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Siglo XX > 1930-1939 > 1932

Comunicación de Agustín Olachea a Plutarco Elías Calles sobre un proyecto penitenciario en la isla de Guadalupe.
Ensenada, B. C., julio 20 de 1932.

Señor general de división Plutarco Elías Calles

Secretario de Guerra y Marina

México, D. F.

Querido y respetado jefe:

Con verdadera satisfacción me he enterado del restablecimiento de su señora esposa y de su regreso a México, por lo cual lo felicito a usted cordialmente, deseándole sinceramente que no vuelva a ensombrecerse su hogar con penas como las que lo aquejaron en semanas últimas.

Aprovecho estas líneas para poner en el superior conocimiento de usted que con motivo de la determinación que tomó el gobierno de los Estados Unidos Americanos, permitiendo que las garitas internacionales de Tijuana y Mexicali permanecieran abiertas hasta las 12 de la noche, el comercio y las actividades todas del territorio han cobrado nuevas energías con el aumento de la corriente de turismo que les inyecta vida y les reporta utilidades, aumentando por consiguiente en proporción las rentas del gobierno; con lo cual esperamos hacer frente a los gastos públicos con mayor desahogo y principalmente a los cultivos del algodón, maíz y frijol que el gobierno ha estado patrocinando en el valle de Mexicali, por medio de refacciones que el Banco Agrícola Peninsular, S. A. ha estado proporcionando a los campesinos sin trabajo.

El aumento de las rentas públicas también favorecerá los trabajos de la construcción de la presa Rodríguez y los del camino de Tijuana a este puerto.

También aprovecho esta oportunidad para comunicar a usted que tengo el proyecto -que me propongo realizar desde luego- de convertir la isla de Guadalupe, hoy completamente desierta, en colonia penal, a la que previa la autorización correspondiente se remitirán a los individuos sentenciados por las autoridades judiciales de la región y que actualmente están hacinados en las estrechas cárceles de Tijuana y Mexicali, que fueron construidas hace más de 15 años, cuando esas ciudades contaban con la décima parte de su población actual; a cuya isla también se enviarán los individuos indeseables e incorregibles que se dedican actualmente a explotar el contrabando, que trafican con drogas estupefacientes o que llevan una vida parasitaria a costa de mujeres sin pudor.

Con la erección de la isla de Guadalupe en colonia penal, se conseguirá ante todo ocupar el territorio de la misma -afirmando la soberanía del país sobre el mismo-, aprovechar en forma metódica y razonable sus inmensos recursos, principalmente la gran cantidad de ganado cabrío salvaje que la puebla, y obtener la regeneración con el trabajo de los reos y parásitos sociales, que actualmente consumen la ración que se les tiene asignada y que podrán aprovechar produciendo en forma efectiva en beneficio de ellos mismos y del conglomerado social a que pertenecen.

Tanto para poner en comunicación dicha isla con el puerto de Ensenada, conduciendo relegados o transportar provisiones, como para hacer servicio de guardacostas en conexión con la oficina mexicana de los servicios de pesca que radica en San Diego, California, se va a dedicar una pequeña embarcación pobre de motor de gas y de buen andar, para lo cual, mañana día 21 del presente, saldrá rumbo al puerto de San Pedro, California, el licenciado Antonio Villalobos, secretario general del territorio, en compañía del general Francisco J. Mújica, director de la colonia penal de las Islas Marías, quien acaba de llegar a ésta a bordo del transporte Progreso con la comisión que le fue conferida por la Secretaría de Gobernación de comprar una embarcación de especificaciones semejantes a las ya apuntadas, para comunicar la indicada colonia penal de Islas Marías con los puertos de la costa occidental de nuestro país.

Fuera de las novedades y perspectivas de que antes se hace mérito, todo es normal en las actividades del gobierno, sin que haya problemas de trascendencia nacional o local que puedan entorpecer el ritmo de su vida normal, permitiendo que el trabajo de los particulares y el de los miembros de la administración pública se desarrolle sin torpezas.

Sin otro particular y reiterando a usted y a su digna esposa mis respetos, me suscribo una vez más su adicto, sincero subordinado y respetuoso amigo.

General Agustín Olachea

[Gobernador del territorio norte de Baja California]

Fuente:

Plutarco Elías Calles. Correspondencia personal 1919-1945. Dos tomos. Introducción, selección y notas de Carlos Macías. Coeditores de la presente edición: H. Cámara de Diputados LXI Legislatura, Fondo de Cultura Económica, Instituto Sonorense de Cultura, Miguel Ángel Porrúa (librero-editor) y Fideicomiso Archivos Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca. México. Primera edición, 1991. Segunda edición -no venal-, agosto del 2010. Tomo II. 547 pp. Páginas 246-248.