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Siglo XX > 1930-1939 > 1930

Comunicación de Marte R. Gómez a Plutarco Elías Calles sobre su viaje a Nueva York.
Nueva York, N. Y., mayo 10 de 1930.

Señor general Plutarco Elías Calles

Col. Anzures,

México, D. F.

Distinguido jefe y fino amigo:

Pecaría de atrevido si con tres días en Nueva York, quisiera ya darle impresiones de esta ciudad que con tanta justicia, aunque con cierta vulgaridad también, se ha dado en apodar: “la Babilonia moderna”.

Pero, pecaría igualmente de negligente, si no le comunicara observaciones más limitadas al punto de vista de México, que siento como un deber transmitir a usted.

La campaña senatorial en que se ha empeñado nuestro amigo [Dwight W.] Morrow, hace posible una recolocación de México como tema de debate para los políticos norteamericanos, que ya explotaron en repetidas ocasiones “el caso México”, antes de que el gobierno de usted tuviera la fortuna de asegurar, en una forma que hasta hoy se ha conservado, y que todos deseamos perdurable, el buen entendimiento de los dos países.

La personalidad del mismo Morrow será en esta ocasión la piedra de toque.

Sus amigos tratarán de enaltecer la eficaz labor que en México desarrolla, mientras que sus enemigos por el contrario tratarán de criticarla a toda costa, y no vacilarán en entorpecerla si a mano les viene; ejemplo de lo que vengo diciendo lo constituyen el discurso de Q. A.] McNab que presentó a Morrow como “el salvador de México”, y las réplicas que en contra del discurso se han enderezado.

Ahora bien, la fortaleza de sus enemigos podrá dar la medida de la oposición seria, y acerca del particular, nuestra Embajada estará en posibilidad de transmitir informes mucho mejor documentados que los míos; pero, sí sé decir a usted que los enemigos de Morrow alardean de tener gran influencia cerca del mismo Presidente, y que se jactan de haber conseguido la relegación de McNab al secundario puesto de instructor de la Guardia Nacional, y de haberle gestionado una reprimenda por su intervención en la campaña de Mr. Morrow.

Quiero agregar por último, que se considera posible que el Presidente Herbert Hoover vea con celo el prestigio que siente de Morrow y deja hacer de buen grado a los enemigos del mismo, que lo son no sólo los elementos profesionales políticos, sino también los hombres de la Banca, opositores del grupo bancario de Morgan.

El conflicto habrá de presentarse con una variante de encono, por quedar envuelto en la pugna general de secos contra húmedos. Nueva York tiene alrededor de 30 mil “speakeasies” o “habla-quedito”, como podríamos traducir de un modo literal para denominar a los sitios donde se expende alcohol a espaldas de la ley.

Will Rogers, con su crítica de bonachonería venenosa, asienta que no hay en Nueva York más de 30 mil speakeasies o cantinas porque siendo 30 mil policías los de la ciudad, si hubiera más cantinas, ya no habría gendarmes que las cuidaran. Pero el caso es que tales centros pagan cuotas de disimulo que como promedio se estiman en 500 dólares mensuales, y que a tales precios resulta un total de 15 millones de dólares por distribuir.

Se comprende así que contra la opinión nacional unánimemente antiprohibicionista se haya podido consolidar un “gang” de políticos que imponen la prohibición y que cuentan con elementos pecuniarios que utilizan en sus campañas electorales, encaminadas a la satisfacción de bajos apetitos, encubiertos bajo el manto apostólico de un puritanismo regenerador.

Y Morrow, que como hombre honrado se ha producido [¿pronunciado?], sino contra la prohibición [por sí misma], sí contra la prohibición tal como actualmente está, puede resultar víctima de la colosal máquina de rapiña que para la explotación del alcohol se ha constituido, y en la cual no es extraño oír decir que figuran los hombres más prominentes de la administración.

El primer tiro de salva ya ha sido disparado; el segundo será el intento para obtener que a Morrow se le suspendan sus sueldos de embajador mientras figure como candidato, pero el tercero podría ser cualquier ataque a arreglos sobre México, y esto es lo que me interesa comunicar a usted por si juzga oportuno que no se haga nada de fondo en asuntos México-americanos, mientras no pasa la marejada contra Morrow o mientras se averigua si la que para algunos aparece como tempestad, es sólo inocente nube de verano.

Embarco en el “Europa” que sale de ésta en la primera hora del día 14. Continuaré transmitiendo a usted las impresiones que vaya recogiendo.

Ojalá que entre toda la paja que recoja mi incapacidad, encuentre usted algo aprovechable de grano.

Me pongo a las respetables órdenes de usted para lo que pueda serle útil y quedo como siempre su afectuoso amigo y respetuoso servidor.

M. R. Gómez

Fuente:

Plutarco Elías Calles. Correspondencia personal 1919-1945. Dos tomos. Introducción, selección y notas de Carlos Macías. Coeditores de la presente edición: H. Cámara de Diputados LXI Legislatura, Fondo de Cultura Económica, Instituto Sonorense de Cultura, Miguel Ángel Porrúa (librero-editor) y Fideicomiso Archivos Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca. México. Primera edición, 1991. Segunda edición -no venal-, agosto del 2010. Tomo II. 547 pp. Páginas 148-150.