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Siglo XX > 1920-1929 > 1925

Comunicación de Abelardo L. Rodríguez a Eduardo Moneda sobre sus declaraciones publicadas en El Demócrata.
Mexicali, B. C., octubre 14 de 1925.

Señor Eduardo Moneda

Secretario de la CROM

México, D. F.

Estimado compañero:

Con verdadera pena leí sus declaraciones publicadas en El Demócrata de fecha 8 del actual; con pena, digo, por tratarse de quien las hizo, el secretario de la organización por la que yo siento más simpatías que por cualquiera otra.

Es de lamentarse mucho que se haya usted dejado sorprender por falsos líderes o paladines del trabajo, ya perfectamente identificados por los obreros mismos de Tijuana y a los que no reconocen ni toman en cuenta absolutamente para nada.

Con las declaraciones de usted sin conocimiento de causa ha sembrado una falsa alarma.

Siento deveras que tanto el señor ministro [Luis N.] Morones [secretario de Industria, Comercio y Trabajo] como usted, no hayan podido aceptar la invitación que se les hizo en Los Angeles, California, por conducto del señor Alfonso Tovar, secretario del Sindicato de Obreros y Campesinos de esta zona, adherido a esa Confederación, de venir a visitar este distrito, con objeto de que se dieran cuenta personalmente de la labor en beneficio del proletariado que ha estado llevando a cabo el gobierno de mi cargo y que sólo se hayan concretado a cruzar la línea divisoria en Tijuana y a recorrer una sola calle de esa población.

Efectivamente, vio usted en la calle que visitó cabarets y cantinas, pero estoy seguro de que no vería ninguno que estuviera en peores condiciones que el mejor de la capital y siento más aún que su corta vista se haya limitado únicamente a esa calle, porque si hubiera caminado dos más, hubiera visto las escuelas que se han construido, el sistema de agua potable y drenaje de la población, etc., etc.; y si hubiera avanzado un poco más, hubiera visto carreteras que se han construido últimamente, tan buenas o mejores como las que hay actualmente en la República, todo lo cual a su Cicerone no le convino o quiso enseñarle.

Si usted hubiera podido venir a Mexicali, habría tenido el gusto de llevarlo personalmente a visitar las colonias que estoy organizando a base de grandes sacrificios económicos y asiduo trabajo, para redimir a centenares de familias mexicanas y repatriar a otras que vivían en la indigencia en Estados Unidos; lo hubiera llevado alrededor del valle de Mexicali, para mostrarle las 39 escuelas rurales que se han establecido y las mejoras que se han hecho para los hombres del campo, y habríamos venido después a Mexicali mismo, en donde hubiera deseado mostrarle las obras de interés general realizadas por este gobierno, como la planta de agua en la ciudad, el drenaje, la pavimentación de las calles, el nuevo alumbrado, la biblioteca pública, etc., etc., obras que superan en calidad y en lo moderno a cualquiera de las que existen en las poblaciones fronterizas del país y en su tamaño a cualquiera de la República.

Cuando el señor Pedro Roa V. fue comisionado por esa Confederación Regional Obrera Mexicana para que viniera a esta región a organizar y unificar al elemento laborista, pudo darse cuenta y puede informar a usted de la forma e interés con que este gobierno ha trabajado para mejorar moral y materialmente a todos los trabajadores en general de este distrito.

El señor doctor José G. Parrés, subsecretario de Agricultura y Fomento, que estuvo aquí en marzo de este año, no se formó la misma opinión que usted tiene de este distrito.

El señor ingeniero Manuel Rivas, senador y secretario de la Cámara de Senadores, que el mes pasado estuvo en esta región, no se formó el concepto que a usted le han imbuido o inculcado.

El señor general Álvaro Obregón, que acaba de visitar esta zona, no se lleva las impresiones que usted del distrito norte de la Baja California y, por último, me permito reproducirle textualmente los conceptos del señor Luis N. Morones, al contestar al líder de los trabajadores de esta región, señor Alfonso Tovar, quien lo entrevistó en Los Ángeles, California, el día martes 8 de septiembre último.

-Ciertamente, es muy conocida la labor del general Rodríguez -contestó Morones-, y siempre se ha distinguido por el entusiasmo con que ve el mejoramiento del trabajador.

Cuando el señor Morones dijo estos y otros conceptos de este distrito y de su gobierno, entiendo que usted estaba presente.

Por otra parte, aunque el señor Luis N. Morones no me conoce íntimamente, sabe que estoy plenamente identificado por el señor Presidente de la República como revolucionario de buena fe y tiene conocimiento de la sinceridad de mis principios revolucionarios y de que, si he tenido alguna tendencia o aspiración de la que haya hecho alarde, ha sido siempre la redención del proletariado de mi país.

Para satisfacción de la CROM, por la que siento, como digo antes, tanta simpatía, le suplico se sirva mandar a esta región un enviado especial para que se dé cuenta de la verdad de las cosas, no dirigiéndose para ello a los líderes que informaron a usted, porque no todos son de buena fe, sino a uno por uno de los trabajadores del distrito.

Sin temor de equivocarme, los elementos obreros de esta región, están mejor que en ninguna otra parte del país: los albañiles ganan 24 pesos diarios, los carpinteros 18 y los mecánicos sueldos por el estilo.

Los peones cuando menos tienen un salario de cuatro pesos 50 centavos y llegan a alcanzar hasta seis y ocho pesos por día; pero es natural que estas condiciones atraigan y produzcan a veces gran afluencia de trabajadores y no es posible entonces que haya trabajo para todos los que vienen al distrito.

Volviéndome a referir a la corta visita que hizo usted a Tijuana, solamente pudo haber visto usted un club, donde se permiten juegos autorizados por la ley únicamente, de acuerdo con el contrato respectivo formulado por la Secretaría de Gobernación con los interesados; pero este club es vigilado por inspectores de este gobierno, para que no se cometan infracciones a la ley y no se permite que entren elementos de la clase trabajadora.

Este club a que me refiero es el Foreign Club, y como su nombre lo indica, es un club extranjero.

En otras partes del mundo, como Francia, no solamente existen esos clubes y juegos, sino otros muchos de diversa índole y no los critican los franceses.

En Florida, Estados Unidos de América, uno de los estados más prósperos de la Unión Americana y que en el transcurso de tres años ha pasado a ser casi el que ha alcanzado mayor progreso, existen infinidad de clubes por el estilo del de Tijuana, pero con la diferencia de que en los de Florida se juega ruleta y toda clase de juegos y no los critican los de su estado, sino que se unen todos para trabajar por la prosperidad del mismo, a la que contribuye substancialmente el turismo. Pero en México, en donde ya empiezan a eliminarse los enemigos de la Revolución, sí se critica todo y desgraciadamente esa crítica viene o procede de los mismos elementos revolucionarios.

Francia vive del turismo.

Al turismo debe atraérsele con los medios más apropiados que las leyes permitan y que sean de su agrado.

Tijuana vive del turismo, sin él no existiría esta población, ni obreros organizados de Tijuana, ni ayuntamiento (pues hace algunos días se le concedió su autonomía a Tijuana).

Por lo que respecta a las carreras de caballos de Tijuana, éstas las hay en todos los países más civilizados del mundo, inclusive Estados Unidos.

Puedo asegurar a usted que la población mexicana de este distrito vive normalmente, ajena en lo absoluto al esparcimiento de los turistas, a los cuales se les exige el cumplimiento de las leyes del país y los bandos de policía, por medio de un servicio de policía para las ciudades y uno especial para cada establecimiento, sin que se crea este gobierno obligado a ejercer acción moralizadora sobre los extranjeros, sino con la de vigilar por el bienestar de los nacionales.

Soy de usted, afectísimo compañero y atento seguro servidor.

A. L. Rodríguez

[Gobernador del distrito norte de Baja California]

P. D. Me permito acompañarle uno de los boletines que periódicamente manda repartir este gobierno entre los colonos mexicanos de esta región.

Fuente:

Plutarco Elías Calles. Correspondencia personal 1919-1945. Dos tomos. Introducción, selección y notas de Carlos Macías. Coeditores de la presente edición: H. Cámara de Diputados LXI Legislatura, Fondo de Cultura Económica, Instituto Sonorense de Cultura, Miguel Ángel Porrúa (librero-editor) y Fideicomiso Archivos Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca. México. Primera edición, 1991. Segunda edición -no venal-, agosto del 2010. Tomo II. 547 pp. Páginas 236-238.