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Siglo XX > 1920-1929 > 1928

Palabras del General Álvaro Obregón, pronunciadas el día 30 de abril de 1928, en Mérida, Yuc., en homenaje a Carrillo Puerto.
Mérida, Yucatán, 30 de abril de 1928.

Hay acontecimientos cuya elocuencia resultaría profanada si quisieran nuestros labios expresar los sentimientos que animan a nuestro corazón cuando presenciamos la magnitud de ellos.

En esta gran fiesta cívica, preparada por Yucatán, para agasajarnos, no podemos menos que recordar que Yucatán, en estos momentos en que se prepara para el libre ejercicio de sus derechos; en que se regocija en el pleno uso de sus libertades ciudadanas, tiene que lamentar la ausencia del mártir de sus libertades, a quien sacrificara la traición en el año de 1923.

La memoria del mártir Carrillo Puerto, viene a nosotros y nos emociona hasta embargar nuestra voz, porque sentimos que el que fué el portaestandarte de nuestras libertades en la Península y que fué privado por el destino de venir a participar con nosotros de este justo regocijo.

Que el tiempo y el recuerdo de Carrillo Puerto sean el numen para los hijos de Yucatán.

Que ese templo y ese recuerdo los agrupen constantemente para defender la preciosa herencia que les legara con su sangre.

Que la memoria de Carrillo Puerto, como una autoridad moral campee siempre sobre los hijos de Yucatán, para vigilar los actos de cada uno de ellos, y exigirles el cumplimiento de sus deberes.

No podemos hablar aquí de civismo, porque el pueblo de Yucatán está dando un ejemplo elocuente de que sabe cosechar los frutos de la Revolución, que realizara con sus lágrimas y con su propia sangre.

Sólo queremos decirle a Yucatán, que anhelamos, con la franqueza que nos es característica, que realice todo el bienestar a que tiene derecho, por su elevada concepción moral y mental.

Fuente:

Discursos del General Álvaro Obregón. Biblioteca de la Dirección General de Educación Militar. México, 1932. Dos tomos. Segunda Parte. Discursos de 1924 a 1928. 505 pp. Páginas 405 a 408.