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Siglo XX > 1920-1929 > 1928

Discurso pronunciado por el General Álvaro Obregón, durante el banquete que le fue ofrecido en Mérida, Yuc., por la Liga de Periodistas del Sureste, el día 4 de mayo de 1928.
Mérida, Yucatán, 4 de mayo de 1928.

Cuando la Liga de Periodistas del Sureste nos honra con este agasajo, nos brinda la mejor oportunidad para decirle lo que nosotros pensamos en materia de prensa.

Ha sido la prensa, seguramente, una de las grandes palancas del progreso humano, y cuando los hombres se conformaban con la conquista de los derechos teóricos, la libertad de imprenta constituyó uno de los más grandes triunfos del pensamiento; y así fué como se incorporó la libertad de imprenta en todos los códigos de los países que aspiraban al título de civilizados.

Pero en la actualidad, cuando la nueva concepción de la vida le da nuevas orientaciones en esta evolución que estamos sufriendo, venimos a la conclusión de que la libertad de imprenta no llena el papel que la prensa está llamada a desempeñar en la nueva organización.

No se crea que mis palabras van contra la libertad de imprenta.

Este derecho fué una de las más grandes conquistas del hombre, y el atentar contra ella equivaldría a un suicidio moral; pero hemos visto cómo la libertad de imprenta, en muchos casos mal usada, ha servido para desvirtuar los intereses morales, para mutilar la verdad y deformar la razón, en defensa de los grandes intereses del Partido reaccionario.

Hemos visto que después de nuestra gran Revolución, los residuos del Partido conservador han tenido como aliados a los más grandes rotativos de nuestro país; es necesario, pues, que procuremos añadir una conquista más a la libertad de imprenta, cuyo concepto, por los motivos que antes se exponen, no satisface a su elevada misión; que pugnemos por alcanzar la independencia de la prensa, que sumada a su libertad, completará su cometido.

No debemos confundir la libertad de prensa con la independencia de prensa.

Es la libertad de imprenta un derecho que permite a los hombres exponer sus ideas; pero éstos, en muchas ocasiones, traicionando su propia conciencia, hacen de su mentalidad una explotación, y desorientan la opinión pública.

La independencia de la prensa permitiría la libre expresión del pensamiento, sin más limitación que la conciencia misma del que lo expresa, y todos debemos luchar para ver si la prensa realiza esta nueva conquista.

Yo espero que la juventud del Sureste, la joven intelectualidad del Sureste, luche por la realización de esta conquista, y aporte todo el contingente que le sea dable.

Fuente:

Discursos del General Álvaro Obregón. Biblioteca de la Dirección General de Educación Militar. México, 1932. Dos tomos. Segunda Parte. Discursos de 1924 a 1928. 505 pp. Páginas 417 a 421.