente, con clara satisfacción que me tranquilizaba más y más, en tono afable continuó:

Usted conoce al Ing. Don Francisco Portillo, ¿no es verdad?

Sí -le contesté- Don Pancho es buen amigo de mi madre y mío; sus familiares también tienen relaciones sociales con los míos.

Pues verá, señor Lic., como yo quiero mucho a Don Francisco y le tengo respetuosa confianza porque le debo favores y soy agradecido, le platiqué que las Comisiones de Seguridad me habían dado orden de vigilarlo a usted muy de cerca, porque su señoría es de los Diputados más sospechosos para el Gobierno; sobre todo por su amistad con Don Abraham González.

El Ing. me dijo que sentiría mucho que padeciera usted algún serio contratiempo, por "esas cosas de la política". Entonces yo le contesté que no tuviera cuidado, que usted al parecer "no se metía en nada".

De todas maneras, Vázquez -(así llamábase mi vigilante)- agregó Don Francisco, yo le recomiendo muy especialmente a Isidro. Y como esa recomendación vale mucho para mí, no quiero molestarlo, señor Lic., por lo que vengo a proponerle una cosa.

¿Cuál?

Que usted me diga todos los días a dónde va, y qué hace; y así, con sus propios datos, yo rendiré mis informes diarios a mi superior Don Francisco Chávez. De este modo dejaré de perseguirlo. ¿Le parece bien mi proposición, señor Diputado?

¡No había de parecerme!

A partir de aquella singular entrevista, el bueno de Vazquitos, como le llamara yo desde esa ocasión, recibía mis informes cotidianos, que eran minuciosos y verídicos, los cuales él presentaba a sus superiores.

Por este procedimiento se enteró la Inspección de que yo hablaría en el Teatro Xicoténcatl, al celebrarse en México por vez primera la fiesta del trabajo.

 

Fuente:

MIS MEMORIAS DE LA REVOLUCIÓN.
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de JOSEFINA E. DE FABELA
Coordinador: ROBERTO RAMOS V. Investigadores: LUIS G. CEBALLOS, MIGUEL SALDAÑA, BALDOMERO SEGURA GARCÍA.
EDITORIAL JUS, S. A. MÉXICO, 1977. pp.75-76.