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Siglo XX > 1920-1929 > 1922

Comunicación de José Inocente Lugo a Plutarco Elías Calles sobre los centros de juego en Tijuana.
Mexicali, B. C., agosto 3 de 1922.

Señor general Don Plutarco Elías Calles

Secretario de Gobernación

México, D. F.

Muy respetable y fino amigo:

Tengo el honor de participar a usted que desde hace dos meses se ha venido notando un esfuerzo pertinaz de parte de cierta gente non sancta para lograr la explotación del juego en este distrito norte, ora estableciendo garitos sin el permiso de esa Secretaría de su digno cargo y aprovechándose de la complacencia o indiferencia de las autoridades inferiores, ora consiguiendo del ayuntamiento de Ensenada la licencia que a juicio de ellos es suficiente para la explotación del juego.

Naturalmente, cumpliendo con las órdenes del C. Presidente de la República, he estado corrigiendo las transgresiones a la ley penal por el concepto enunciado, pero en vista de la persistencia de las autoridades municipales de Ensenada, para otorgar esos permisos, que ellas entienden ser de sus atribuciones, burlando las órdenes de clausura de garitos dictadas por el gobierno de mi cargo, me permito someter a la recta consideración de usted la conveniencia de trasladarme al pueblo de Tijuana con el personal indispensable de la Secretaría de Gobierno, a efecto de tener el control de la policía en ese lugar y hacer cumplir el programa de moralidad que se ha trazado el Ejecutivo de la República.

En todos los años anteriores, desde que el gobierno tiene su asiento en esta población, se ha trasladado al pueblo de Tijuana la residencia de la autoridad política durante el verano, pero yo no creí prudente seguir esa práctica tanto por las atenciones que tiene el gobierno en esta municipalidad, como por la comodidad de que se dispone actualmente con la nueva casa de gobierno.

Sin embargo, dada la necesidad de evitar que se convierta el pueblo de Tijuana en un centro de vicio como lo era en época reciente, estimo oportuna la providencia que consulto a usted, pues de merecer su aprobación, me trasladaría al referido pueblo con el secretario de Gobierno y el inspector de Policía para reprimir los excesos indicados.

Según se habrá dado usted cuenta, esta gente que explota las miserias sociales ha estado propalando en la prensa de San Diego y Los Angeles, y aún en la de esa capital [ciudad de México], que seré substituido en el gobierno de este distrito por el señor general don Jesús M. Garza, jefe de las Operaciones en el valle de México, y como los que gestionan esa substitución son los abogados de Withington, Bus Bayer y socios, conocidos empresarios del antiguo [casino] Tecolote, es lógico suponer que tales versiones repetidas a menudo, han dado aliento a los que no tienen ningún escrúpulo en conseguir dinero por medio del juego, pues creen que en condiciones semejantes, ni el gobernante que va a salir tiene empeño en perseguir tales excesos, ni las autoridades inferiores tienen las responsabilidades que les corresponde.

En verdad no pensaba decir a usted una palabra sobre este particular de mi substitución, mas habiendo asumido el ayuntamiento de Ensenada la actitud que usted puede ver en el texto de sus comunicaciones que transcribo oficialmente a la Secretaría, y que probablemente es consecuencia de las referidas informaciones de los periódicos, resolví quebrantar mi determinación, animado solamente por mi afán de cumplir con mi deber hasta el último día que desempeñe la honrosa comisión que me confirió el C. Presidente de la República.

En el caso de que parezca a usted conveniente mi traslación a Tijuana, muy atentamente le suplico se sirva recomendar al señor licenciado Fierro, procurador General de Justicia, que excite al agente del Ministerio Público en dicho lugar para que obre con actividad y energía en los casos que se le denuncien de apertura de juegos en cantinas o casinos anexos.

Deseo a usted todo bien y quedo su amigo adicto y seguro servidor.

J. I. Lugo

[Gobernador del distrito norte de Baja California]

Fuente:

Plutarco Elías Calles. Correspondencia personal 1919-1945. Dos tomos. Introducción, selección y notas de Carlos Macías. Coeditores de la presente edición: H. Cámara de Diputados LXI Legislatura, Fondo de Cultura Económica, Instituto Sonorense de Cultura, Miguel Ángel Porrúa (librero-editor) y Fideicomiso Archivos Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca. México. Primera edición, 1991. Segunda edición -no venal-, agosto del 2010. Tomo II. 547 pp. Páginas 230-231.