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Siglo XX > 1920-1929 > 1928

Palabras del General Álvaro Obregón, con motivo del banquete que le ofrecieron los miembros de la Liga de Ayuntamientos del Distrito Federal, en el restaurante La Bombilla, el día 14 de mayo de 1928.
Distrito Federal, 14 de mayo de 1928.

Quedo muy reconocido a los miembros de los honorables Ayuntamientos que acordaron ofrecerme esta convivialidad, con de mi próximo viaje a Sonora, que tiene para mí dos significaciones, por los dos aspectos que reviste: uno, que obliga mi gratitud, porque es al correligionario y al amigo al que se agasaja en esta ocasión; y otro, de mayor trascendencia, que revela en los miembros de los Ayuntamientos que han organizado esta fiesta, un espontáneo espíritu de sacrificios en beneficio de los intereses colectivos.

Cuando el que habla acaba de someter a la consideración del Poder Legislativo una reforma constitucional, tendiente a suprimir los Ayuntamientos del Distrito Federal, para substituirlos con otros órganos que se encarguen de los servicios públicos, quiero decir que en nada se ha menguado la estimación y el concepto que de mí tienen los organizadores de esta fiesta, a pesar de que sus intereses, muy personales, quedan fundamentalmente afectados con la reforma propuesta.

Es un alto ejemplo el que dan estos hombres ante la conciencia pública, cuando declaran que se despojan, en forma espontánea, en bien de los intereses colectivos, de las posiciones oficiales que actualmente guardan; y yo quiero hacer hincapié en este aspecto trascendente de esta fiesta, porque despojándose de todo egoísmo, se preocupan principalmente por los intereses colectivos, colocando sus intereses personales en lugar secundario, y para que así el país se dé cuenta que estos hombres no se han dejado influenciar por la irritación, que les habría producido la reforma a que me vengo refiriendo, si sólo se preocupan de sus intereses personales; pero ellos hacen muy bien de sacrificar sus intereses personales por el bien común.

Para terminar estas breves palabras, quiero repetirles mi agradecimiento; decirles que una impresión muy grata he recogido en esta fiesta, por los dos conceptos de significación que en ella he creído encontrar, y que he puesto a la consideración de todos los aquí reunidos, para que sean fijadas mis palabras y digan si estos hombres que han aceptado esa reforma, con beneplácito, porque protegen a los intereses colectivos, no merecen que se les reconozca como buenos ciudadanos del Distrito Federal.

Fuente:

Discursos del General Álvaro Obregón. Biblioteca de la Dirección General de Educación Militar. México, 1932. Dos tomos. Segunda Parte. Discursos de 1924 a 1928. 505 pp. Páginas 439 a 443.