Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

      1990-1999

      1980-1989

      1970-1979

      1960-1969

      1950-1959

      1940-1949

      1930-1939

      1920-1929

          1929

          1928

          1927

          1926

          1925

          1924

          1923

          1922

          1921

          1920

      1910-1919

      1900-1909

  Siglo XIX

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XX > 1920-1929 > 1923

Discurso pronunciado por el general Álvaro Obregón, presidente de la República, con motivo de su visita a la Piedad de Cabadas, Mich., el día 14 de diciembre de 1923.
Piedad de Cabadas, Michoacán, 14 de diciembre de 1923.

Se refirió a la lucha que desde hace cien años se iniciara entre el Partido conservador y las clases populares.

Hizo el elogio del pueblo michoacano, que ha puesto al servicio de estas últimas, para obtener la victoria, el contingente de su mentalidad y de carne de cañón, y con esto el pueblo michoacano ha defendido a la Patria y a la Revolución.

Yo, desde que me lancé a la lucha -agregó- y perdóneseme la inmodestia, interpongo el yo, he obrado conforme al dictado de mi conciencia y he puesto todos mis esfuerzos por destruir los prejuicios y vicios rancios, buscando nuevos horizontes; he llegado al poder y sigo siendo combatido, para orgullo mío, por el Partido conservador, sin que los componentes de éste hayan podido neutralizar mi acción, ni ponerme al servicio de sus intereses.

Es tiempo ya de que el pueblo sepa que los Presidentes no somos mandatarios, sino servidores de la nación.

Frecuentemente fué aplaudido el general Obregón, refiriéndose al hecho de que “ahora los malos ciudadanos y pérfidos soldados escucharon el canto de las sirenas reaccionarias, y envilecieron sus insignias y sus espadas; la mayoría del pueblo ha protestado por la infidencia, y se apresta a combatirla con todos sus vigores y todas sus energías.

Es la primera vez -dice, y nuevamente pide excusas porque se refiere a su persona- que el Jefe del Poder Ejecutivo, después de tres años de gestión, esté identificado y cuente con el apoyo y la simpatía de todas las clases sociales.

Es demostración de esto el hecho de que como un solo hombre han respondido protestando contra las infidencias y han hecho manifestaciones diversas y espontáneas, ofreciendo sus esfuerzos para combatir a los infidentes, porque el programa que profesa el actual Gobierno, está vinculado con el bienestar general.

Los reaccionarios no combaten a Álvaro Obregón, sino a los principios revolucionarios.

Se trata de quitarle al pueblo a uno de sus factores, al defensor de sus derechos.

Terminó haciendo el elogio de los miembros del Ejército, que honran a la institución.

Dijo que lo acompaña una pléyade de hombres dignos, y se refirió a los Generales Amaro, Amarillas, Cruz y Luis Gutiérrez.

Haremos cualquier sacrificio que se nos exija para castigar a los infidentes -dijo por último.

Fuente:

Discursos del General Álvaro Obregón. Biblioteca de la Dirección General de Educación Militar. México, 1932. Dos tomos. Primera parte. Discursos de 1915 a 1923. 410 pp. Páginas 395 a 399.