1918
Relaciones Internacionales en la Revolución 1913-1919. 214. Puntos de vista sobre Política Internacional, basados en la "Doctrina Carranza".
1o. de septiembre de 1918.


 

Puntos de vista sobre Política Internacional, basados en la "Doctrina Carranza". [F9-85-2. A.I.F.]

 

MEMORÁNDUM
sobre la
"DOCTRINA CARRANZA"

El 17 de octubre de 1915 el Primer jefe del Ejército Constitucionalista encargado del Poder Ejecutivo, don Venustiano Carranza, salió del puerto de Veracruz, donde se había instalado desde la infidencia del General Villa, para recorrer varios Estados fronterizos con el fin de cerciorarse de sus necesidades y hacer ver ante la Nación entera que sus relaciones con el General Álvaro Obregón eran cordiales, pues los enemigos de la Revolución residentes en los Estados Unidos habían propalado la noticia de que existía un serio distanciamiento entre el Primer jefe y el divisionario sonorense. A este efecto acompañó en su gira al señor Carranza el General Obregón, quien fue en realidad el autor de la idea e hizo invitación al Primer jefe para que recorrieran juntos esa parte del país.

Con motivo de esa gira política, el señor Carranza pronunció varios discursos de trascendencia desde el punto de vista internacional, discursos improvisados que no se concretaron exclusivamente a tratar de política exterior, sino que, como es natural abarcaron distintos temas de política interior; motivo por el cual no se pudo formar con ellos un todo armónico respecto a su doctrina internacional.

Por eso fue que el propio señor Carranza comprendiendo la necesidad de precisar sus ideas sobre la política internacional que había de seguir México, por lo menos durante su Gobierno, el año de 1918 puntualizó sus conceptos en su mensaje presidencial presentado al Congreso de la Unión el 1o. de septiembre de aquel año.

En ese mensaje del Ejecutivo están consignadas las ideas que contiene la llamada "Doctrina Carranza".

Estos son los términos textuales de dicho mensaje:

"La política internacional de México se ha caracterizado por la seguridad en el desarrollo de los principios que la sustenta. Los resultados adquiridos son suficientemente satisfactorios para que se haya apoyado el Ejecutivo en las cuestiones internacionales que hayan surgido durante el año de que informó. El deseo de que iguales prácticas que las adoptadas por México sigan los países y las legislaciones todas, pero en particular la América Latina, cuyos fenómenos específicos son los mismos que los nuestros, han dado a tales principios un carácter doctrinario muy significativo, especialmente si se considera que fueron formulados por el que habla, como Primer jefe del Ejército Constitucionalista, Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación, en plena lucha revolucionaria, y que tenían el objeto de ilustrar al mundo entero de los propósitos de ella y los anhelos de paz universal y de confraternidad latinoamericana.

"Las ideas directrices de la política internacional son pocas, claras y sencillas. Se reducen a proclamar que todos los países son iguales; deben respetar mutua y escrupulosamente sus instituciones, sus leyes y su soberanía; que ningún país debe intervenir en ninguna forma y por ningún motivo en los asuntos interiores de otro. Todos deben someterse estrictamente y sin excepciones al principio universal de no intervención, que ningún individuo debe pretender una situación mejor que la de los ciudadanos del país a donde va a establecerse, ni hacer de su calidad de extranjero un título de protección y de privilegio. Nacionales y extranjeros deben ser iguales ante la soberanía del país en que se encuentran; y finalmente, que las legislaciones deben ser uniformes e iguales en lo posible, sin establecer distinciones por causa de nacionalidad, excepto en lo referente al ejercicio de la soberanía.

"De este conjunto de principios resulta modificado profundainente el concepto actual de la diplomacia. Esta no debe servir para la protección de intereses particulares, ni para poner al servicio de éstos la fuerza y la majestad de las naciones. Tampoco debe servir para ejercer presión sobre los Gobiernos de países débiles, a fin de obtener modificaciones a las leyes que no convengan a los súbditos de países poderosos.

"La diplomacia debe velar por los intereses generales de la civilización y por el establecimiento de la confraternidad universal.

"Las ideas directrices de la política actual, en materia internacional, están a punto de ser modificadas, porque han sido incompetentes para prevenir las guerras internacionales y dar término en breve plazo a la conflagración mundial. México trató de contribuir a la reforma de los viejos principios, y ya ha manifestado en diversas ocasiones que está pronto a prestar sus buenos servicios para cualquier arreglo. Hoy abriga la esperanza de que la conclusión de la guerra será el principio de una nueva era para la humanidad, y de que el día que los intereses particulares no sean el móvil de la política internacional, desaparecerán gran número de causas de guerras y de conflictos entre los pueblos.

"En resumen, la igualdad, el mutuo respeto a las instituciones y a las leyes, y la firme y constante voluntad de no intervenir jamás, bajo ningún pretexto, en los asuntos interiores de otros países, han sido los principios fundamentales de la política internacional que el Ejecutivo de mi cargo ha seguido, procurando, al mismo tiempo, obtener para México un tratamiento igual que otorgar, esto es, que se le considere en calidad de nación soberana, al igual de los demás pueblos; que sean respetadas sus leyes y sus instituciones y que no se intervenga en ninguna forma en sus negocios interiores".

De tal mensaje presidencial se destacan las ideas fundamentales de la "Doctrina Carranza", que son las siguientes:

"DOCTRINA CARRANZA"

I. Todas las naciones son iguales ante el Derecho. En consecuencia deben respetar mutua y escrupulosamente sus instituciones, sus Leyes y su soberanía, sometiéndose estrictamente y sin excepciones al principio universal de no intervención.

II. Nacionales y extranjeros deben ser iguales ante la soberanía del Estado en que se encuentran; de consiguiente ningún individuo debe pretender una situación mejor que la de los ciudadanos del país donde va a establecerse y no hacer de su calidad de extranjero un título de protección y privilegio.

III. Las legislaciones de los Estados deben ser uniformes y semejantes en lo posible, sin establecer distinciones por causa de nacionalidad, excepto en lo referente al ejercicio de la soberanía.

IV. La diplomacia debe velar por los intereses generales de la civilización y por el establecimiento de la confraternidad universal; no debe servir para la protección de intereses particulares, ni para poner al servicio de éstos la fuerza y la majestad de las naciones. Tampoco debe servir para ejercer presión sobre los Gobiernos de países débiles, a fin de obtener modificaciones a las leyes que no convengan a los súbditos de países poderosos.

 

Fuente:

DOCUMENTOS HISTÓRICOS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA. XX.
Fundador: Isidro Fabela
Las Relaciones Internacionales en la Revolución y Régimen Constitucionalista y la Cuestión Petrolera. 1913-1919. Tomo II.
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de JOSEFINA E. DE FABELA
Coordinador: ROBERTO RAMOS V. Investigadores: LUIS G. CEBALLOS, MIGUEL SALDAÑA, BALDOMERO SEGURA GARCIA, HUMBERTO TEJERA.
EDITORIAL JUS, S. A. MÉXICO, 1971. pp.194-197.