Siglo XX
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1910-1919
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1919
Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 933. Carta del señor Aldo Baroni ofreciendo sus servicios a don Venustiano Carranza, que "pueden ser provechosos para el país que yo considero mi patria..."
Caracas, 5 de agosto de 1919.
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Carta del señor Aldo Baroni, fechada en Caracas, Venezuela, director y propietario del Semanario gráfico "Actualidades", ofreciendo sus servicios a don Venustiano Carranza, que "pueden ser provechosos para el país que yo considero mi patria..." [F9-77-42. A.I.F.]
Al margen un membrete que dice:
"Actualidades"
Semanario Grafico - Caracas - Venezuela.
Después un sello de goma que dice:
Secretaría particular del C. Presidente de los E. U. M.
Recibida - Septiembre 3 de 1919.
Palacio Nacional - Ciudad de Mex.
Caracas, 5 de agosto de 1919.
Sr. Don Venustiano Carranza,
Presidente de México.
Muy estimado Jefe y amigo:
Desde hace más de dos años vivía yo casi sin noticias de México, entregado a la dura labor de dar vida a una empresa periodística por mi fundada, cuando me sorprendió gratamente la llegada de la misión que Ud. ha enviado a estas Repúblicas de la Gran Colombia.
Ud. sabe que yo he sido en México uno de sus primeros admiradores desde los lejanos tiempos en que Ud. era sólo Gobernador de Coahuila; admirador sincero, entusiasta y desinteresado. Sin embargo, cuando hace cuatro años fui a México en corta visita de periodista, me pareció tan difícil la situación reinante, tan espantoso el desorden, que dude pudiera Ud. dar forma a aquel terrible caos.
Mi sinceridad, base de mi carácter, y ¿por que negarlo? un poco de resentimiento por la acogida que recibí en México, en extremo fría e injusta, me hicieron escribir una serie de artículos sobre la situación mexicana, artículos cuya publicación suspendí al apercibirme de que con ellos podía yo favorecer a un partido que detesto y que era entonces todavía fuerte, el villista.
El Lic. Díaz Lombardo que representaba al villismo en la Habana, se me acercó proponiéndome escribiera dando forma a mis apuntes de viaje, un libro en contra de Ud. y de su partido, y fue entonces cuando me di cuenta del perjuicio que estaba causando al hombre que yo, a pesar de su frialdad para conmigo, admiraba y quería y di inmediatamente término a la publicación de mis apuntes de viaje con una frase que resultó profética: "Hay quien acusa a don Venustiano Carranza de plagiar a Juárez. Hermoso plagio, pero los plagiarios, como dice Giuriati, solo tienen derecho a la vida cuando son también asesinos, es decir, cuando logran destruir u ofuscar la memoria del personaje que imitan. Dejamos por lo tanto al porvenir el definitivo juicio sobre la personalidad de Don Venustiano Carranza."
Ahora bien, los representantes de México en Venezuela, primero el insigne poeta José Juan Tablada, y luego Gerzain Ugarte, me han demostrado que es Ud. en realidad el hombre grande que yo creí adivinar, puesto que Ud. ha sabido vencer los problemas más terribles que en tierra alguna se hayan presentado. Y me he constituido entonces, y con entusiasmo, en paladín de Ud. en esta tierra que la memoria de Bolívar hace sagrada. Presenté a la prensa de Caracas la misión de México, en una fiesta que ofrecí en mi casa y puedo con orgullo afirmar que, gracias a la actividad por mi desarrollada en su favor (actividad absolutamente desinteresada y que, al contrario, me costó a mí algunos centenares de pesos) la misión mexicana en Caracas ha sido recibida por la prensa local como no lo fue ninguna otra.
El Ministro Ugarte enviará a Ud. las pruebas de esta afirmación mía, periodísticas, que dan cuenta de una manera escueta y sencilla de las últimas recepciones diplomáticas, las de los Ministros de Inglaterra, Colombia, Italia, Brasil, España, y números de mi revista casi por entero dedicados a México y a su misión diplomática y ejemplares del más antiguo y prestigioso diario de Caracas con planas enteras dedicadas a México.
Los señores Ugarte y Tablada insisten para que yo deje este país y regrese a México, y el Sr. Ugarte me dice que sobre este particular piensa escribirle largamente a Ud... Yo no se qué resolver... después de haber pasado aquí días difíciles, hoy mi empresa se ha solidificado y está abocada a un halagüeño porvenir. "Actualidades", la revista semanal de la que soy director y propietario, se ha impuesto y es hoy la primera de la República... Sin embargo, siento y he sentido siempre en estos años de ausencia, una profunda nostalgia por México, el país en cuya historia contemporánea he escrito mi nombre, y en forma no indigna en el cual he vivido horas demasiado intensas para que yo no desee volver.
Y todavía más, me halaga la idea de estudiar y admirar de cerca la obra colosal de Ud., la obra del hombre para el cual pronostiqué grandes destinos y al cual quisiera yo ayudar hasta donde mis fuerzas alcanzaran en estos momentos que estimo difíciles, pues son poco halagüeñas las noticias que nos llegan sobre la situación internacional de México, cuyas relaciones con el exterior ha llevado Ud. con espartana energía.
Si Ud. cree que puede utilizar mis servicios en cualquier forma, si cree que mis esfuerzos pueden ser provechosos para el país que yo considero mi patria -puesto que lo es de elección- mándeme Ud. Soy el mismo de aquel glorioso 27 de febrero en Saltillo, que salió en su yegua alazana al flanco de Ud., por el camino de Arteaga, el camino que ha culminado para Ud. en la gloria; aquel mismo que en un banquete en Saltillo al cual Ud. asistía, afirmaba en un brindis que su ideal seria figurar como otro heroico italiano en el escalafón del Ejército con el glorioso epígrafe: "Murió por la Patria."
Créame su admirador más sincero, porque más desinteresado.
Aldo Baroni
Fuente:
DOCUMENTOS HISTÓRICOS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA XVIII.
Fundador: Isidro Fabela
Revolución y Régimen Constitucionalista Volumen 6° del Tomo I
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de JOSEFINA E. DE FABELA
Coordinador: ROBERTO RAMOS V. Investigadores: LUIS G. CEBALLOS, MIGUEL SALDAÑA, BALDOMERO SEGURA GARCIA, HUMBERTO TEJERA.
EDITORIAL JUS, S. A. MÉXICO, 1970. pp.284-286.
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