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Siglo XX > 1930-1939 > 1934

Comunicación de Gonzalo N. Santos a Plutarco Elías Calles desde Bruselas.
Bruselas, Bélgica, febrero 10 de 1934.

Señor general don Plutarco Elías Calles

Anzures,

México, D. F.

Muy querido jefe y fino amigo:

Me había abstenido de escribir a usted porque no tenía nada nuevo que decirle y. aunque cuando tampoco ahora es novedad alguna lo que me hace escribirle, ya era tiempo de hacerlo para tener el gusto de saludarlo y preguntarle por su salud.

En esta ciudad de Bruselas es uno de los lugares de Europa donde más se reúnen los diplomáticos y hasta tienen una época del año que se llama “temporada social diplomática” que es, como usted comprenderá, dedicada al bailoteo, reverencias al Nuncio, etc., y de la cual tengo que “privarme” porque de lo contrario no tendría tiempo ni para estudiar ni para observar cosas de interés.

Esto lo cuento a usted por si alguna vez le llegan noticias de que soy “anti-sociable”.

Ya estoy estudiando francés y después de unos tres meses voy a hacer una gira por la región minera de Mons y por la región campesina de Flandes.

Ayer visité al señor [Emilio] Vandervelde a quien saludé a nombre de usted.

Me recibió muy atento y muy fino, pero mi impresión es que ya está muy “veterano” y en verdad yo no sé cómo le hacen para poder ser tomados como guías en pleno periodo de “chochés”.

Tengo cita con el jefe de otro grupo socialista recientemente segregado del antiguo partido y que se llaman los “neo-socialistas”, que es el diputado Louis Piérard, nativo de la región minera y minero originariamente, pero muy cultivado y en pleno vigor.

Le voy a llevar el plan sexenal de nuestro partido.

El señor Vandervelde me dijo que le gustaría ir a México a dar unas conferencias.

Yo le dije que tendría mucho gusto en ello; pero nada formal porque en primer lugar no tengo facultades y en segundo no sé qué provecho podrían dejar estas conferencias en francés que muy pocos entenderían y no precisamente de los más identificados con nuestro partido.

En cuanto a mi impresión de los miembros del cuerpo diplomático mexicano en las legaciones en Europa, salvo muy honrosas, contadas y escasas excepciones, ya quisiéramos que fueran, no digo revolucionarios, siquiera mexicanos completos.

Para que se dé una idea le suplico poner atención a la siguiente anécdota:

En París, que es el “cuartel general” de mis camaradas diplomáticos, uno de ellos me decía: “figúrese si estas gentes europeas no nos verán con desprecio pues un tipo me dijo que en México ¡se guisaba con manteca!”.

Otro diplomático también mexicano que estaba presente me preguntó inmediatamente de qué se sacaba la manteca.

No le cuento a usted mis contestaciones por el respeto que le tengo, pero dejo a usted la libertad de imaginárselo.

Hoy envío al doctor [José Manuel] Puig [Casauranc] un libro de los que tiene la biblioteca de esta Legación para “ilustrar” a los representantes del gobierno de la Revolución y que se llama “México para los mexicanos” y que como una ironía le han puesto el sello de la Legación de México con el escudo nacional que creó la Revolución.

Ojalá que el doctor Puig se lo muestre a usted.

Aquí he tenido buena acogida y también hay gente comprensiva y de ideas no vetustas con quienes se puede departir y hacer círculo.

Es ciudad tranquila y con magníficos centros intelectuales.

En abril del año que entra, se celebrará en esta capital una exposición mundial; el rey y el ministro de Negocios Extranjeros me han reiterado deseos de que México tome parte.

Yo les he dicho que consultaré a mi gobierno.

Suplico a usted darme su impresión a este respecto.

Mi opinión es que si hacemos algo lo preparemos con tiempo, y bien, y no a base de sarapes; o que no hagamos nada si no es posible.

Deseo que se encuentre tan bien de salud como la última vez que lo vi y sin más por ahora reciba los saludos afectuosos y respetuosos de su amigo y subordinado que lo quiere.

G. N. Santos

Fuente:

Plutarco Elías Calles. Correspondencia personal 1919-1945. Dos tomos. Introducción, selección y notas de Carlos Macías. Coeditores de la presente edición: H. Cámara de Diputados LXI Legislatura, Fondo de Cultura Económica, Instituto Sonorense de Cultura, Miguel Ángel Porrúa (librero-editor) y Fideicomiso Archivos Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca. México. Primera edición, 1991. Segunda edición -no venal-, agosto del 2010. Tomo II. 547 pp. Páginas 156-157.