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Siglo XX > 1970-1979 > 1977

Mis memorias de la Revolución. Isidro Fabela. 22. Tomo posesión de mi curul.
Octubre de 1977.

 

 

 

TOMO POSESIÓN DE MI CURUL


COMO HE REFERIDO ANTES, en las elecciones efectuadas el 30 de junio de 1912, resulté electo Diputado por el 9o. Distrito Electoral de mi Estado, el de México. Mi suplente lo era el señor Emilio López.

Antes de proseguir, debo manifestar que las elecciones generales para Presidente y Vicepresidente de la República, Senadores y Diputados, que tuvieron lugar al terminar el primer semestre de 1912, se caracterizaron porque fueron precedidas por una verdadera lucha de partidos, espectáculo inusitado en el país, cuya comunidad estaba acostumbrada a que los llamados representantes populares llegaran a ocupar sus curules en cada Legislatura -lo mismo en la federal que en las estatales- por mera designación del dictador Porfirio Díaz, que había mantenido tal sistema imposicionista por casi treinta y un años, sin interrupción.

La diferencia de ideas políticas y sociales entre los componentes de la XXVI Legislatura -la diferencia de los idearios de los hombres o de los grupos estaba protegida por el propio jefe del Estado, Francisco I. Madero, quien, si bien orientaba a sus partidarios, no deseaba influir, como no influyó, en el resultado de las elecciones a que me refiero-. Ello dio lugar a que la mayoría de representantes que resultamos electos, nos agrupáramos en septiembre de 1912, en un organismo parlamentario que se llamó "Bloque Liberal Renovador", organizado para la mutua defensa de las credenciales, elección de la Mesa para las juntas preparatorias y composición de las comisiones revisoras; pero cuya verdadera razón de ser radicaba en la afinidad de ideas políticas y sociales con tendencias avanzadas. El jefe de nuestro grupo político lo fue Gustavo A. Madero.

El grupo no mantuvo su cohesión durante mucho tiempo, pues fue perdiendo adeptos conforme avanzaron los acontecimientos que precipitaron la caída del régimen maderista cinco meses más tarde; pero los que permanecimos fieles a Madero nos mantuvimos unidos por ideales inquebrantables y adhesión al Gobierno constituido. Nosotros, los renovadores leales, nos adherimos a la causa sostenida por Don Venustiano Carranza tan pronto como hubo necesidad de luchar para el restablecimiento del orden constitucional en el país.

He dicho ya también, que estuve ausente de la capital de la República desde septiembre de 1912 hasta febrero de 1913, causa por la cual no pude ocupar entonces mi lugar en el Congreso. La razón de esta ausencia ya la he referido en otros capítulos de mis memorias. Deseo resumir que el señor Presidente Madero me había comisionado para que pasara a colaborar, con el carácter de Oficial Mayor, con el Gobernador de Chihuahua Don Abraham González, a cuyo lado trabajé con el mayor gusto y empeño hasta que el mismo Gobernador me encomendó una delicada y urgente misión cerca del señor Madero, misión que no llegué a cumplir porque, en espera de entrevistar al Presidente, sobrevino el cuartelazo de febrero, que terminó con el magnicidio de los dos más altos funcionarios de la Federación.

Fue muerto el Ing. Marcos Hernández, primo de Madero, en el saloncito contiguo al salón de acuerdos. Fueron asesinados Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, frente al muro oriente de la penitenciaría del Distrito Federal, y Adolfo Bassó y Gustavo A. Madero, al pie de la estatua de Morelos, en La Ciudadela; iniciada la era de terror huertista y definidas las posiciones de combate entre el usurpador Huerta y el reivindicador Carranza, me presenté en la Cámara como Diputado propietario que era, para ocupar mi curul. Se me admitió sin objeciones y rendí la protesta de ley al mismo tiempo que lo hicieron el señor Jesús Ramírez, Diputado Suplente del Ing. José J. Reynoso, quien representaba al 8o. Distrito Electoral de mi Estado, y el Lic. José Ferrer MacGregor, quien era Suplente del Diputado Salvador Martínez Alomía, representante del 1er. Distrito Electoral de Campeche. Por cierto que Martínez Alomía, que se enorgullecía de titularse "maderista incondicional", tenía, en febrero de 1913, dos meses de no concurrir a las sesiones.

El mismo día que ocupé mi curul en la Cámara de Diputados me sumé a mi grupo, el Liberal Renovador, asociación parlamentaria en la que habían de distinguirse sus miembros por su elocuencia, su valor civil y su fidelidad a los principios revolucionarios; y cuyas acciones habían de tener tanta importancia civil y doctrinaria, bajo el terror de Huerta, como la que tuvieron los encuentros militares que se comenzaron a librar en todo el territorio nacional para derrocar al usurpador.

 

Fuente:

MIS MEMORIAS DE LA REVOLUCIÓN.
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de JOSEFINA E. DE FABELA
Coordinador: ROBERTO RAMOS V. Investigadores: LUIS G. CEBALLOS, MIGUEL SALDAÑA, BALDOMERO SEGURA GARCÍA.
EDITORIAL JUS, S. A. MÉXICO, 1977. pp.66-68.