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Siglo XX > 1920-1929 > 1928

Discurso pronunciado por el General Álvaro Obregón, el día 20 de marzo de 1928, en Ciudad Lerdo, Dgo., con motivo del mitin político que se efectuó en dicho lugar.
Ciudad Lerdo, Durango, 20 de marzo de 1928.

Como dijéramos en otra ocasión, esta no es una jira de propaganda, porque la propaganda la hicieron nuestros enemigos antes de que iniciáramos la nuestra.

Ellos marcaron los senderos en que pretendían encauzar la conciencia pública, y ésta los rechazó, quedando entonces nuestra propaganda hecha en el corazón del pueblo.

Al pisar este Estado, nos sentimos estimulados ante estas multitudes que se acercan protestando su simpatía, con la que se firma el pacto cuyo cumplimiento llevaremos a cabo, sabiendo las grandes responsabilidades que contraemos al aceptar el honor que se nos dispensa.

Venimos aquí buscando el consejo e inspiración de nuestros conciudadanos, como también los damos en los demás lugares en que comprendemos que lo han de menester, porque esa es la única base de formar gobiernos sólidos, corrigiéndose, y orientándose mutuamente gobernantes y gobernados.

Por eso al venir a esta región, sentimos igual estímulo que el que hemos sentido en los demás Estados de la República, en los que grupos compactos de ciudadanos demuestran su simpatía, y nos hacen comprender que esperan que al llegar al poder, no habremos recogido estas manifestaciones de cariño para inflar nuestra vanidad, sino que al aceptarlas contraemos grandes responsabilidades ante la historia y ante nuestra conciencia.

Y por eso, al visitar los pueblos del Estado de Durango, ofrecemos cumplir con nuestro deber.

Fuente:

Discursos del General Álvaro Obregón. Biblioteca de la Dirección General de Educación Militar. México, 1932. Dos tomos. Segunda Parte. Discursos de 1924 a 1928. 505 pp. Páginas 347 a 350.