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Siglo XX > 1920-1929 > 1924

Discurso pronunciado por el General Álvaro Obregón, después de haber dejado el poder, se despidió en el Cuartel Nacional de Inválidos, el 8 de diciembre de 1924.
8 de diciembre de 1924.

Cuerpo Nacional de Inválidos:

Al terminar la alta comisión que el pueblo mexicano me confirió, para encargarme del Poder Ejecutivo, durante estos últimos cuatro años, ya para retirarme a la vida privada, he querido venir a donde moran ustedes, para despedirme cariñosamente y decirles adiós.

Pero este adiós no es en la acepción amplia y total del vocablo, porque los que vivimos una vida de sacrificio, y derramamos nuestra sangre para lograr las conquistas sociales, no podemos despedirnos, pues nuestros espíritus están unidos por el común anhelo del servicio a la Patria.

El Cuerpo de Inválidos es la más clara expresión del honor del Ejército, el más grande orgullo para la Patria, porque lleva grabado, de manera imborrable, el sacrificio por el cumplimiento del deber, y la observancia de la disciplina.

Este glorioso Cuerpo de Inválidos, que en épocas pasadas sólo era un residuo del Ejército, desdeñado, no tomado en cuenta, olvidado por la sociedad, y casi viviendo de la caridad, ahora ocupa un lugar preferente, y recibe los honores de un pueblo que conoce las ventajas de tener un Ejército formado por elementos conscientes y hombres devotos del honor.

Que jamás podrá sentirse separado de todos aquellos soldados aguerridos y valientes que habían dejado en los campos de batalla, en la lucha por la conquista del ideal y la defensa del honor de la Patria, pedazos de su cuerpo.

Yo, como ustedes, me vanaglorio de ostentar en mi cuerpo el sacrificio que ofrendé por derrocar las viejas instituciones que regían nuestro país, y construí el nuevo edificio de la Patria.

Miembros del Cuerpo Nacional de Inválidos:

Seguid esa senda del honor que tan gloriosamente habéis iniciado; permaneced siempre al lado del deber, en servicio de la Patria.

Fuente:

Discursos del General Álvaro Obregón. Biblioteca de la Dirección General de Educación Militar. México, 1932. Dos tomos. Segunda Parte. Discursos de 1924 a 1928. 505 pp. Páginas 33 a 36.