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Siglo XX > 1920-1929 > 1920

Discurso pronunciado por el general Álvaro Obregón con motivo del lunch-champagne, que él y su distinguida esposa ofrecieron a los delegados y funcionarios de los Estados Unidos, en pleno Bosque de Chapultepec, el 4 de diciembre de 1920.
Bosque de Chapultepec, 4 de diciembre de 1920.

No podíamos, mi esposa y yo, permanecer indiferentes a los agasajos que el pueblo mexicano ha hecho con toda justicia a los distinguidos prohombres de Norteamérica que nos visitan, para patentizarles nuestra gratitud a ellos, que han abandonado algunos sus negocios, otros sus delicadas funciones oficiales, y han tenido que hacer un recorrido prolongado para venir a unirse con nosotros a nuestros festejos, a vivir nuestra vida y a conocer nuestro suelo; y esta comida organizada por nosotros, ha tenido por objeto unirnos en estrecho abrazo, y demostrar nuestra gratitud patente para los excursionistas que han venido a México, porque quieren demostrarnos que son nuestros amigos, y sienten unidos los destinos de su patria a nuestros propios destinos.

Además, esta comida, tiene otro objeto: el de suplicar a nuestros huéspedes de honor muy atentamente, que cada uno de ellos, convertido en un mensajero de la paz y de la confraternidad, lleve a sus países, a sus ciudades, las expresivas frases de cordialidad del pueblo mexicano.

Diciendo que México ha nacido a una nueva vida de paz y de progreso, y que no cree que los pueblos aislados puedan vivir ni encontrar su porvenir dentro de sus fronteras, si no toman en cuenta la grandeza y unión de los demás pueblos de la tierra.

México ahora abre sus fronteras y sus ciudades a todos los hombres de otros países que deseen cooperar con nosotros al engrandecimiento nacional.

Tenderemos la mano a todos los pueblos, para que ellos, unidos con nosotros moral y materialmente, nos den su ayuda, cada vez que las necesidades de nuestro pueblo lo exijan.

Creemos, como pertenecientes a la América, que el porvenir de todo el continente quedará completamente asegurado, si viven en confraternidad estrecha todos los pueblos que lo integran; para esto, estamos en la mejor disposición de respetar los derechos de los demás pueblos y de exigir se respeten los nuestros.

Señores excursionistas:

Si habéis encontrado algunas cualidades en nuestro pueblo, decidlas; si habéis encontrado defectos, decidlos también; no tenemos interés en engañar al mundo, sólo pedimos que se nos conozca como somos.

Todos los agasajos que os hemos hecho, han sido sinceros, y todos ellos han llevado el sello de fraternidad que caracteriza al pueblo noble de esta República.

Fuente:

Discursos del General Álvaro Obregón. Biblioteca de la Dirección General de Educación Militar. México, 1932. Dos tomos. Primera parte. Discursos de 1915 a 1923. 410 pp. Páginas 321 a 325.