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Siglo XX > 1920-1929 > 1921

Comunicación de Roberto Haberman a Plutarco Elías Calles sobre su reunión con congresistas de Estados Unidos.
Washington, D. C., septiembre 13 de 1921.

Señor general Plutarco Elías Calles
Secretario de Gobernación
México, D. F.

Mi querido general:

Ayer tuve una larga conferencia con algunos de nuestros amigos del Congreso de los Estados Unidos, senadores y diputados y abrigan la creencia de que el reconocimiento es cuestión de días. (Ver Nota 1)

Sin embargo de esto, ellos recomiendan urgentemente el establecimiento de una oficina permanente en esta capital para la diseminación de noticias respecto de México con el fin de cristalizar la opinión pública en este país contra la intervención o injerencia de los Estados Unidos en los asuntos de México, pues mientras México sea un país rico y las inversiones de capital sean en su mayor parte de procedencia extranjera, estará siempre en peligro.

Indudablemente, el sentir general ha ido en aumento en contra de la intervención y en favor del reconocimiento del gobierno de México.

Esto es particularmente cierto por lo que se refiere a los elementos trabajadores y a los liberales, donde ese sentir se ha desarrollado a un grado considerable.

Pero la mayoría del pueblo de los Estados Unidos está pasivo, está dormido.

Hoy en día el pueblo en general de este país está opuesto a cualquier guerra, y con un sistema de publicidad bien desarrollado no es difícil que ese sentimiento antibélico sea aplicable particularmente por lo que se refiere a México.

Con las personas con quienes conferencié ayer, y con todos nuestros amigos aquí y en Nueva York con quienes he hablado, he comentado sobre el siguiente proyecto y todos lo aprueban:

Bureau industrial en Washington.

Como le he dicho a usted repetidas veces, el tema que produce mayor efecto en mi gira de propaganda es la determinación de las varias secretarías del gobierno de México de comerciar sólo con negociaciones que traten con justicia a los obreros organizados de este país.

Este es el más radical de los procedimientos hasta ahora puestos en planta por cualquier gobierno con referencia al trabajo organizado, y me siento orgulloso de que es el gobierno mexicano el que estableció este precedente.

Para hacer este trabajo más efectivo es absolutamente necesario establecer un bureau industrial en Washington, que es el corazón de los Estados Unidos.

Este bureau industrial debe tener su cuerpo consultor, del cual conviene que Samuel Gompers sea el presidente, y vice-presidentes los directores de las uniones gremiales de mayor importancia, como la de mecánicos, la de mineros, etc., etc.

A dicho cuerpo consultor pueden agregarse los nombres de personas como el senador [Robert M.] La Follette, y otros hombres prominentes de criterio liberal.

Todos aquellos con quienes he hablado sobre este asunto me han manifestado su buena voluntad para formar parte de dicho cuerpo.

El bureau industrial también puede ser a manera de centro de publicidad para toda la prensa obrera, liberal, radical y agraria.

De esta manera México puede obtener mercancías más baratas y de mejor calidad y acabado.

Con la sola eliminación de las “buscas” que son tan comunes en esta clase de operaciones, se ahorraría más de lo suficiente para la mantención del bureau y para gastos de publicidad en los Estados Unidos.

El bureau puede servir también como una organización de carácter nacional extendiendo su radio de acción a todos los centros obreros, organizaciones liberales y progresistas, y aun hasta las esferas legislativas.

Bajo los auspicios de esta oficina central se pueden crear en todas las ciudades y centros de importancia en los Estados Unidos, grupos de personas, hombres y mujeres, que se constituirían en comités locales y de estado para cooperar en la cristalización de la opinión pública en contra de la intervención y en favor del reconocimiento.

Estos grupos estarían compuestos de personas representativas y de influencia en sus respectivas localidades, quienes ya enviando telegramas, correspondencias, o dando conferencias, ejercerían presión cerca del Congreso de los Estados Unidos, al mismo tiempo moldeando la opinión pública.

Estos grupos también podrían estar en continuo contacto con los redactores en sus propias localidades por medio de un comité de prensa en cada localidad, así obteniendo el grado máximo de publicidad.

La oficina central tendría que suministrar el material de literatura para fines de publicidad y en algunas ocasiones facilitar conferencistas.

Quedaría dentro de los deberes de los comités locales ver que el material recibido de la oficina central sea publicado, y que los conferencistas encontraran a su llegada a las respectivas localidades todo ya preparado para dar sus conferencias, para cuyo efecto los propios comités se encargarían de que la concurrencia fuera lo más grande posible e inclinada favorablemente al tema por desarrollar.

El bureau industrial deberá tener constantemente una lista de las organizaciones obreras en todo el país con las respectivas localidades y fechas de sus juntas ordinarias y extraordinarias, y una lista de los comités formados de acuerdo con todo lo anterior.

Agregado obrero a la Embajada.

En el último congreso de la Confederación Obrera Pan-Americana se adoptó una resolución en favor del nombramiento de un agregado obrero a las respectivas embajadas de los países americanos.

Hasta ahora ningún gobierno ha dado providencias de llevar esto a cabo, por lo que me permito indicar a usted la inmejorable oportunidad que se le presenta a México una vez más para establecer otro precedente revolucionario, nombrando para el efecto un agregado obrero a la Embajada mexicana en este país.

La persona así nombrada podría muy bien hacerse cargo del burean industrial, y tiene que ser un hombre que posea amplios conocimientos de las características y psicología del pueblo de los Estados Unidos, tener muchas amistades, especialmente entre los hombres de prensa, y en general, ser bien conocido.

En detalle, el trabajo anterior puede hacerse de la manera siguiente:

1. Crear comités de hombres de influencia, y mujeres también, en todo el país con el objeto de que hagan ver a los senadores, diputados y a los miembros de las comisiones de relaciones extranjeras del Congreso que existe en el país un sentimiento bien desarrollado en contra de la intervención y en favor de que se deje a México moldear sus propios destinos.

2. Coordinar el sistema de publicidad en la prensa obrera, liberal, radical y agraria, y con la prensa general hasta donde sea posible, a fin de que reciban material de publicidad con anticipación y lo utilicen de la manera que dé mejores resultados.

3. Organizar conferencias con las uniones obreras, por medio de mítines públicos, en los cuales conferencistas previamente preparados informarán a la audiencia sobre los asuntos de México.

4. Estar siempre en contacto con todos los grupos y asociaciones de agricultores en los Estados Unidos que simpatizan con México y tenerlos siempre bien provistos de material de publicidad y de información sobre los asuntos mexicanos.

5. Publicación de un boletín mensual pasando revista al estado de la opinión pública en los Estados Unidos.

Estos informes pueden recogerse de los informes que rindan los varios comités de estado y de las localidades, y sería una historia completa de las actividades de cada localidad.

6. Establecimiento en la ciudad de México en la Secretaría de su cargo, de una oficina cuyos deberes serían suministrar constantemente al burean industrial los últimos informes y noticias del día bien autenticados.

Me permito llamar la atención al hecho de que todo este trabajo no costaría arriba de dos mil dólares mensuales, suma que en mi opinión es menor que los gastos mensuales de algunos de sus consulados en los Estados Unidos que no están haciendo nada absolutamente.

Como le he informado anteriormente, el Partido Nacional Sufragista o Feminista, que trabajó y obtuvo la enmienda a la constitución política que le da iguales derechos políticos a la mujer, aún existe, y las directoras me han ofrecido poner la organización entera a nuestro servicio.

En vista de que tienen comités en todos los estados y en todas las ciudades de importancia, puede usted figurarse cuán fácil es establecer los comités a que me he referido antes.

Además de las mujeres, tenemos a la American Federation of Labor de nuestra parte, al Partido Socialista, a la Liga No-Partidarista (Non-Partisan League) y a las organizaciones agrarias.

Todo lo que se necesita es el establecimiento del burean industrial para centralizar y coordinar nuestros trabajos.

Poniendo en práctica este proyecto yo le aseguro a usted que dentro de tres meses la mitad del pueblo de los Estados Unidos sabrá que México es algo más que un país de bandidos y “greasers” y aún de más importancia, sabrá que tienen sus convicciones y opiniones respecto de la intervención por parte de los Estados Unidos en los asuntos de México, y demandará que se les deje solos y no se les moleste.

Respetuosamente.

Roberto Haberman

Nota:

1. El reconocimiento del gobierno del presidente Álvaro Obregón, por parte de la Casa Blanca, se daría -tal como se asienta en una nota anterior- el 31 de agosto de 1923.

Fuente:

Plutarco Elías Calles. Correspondencia personal 1919-1945. Dos tomos. Introducción, selección y notas de Carlos Macías. Coeditores de la presente edición: H. Cámara de Diputados LXI Legislatura, Fondo de Cultura Económica, Instituto Sonorense de Cultura, Miguel Ángel Porrúa (librero-editor) y Fideicomiso Archivos Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca. México. Primera edición, 1991. Segunda edición -no venal-, agosto del 2010. Tomo II. 547 pp. Páginas 41 a 44.