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Siglo XX > 1920-1929 > 1927

Discurso que pronunció el General Álvaro Obregón en el banquete que se le ofreció en La Cañada, Qro., el 10 de septiembre de 1927.
La Cañada, Querétaro, 10 de septiembre de 1927.

Hemos escuchado con sumo interés los discursos pronunciados que, en realidad, no han sido una serie de palabras sin médula; han sido la expresión de los sentimientos de los trabajadores, y como vulgarmente se dice, han puesto el dedo en la llaga.

Han señalado muchos de los males que los trabajadores quieren eliminar, y los que estamos interesados en hacer desaparecer esos males, nos sentimos obligados a poner todo nuestro esfuerzo para realizar esos anhelos de los trabajadores.

Me llena de júbilo ver la opinión que los trabajadores tienen sobre el proyecto del Seguro Obrero, ese proyecto que vendrá a evolucionar muchas cosas, y que rebasará el límite de nuestras fronteras, porque vendrá a ser una verdadera revolución de carácter social.

Y lo será también en el extranjero, como lo será en México, ya que nuestro país salió de la revolución sin compromisos con el capital extranjero e interior.

Por eso, sin ningunos prejuicios, puede realizarse esa revolución, haciendo que todos los trabajadores den un esfuerzo armónico y moral que corresponda a la obligación que tenemos todos de cooperar al engrandecimiento de la patria, llenándose todos los capítulos de moral que se requieren.

Fuente:

Discursos del General Álvaro Obregón. Biblioteca de la Dirección General de Educación Militar. México, 1932. Dos tomos. Segunda Parte. Discursos de 1924 a 1928. 505 pp. Páginas 279 a 282.