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Siglo XX > 1920-1929 > 1921

Carta de Ricardo Flores Magón a Miss Ellen White. Deseaba que las horribles masas llegasen a ser hermosas gracias al único medio de lograrlo: ¡Libertad!
Leavenworth, Kansas, December 27, 1921.


Miss Ellen White
New York, N.Y.

My dear comrade:

How long is it since I have not written you a word? It is long, long ago, but it does not mean that I have not thought of you, my gentle friend. I have been so ill... I feel better now though not altogether well, and I hasten to take advantage of the spasmodic lull to communicate with you.

How dear and sweet your letter of the 12th of this month is, and the flower and fern -how they have refreshed my soul. I thank you, my good friend, for your mindfulness.

As you must know only twenty-four political prisoners were released in Christmas day: To this were reduced the fine promises the administration made of giving consideration to all. Of the twenty-four released, several were already free under parole, while others had to do only a few months more of the sentences they were serving. Debs and a few more were serving the exceedingly long term of ten years imprisonment, but to no one serving terms of fifteen or twenty years was any consideration given. So they have to wait, and your friends among them.

Yes, I have to wait with the rest of my comrades, watching how a year comes, slowly drags along and passes. And we shall watch the advent of another year, and another, and another, and another, until one fine day, that to me will be as dark as night, and when they see that I shall no longer be a danger to oppression, because my eyes will not be able to guide my pen in the writing of those words which the humble loves and the proud detests, I perhaps shall be shoved out into the light, the light that will only be a word for me...

Flowers will display their colors, and velvets to greet the living, but I shall not feel the bliss of their beauty and I imagine myself a lion without claws, an eagle dragging its shattered pinions in the dark...

My weapon -my pen- the only weapon I have ever wielded; the weapon that landed me here; the weapon that accompanied me through the infernos of a thirty years' struggle for what is beautiful, will be then as useless as a broken sword in the hands of a warrior beset with enemies, and I shall toss it at the face of Darkness besetting me. For a pen in my hands would then be our encumbrance for me to feel my way... Yes, by then my pen will be absolutely useless. A bird may brush past, but my pen will be impotent to depict the graceful flight; the stars will continue piercing the dark flesh of the Night with their cold glimmer, but my idle pen, insensible to Beauty, will not even reflect in its rusty surface a single ray of their heavenly light. Do you understand, my good comrade, how my poor pen will become an encumbrance, a nuisance, the most useless of all things?

A rock contributes to the charms of a landscape; the old, dead trunk renders to Beauty an invaluable service by suffering the ivy to display on it its exquisite tracery, but what is an idle pen good for? Can it, perhaps, translate into iridescent words the light that plays on a feminine curve? Or, could it ever gather in the virginal whiteness of a sheet of paper, so as to render them precise, and clear, and vivid, the indefinite, vague, colorless, yet only too real, because too pungent, longings of all the unfortunates who breathe on Earth?

You blame the workers, my good, generous comrade, for be so indifferent as not to place their vigorous arms between me and my executioners... but are they really to be blamed for my fate? No, they are innocent. They did not appoint me their champion to fight their battles for them -I appointed myself. I saw them being so ugly, and so ignorant, and so weak under the weight of their chains that my beauty-loving soul was shocked, and it was thus that I become a rebel. It is all my fault, the sin of my nerves to get jarred at the sight of injustice, the crime of my heart always craving for beauty. I wanted the ugly masses to be beautiful by the only means of getting so -Freedom!- and being too small for so gigantic an enterprise, I failed, alas! but my dream of beauty is worth any sacrifice.

Love to our good comrades, and to you I say good-bye wishing you happy New Year.

 

Ricardo Flores Magón






Leavenworth, Kansas, 27 de diciembre de 1921.

Señorita Ellen White
Nueva York, N.Y.

Mi querida camarada:

¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que le escribí? Fue hace mucho, mucho tiempo, pero eso no significa que no haya pensado en usted, mi gentil amiga. Es que he estado muy enfermo... (1) Ahora me siento mejor y, aunque no del todo bien, aprovecho este respiro intermitente para comunicarme con usted.

¡Qué amable y dulce es su carta del 12 de este mes! Lo mismo que la flor y el helecho, ¡cuánto han refrescado mi espíritu! Le agradezco, querida amiga, su delicadeza.

Como usted ya debe saber, solamente veinticuatro presos políticos fueron puestos en libertad en Navidad: a esto se redujeron las magníficas promesas que hizo la administración de tomar a todos en consideración. De los veinticuatro liberados, varios gozaban ya de libertad condicional, mientras que a otros sólo les faltaban unos cuantos meses más para cumplir sus sentencias. Debs (2) y unos cuantos más estaban purgando la excesiva condena de diez años de cárcel, pero no se consideró a ninguno que estuviera cumpliendo penas de quince o veinte años. Por lo tanto, tendrán que esperar, sus amigos entre ellos.

En efecto, tendré que aguardar con el resto de mis camaradas, viendo cómo llegan los años, cómo se arrastran y cómo se van. Y habremos de ver cómo llega un nuevo año y otro y otro más, hasta que un buen día, que para mí será tan oscuro como la noche, cuando ellos constaten que he dejado de ser un peligro para la opresión, porque mis ojos habrán dejado de ser capaces de guiar mi pluma para escribir esas palabras caras a los humildes y detestables para los arrogantes, tal vez entonces sea yo echado fuera, a la luz, la luz que para entonces no será para mí más que una simple palabra...

Para regocijo de los vivos, las flores ostentarán sus colores y sus terciopelos, pero yo no podré ya disfrutar de la bendición de su belleza, y me imagino ser para entonces como un león sin garras, como un águila arrastrando sus alas rotas en la oscuridad...

Mi arma -mi pluma-, la única arma que haya yo esgrimido nunca, el arma que me trajo hasta aquí, el arma que me ha acompañado a lo largo del infierno de treinta años de lucha por lo que es bello, será para entonces tan inútil como una espada rota en las manos de un guerrero rodeado de enemigos, y yo la arrojaré al rostro de Oscuridad que me acosa por todas partes... Sí, porque para entonces, mi pluma será absolutamente inservible. Podrá pasar el ave y rozarme, mas mi pluma será impotente para describir su gracioso vuelo; las estrellas podrán seguir horadando el cuerpo negro de Noche con su gélido fulgor, mas mi pluma ociosa, insensible a Belleza, será incapaz de reflejar en su superficie herrumbrosa ni uno solo de los rayos de su luz celestial.

¿Comprende usted, mi buena camarada, cómo mi desgraciada pluma se habrá convertido en un estorbo, una molestia, la más inútil de todas las cosas? Una piedra contribuye al encanto del paisaje, el viejo tronco muerto presta a Belleza un servicio precioso al permitir que la hiedra despliegue su exquisito encaje, pero ¿para qué puede servir una pluma ociosa? ¿Acaso podría traducir a palabras iridiscentes la luz que juguetea en torno de las formas femeninas? ¿O podría acaso matizar la virginal blancura de una hoja de papel para tornar precisas y claras y vívidas las indefinidas, pálidas, incoloras -aunque en exceso reales, por ser dolorosas en exceso- desdichas de todos los desafortunados que respiran en la Tierra?

Usted, mi buena, generosa camarada, acusa a los trabajadores de ser demasiado indiferentes por no interponer sus brazos vigorosos entre mis verdugos y yo... pero, ¿son ellos responsables de mi destino? No, son inocentes. Ellos no me designaron como su campeón para librar batallas en su nombre: yo mismo asumí esa responsabilidad. Viéndolos tan horrendos y tan ignorantes y tan débiles bajo el peso de sus cadenas, mi espíritu amante de lo bello se escandalizó, y así fue como me convertí en un rebelde. De todo ello el culpable soy yo, tal es el pecado de mis nervios lacerados ante el espectáculo de la injusticia; tal es el crimen de mi corazón, insaciable ante la belleza. Deseaba que las horribles masas llegasen a ser hermosas gracias al único medio de lograrlo: ¡Libertad! Pero siendo yo tan pequeño para acometer tan gigantesca empresa, ¡ay! fracasé, pero mi sueño de belleza ha justificado todos los sacrificios.

Mi amor para todos los buenos camaradas y, para usted, mi despedida deseándole un feliz año nuevo.

 

Ricardo Flores Magón

 

(1)   No existe registro de dicha enfermedad en el expediente médico de RFM de la penitenciaría.


(2)   Eugene Debs (1855-1926). Líder del Partido Socialista Norteamericano y fundador de la IWW. Promotor de resoluciones socialistas en favor de los dirigentes del PLM presos en Los Ángeles (1908). Durante sus campañas presidenciales hasta 1911, agitó en favor de los revolucionarios liberales. Mantuvo amistad con Emma Goldman y otros anarquistas a pesar de diferencias doctrinarias. Apoyó la causa de Sacco y Vanzetti. En 1918 fue sentenciado a diez años de prisión por pronunciarse en contra de la guerra. Fue liberado en 1921.

 

Fuente:

Obras Completas de Ricardo Flores Magón. Correspondencia 2 (1919-1922). Compilación, prólogo y notas: Jacinto Herrera Bassols. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2000. pp.300-304.