Siglo XX
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1920-1929
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1922
Proclama del General Cástulo Pérez para desconocer en forma tan enérgica como viril al llamado gobierno del troglodita Obregón
Puerto México, Veracruz, 12 de julio de 1922.
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PROCLAMA DEL GENERAL CÁSTULO PÉREZ.
PUERTO MÉXICO, VERACRUZ, 12 DE JULIO DE 1922.
Mexicanos:
¡Salvemos a la Patria! Hace más de un lustro que un puñado de bandoleros está oprimiendo ignominiosamente a diecisiete millones de habitantes, sin que una protesta airada, que no fuera la actitud digna y patriótica del general Félix Díaz, responda a tan insólita opresión.
Tal parece que el pueblo mexicano ha perdido el honor y olvidado las singulares tradiciones de su índole altiva y guerrera.
Con asombro del mundo, la turba sonorense que ha usurpado los Poderes, a fuerza de albazos, engaños y traiciones, ha mancillado nuestros hogares, arrasando nuestro campos y arrojado sobre la República el baldón del descrédito.
Su labor ha sido una borrachera de sangre con detalles de punible cobardía ante las leyes de la guerra.
Allí está el espectro de Emiliano Zapata, señalando a Carranza con dedo inflexible, como el autor de la abominable felonía; allí están clamando venganza, calientes todavía, los cadáveres de Celso Cepeda y Antonio Medina, víctimas de traidores asesinos, pagados por Obregón.
Abrimos un paréntesis: cuando el general Félix Díaz fue deportado con menoscabo de la ley y del decoro nacional y regresamos a nuestros hogares abandonados, porque tuvimos la efímera esperanza de que los protoganistas del drama de Tlaxcalantongo colgarían sus arreos de salvajes cavernarios para usar la investidura de patricios.
¡Vana ilusión! Pasamos de la obscuridad a las tinieblas, salimos de Scila para entrar a Caribdis. Por eso y atentos alainvitación del hombre del futuro, volvemos a empuñar las armas dispuestos al sacrificio de la vida en aras de la Patria.
Estamos, pues, con el general Félix Díaz, proclamando la restauración del Código Fundamental de 57 y desconociendo en forma tan enérgica como viril al llamado gobierno del troglodita Obregón.
¡A las armas, compatriotas! Un humilde agricultor os llama al campo a donde arda ya el fuego destructor de las tiranías.
Fuente:
Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940. Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Serie C. Estudios Históricos, Núm. 74. Edición y formación en computadora al cuidado de Isidro Saucedo. México, 1998. p. 912.
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