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Siglo XX > 1930-1939 > 1932

Comunicación de Fausto Ruiz C. a Plutarco Elías Calles sobre la toma de posesión como gobernador de Chiapas del C. coronel don Victórico R. Grajales.
Tuxtla Gutiérrez, Chis., diciembre 9 de 1932.

Señor general de división Plutarco Elías Calles

Colonia Anzures

México, D. F.

Mi respetable jefe y amigo:

Debo principiar por confirmar a usted mi último telegrama, donde tuve el honor de ofrecerle mi sincera condolencia por la irreparable desgracia en el fallecimiento de su respetable esposa.

En seguida y siempre abusando de la bondadosa deferencia con que me ha distinguido, paso a tratarle un asunto que considero inaplazable, y de vitalísima importancia para los intereses generales de este mi lejano estado; siempre inspirado por el más acendrado patriotismo.

Hace ocho días tomó posesión del gobierno de este estado el C. coronel don Victórico R. Grajales, hombre de antecedentes revolucionarios bien definidos; de criterio y personalidad amplios; prudente e intachable en su honradez, y, sobre todo, enérgico para afrontar toda situación difícil que pudiera presentarse en bien del decoro de la Revolución y de los intereses nacionales.

El ha asumido el poder con el sentimiento de sinceridad que le caracteriza y con una inquebrantable fe de trabajar para poder levantar el estado de su miseria y desorientación social en que se encuentra sumido por motivos que no es del caso referir, pero que usted con su inteligente visión conoce en detalle y ampliamente.

Pero para que el citado señor gobernador pueda desarrollar su programa de trabajo y de honrada administración, considero indispensable que se le despejen todos los obstáculos que se le presenten y que sólo tienden a saciar ambiciones ruines y bastardas, por politiqueros que desatendiéndose de todo amor al progreso revolucionario, se lo intentan medrar bajo la sombra de las relativas influencias de que disfrutan.

Usted bien sabe, mi general, que desde hace tiempo no han faltado funcionarios de alta esfera política en esa capital que han querido tener un control absoluto de la política, en particular de los estados, no obstante los sabios y razonables consejos que usted se esfuerza en darnos como nuestro jefe máximo, para extirpar ese vicio tan nocivo que tanto degrada a la ética de nuestra Revolución; y es así como el gobierno del señor ingeniero Raymundo E. Enríquez que se caracterizó por un revolucionarismo radical hasta que feneció su periodo, no pudo consumar como lo hubiera deseado el programa de gobierno que al comenzar delineó al pueblo, ya que elementos disolventes que no les permitió canonjías ni mangoneos en los fondos públicos, aliados con altos políticos de allí, no cesaron en su labor sistemática de intrigas y difamaciones para entorpecerlo; lo que hizo sobrevenir, como es natural, un estado si no anárquico, de desorientación y lo que motivó que la mayor parte del tiempo de su gobierno lo hubiera dedicado a defenderse de sus enemigos; erogando grandes cantidades de dinero para pagar personas influyentes en ésa, y dizque lo sostenían en el puesto que ocupaba.

Básteme decirle que sólo en viajes que el citado ex gobernador gastó para ir a esa capital a defenderse, costó al estado una muy respetable suma que ya hubiéramos deseado para nivelar el presupuesto del estado y para cualquier otra obra material de injencia para mis paisanos.

Hasta cierto punto y en igualdad de condiciones quizá usted, yo y cualquier otro funcionario que deseara gobernar para el pueblo hubiera hecho lo mismo en igualdad de circunstancias para defenderse de los politiqueros de oficio; pero considerando que ya hemos entrado en un franco ciclo institucional en el gobierno revolucionario de nuestro país, no he parado en nada para dirigirle la presente carta con la franqueza, sinceridad y lealtad con que le he querido a usted, para rogarle nos preste a los chiapanecos su valiosísimo apoyo moral para que nuestro actual gobernante, coronel Victórico R. Grajales, pueda eximirse de las dádivas bochornosas que políticos viciados de allí vienen solicitando a las entidades federativas para ofrecer un apoyo que no se necesita y que hace supeditar la política interior de las entidades federativas a sus maquinaciones en pro o en contra de los gobernadores; pudiendo tener usted la más absoluta seguridad de que el C. gobernador Grajales porque lo conocemos desde su infancia, se caracterizará en su acción administrativa dentro de los postulados de la Revolución, por su intachable honradez, su trabajo y su espíritu justiciero; desarrollando radicalmente pero dentro de nuestras leyes una labor contra el clero romanista y un programa agrario en beneficio de nuestros campesinos, sin dejar de atender preferentemente la reorganización de la hacienda pública que ya el pueblo pide a gritos, y que será lo que salve a nuestro estado de la miseria en que se encuentra.

Sólo usted pues y nadie más, puede salvar a nuestro estado de estas irregularidades bochornosas y de otros problemas de politiquería que pudieran presentarse, y no dudamos los chiapanecos que aunque lejos como nos encontramos de esa metrópoli, está usted pendiente de todas y cada una de sus necesidades más apremiantes para resolverlas con su sabiduría y nunca desmentido patriotismo.

Aprovecho esta ocasión para significar a usted en nombre propio y de mis coterráneos, nuestra simpatía y lealtad inquebrantables, como su atento subordinado y amigo que lo quiere en alto grado.

Fausto Ruiz C.

Fuente:

Plutarco Elías Calles. Correspondencia personal 1919-1945. Dos tomos. Introducción, selección y notas de Carlos Macías. Coeditores de la presente edición: H. Cámara de Diputados LXI Legislatura, Fondo de Cultura Económica, Instituto Sonorense de Cultura, Miguel Ángel Porrúa (librero-editor) y Fideicomiso Archivos Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca. México. Primera edición, 1991. Segunda edición -no venal-, agosto del 2010. Tomo II. 547 pp. Páginas 270-272.