Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

      1990-1999

      1980-1989

      1970-1979

      1960-1969

      1950-1959

      1940-1949

      1930-1939

      1920-1929

      1910-1919

          1919

          1918

          1917

          1916

          1915

          1914

          1913

          1912

          1911

          1910

      1900-1909

  Siglo XIX

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XX > 1910-1919 > 1915

Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 726. Carta del Gral. Jesús Dávila Sánchez, al de igual clase, Francisco Cossío Robelo.
Saltillo, Coah. Saltillo, Dic. 16 de 1915.

 

Carta del Gral. Jesús Dávila Sánchez, al de igual clase, Francisco Cossío Robelo, recomendándole su intervención para que se respetara la amnistía concedida al Gral. Lucio Blanco. [A.H.D.N.]

 

Carta del Gral. Jesús Dávila Sánchez, al de igual clase, Francisco Cossío Robelo, recomendándole se respetara la amnistía concedida por el Gral. Pablo González al Gral. Lucio Blanco.

Jesús Dávila Sánchez.

Saltillo, Coah.

Saltillo, Dic. 16/15.

Sr. Gral. Francisco Cosío Robelo

México, D. F.

Muy estimado amigo:

Saludándole afectuosamente voy a permitirme distraer su atención con un asunto bajo todos conceptos interesante y de gran trascendencia para el prestigio del Ejército Constitucionalista, prestigio que Ud. es uno de los primeros que está obligado a sostener.

El Gral. Lucio Blanco está para ser conducido prisionero a esa, acusado por imaginarios delitos, que las mismas constancias del proceso que se le ha instruido desvanecen por completo, pero a pesar de haberse desvanecido, o por mejor decir, no existir hecho alguno que motive siquiera la detención del Gral. Blanco, expondré a Ud. en conjunto las razones y los hechos que ponen en claro todo este asunto que me permito someter a su consideración, y para el cual pido su eficaz ayuda.

El Gral. Lucio Blanco como es sabido por todos, nunca fue villista, y por el contrario fue enemigo de Villa. Blanco fue convencionista sin Villa y sin Carranza, como lo fueron la mayor parte de los Jefes que hoy sostienen y apoyan al régimen Carrancista. Si el Gral. Blanco tuvo o no razón o procedió con estricta lógica y conforme a su conciencia de hombre honrado al pensar y obrar de ese modo, no es ahora tiempo de discutirlo, pues en política como es sabido siempre tiene la razón el que triunfa; pero entremos en materia.

Cuando me retiré del Ejército y a mi paso por Acámbaro, de regreso para ésta, me encontré en esa plaza al Gral. Blanco, quien se dirigía a México con el único y exclusivo objeto de hacer que Eulalio Gutiérrez saliera de México y de trabajar en contra del villismo. Las instrucciones que Blanco dio a sus Jefes Novoa, Acosta y demás, fue que si pereciera en el curso de la empresa, siempre y en todos tiempos atacaran al villismo. Todo esto me consta de un modo personal por haberlo presenciado. Una vez el Gral. Blanco en la capital, llevó a efecto su programa de trabajar contra el villismo, habiendo obtenido como sabemos el resultado de que Gutiérrez desconociera a Villa, desconocimiento que fue uno de los principales factores, en mi concepto, del triunfo del Constitucionalismo por la división honda que desde luego produjo en las filas villistas, con el natural desconcierto.

Después de la evacuación que Gutiérrez, Robles, Aguirre Benavides y demás Jefes hicieron de la capital, el Gral. Blanco no pudo salir junto con ellos, pero no obstante eso fue a unirse con el Gral. Eulalio Gutiérrez en Dr. Arroyo, N.L., en momentos en que se concertaba por el exponente en unión del Gral. Pablo González, una alianza militar entre las fuerzas Convencionistas de Gutiérrez y las Carrancistas del Gral. González para atacar al Villismo. En virtud de tal alianza y de acuerdo con los Jefes carrancistas, el Gral. Blanco y el que esto escribe fuimos comisionados para atacar a Urbina por retaguardia en Ébano, pero siendo traicionados por Carrera Torres, fuimos hechos prisioneros, teniendo que apelar a la fuga cuando las circunstancias nos lo permitieron.

Al llegar el Gral. Blanco a Saltillo, se encontró con la renuncia del Gral. Gutiérrez, y deseando retirarse a la vida privada, el Gral. y Dr. Rafael Cepeda, en nombre, con representación y autorización del Gral. de División Don Pablo González, concedió amplias garantías y completa amnistía al Gral. Lucio Blanco para que se retirase a la vida privada. Igual amnistía e iguales garantías le fueron concedidas al Gral. Aguirre Benavides por el mismo Dr. Cepeda.

El Gral. González en numerosos telegramas y correspondencia ha ratificado las garantías y amnistía otorgadas a Blanco, pero a pesar de todo ello el Gral. Blanco fue reducido a prisión, sometido a un Consejo de Guerra en Torreón, Consejo de Guerra compuesto de puros enemigos personalísimos del Gral. Blanco, pero a pesar de todo ello, debido a su propio esfuerzo el Gral Blanco ha hecho patentizar la justicia que le asiste, y el Consejo de Guerra se ha visto obligado a remitir el proceso junto con el Gral. Blanco a México, para que allí se le juzgue no sabemos cuándo.

Al hacer valer el salvoconducto del Gral. Cepeda, autorizado por el Gral. Pablo González, manifestó el Gral. Álvaro Obregón que el Gral. González no podría perdonar una ofensa hecha directamente a él por el Gral. Blanco, y que en consecuencia no respetaba las garantías otorgadas al Gral. Blanco.

Todos estos hechos, por sí, se prestan a numerosos e interesantes comentarios, muchos de los cuales están contenidos en los hechos mismos, pero el más culminante de todos, o por mejor decir, los dos hechos que se destacan con una claridad meridiana en el caso Lucio Blanco, son en primer lugar un alto Jefe Carrancista valiéndose del nombre del Ejército Constitucionalista para ejercer venganzas personales en contra del Gral. Blanco, y el segundo el desconocimiento de las garantías y seguridades otorgadas por el Gral. González, que no sólo lastima el honor y dignidad del Gral. González sino el prestigio del Ejército Constitucionalista por el desquiciamiento que acusa este proceder.

De intento cité el caso del Gral. Aguirre Benavides, villanamente asesinado a pesar de llevar amplios salvoconductos del Gral. Cepeda, asesinato que ni siquiera ha merecido que se levante una acta de policía judicial para esclarecerlo. Al lado del asesinato de Aguirre Benavides, y de la prisión de Blanco, al que se trató peor que a los más degradados delincuentes del orden común a su paso por esta ciudad, pondremos las consideraciones que se han otorgado a un Natera, asesino del Gral. Andrés Saucedo y de los que lo acompañaban; Natera que tiene una larga cadena de crímenes y que fue villista hasta última hora; a un Alejo Mastache que traicionó y asesinó al Gral. Gertrudis G. Sánchez por robarlo, hecho digno de un salteador de caminos, y Alejo Mastache se pasea orgulloso por Michoacán, de haber cometido este crimen, y a última hora se ha unido al carrancismo.

Como estos hechos pudieran citarse centenares. Mientras a Natera y Mastache se les otorgan garantías, prerrogativas, y a muchos otros hasta ascensos por haberse unido a última hora, al Gral. Aguirre Benavides se le asesina, al Gral. Blanco se le reduce a prisión, a pesar de tener amplios salvoconductos; ¿qué garantías, pues, podemos esperar los revolucionarios de ideas, los revolucionarios que tenemos la conciencia limpia y que hemos obrado conforme a ella?

Aún hay más; el Dr. Mondragón, Jefe del Servicio Médico del Gral. Obregón, huertista recalcitrante y paniaguado de los Garza Aldape, goza de amplias garantías, como también gozan de ellas otros muchos, siendo de lamentarse que el Secretario del llamado Gral. Joaquín Maass, de quien llevó nuestras familias en los trenes de los exfederales para que fuesen voladas por los mismos nuestros, se pasea ufano por las calles de esta ciudad, mientras que muchos de los que combatimos por principios, por tener una Patria grande y poderosa somos perseguidos y postergados.

Es innegable e indiscutible que el Gral. Blanco ha prestado grandes servicios a la Revolución; es innegable también que el honor del Gral. González, o por mejor decir, el honor del Ejército Constitucionalista está sufriendo con la prisión del Gral. Blanco, pues no es el Gral. Blanco el abatido y el humillado, sino la firma y el salvoconducto del Gral. González.

Por eso me dirijo a Ud. para que tomando en consideración todos estos hechos, haga todo lo que esté de su parte, trabaje con todo ahínco por conseguir que se haga respetar el salvoconducto que se extendió al Gral. Blanco, a fin de que se retire a la vida privada, pues con ello habrá Ud. conseguido un triunfo más grandioso salvando el prestigio del Ejército consiguiendo la libertad de un hombre honrado, de un revolucionario sincero y de convicciones que tan buenos servicios prestó a la causa en épocas aciagas de nuestra lucha libertaria.

Quedo de Ud. muy adicto amigo, atento y S. S.

Jesús Dávila Sánchez

 

Fuente:

DOCUMENTOS HISTÓRICOS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA XVI.
Fundador: Isidro Fabela
Revolución y Régimen Constitucionalista Volumen 4° del Tomo I
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de JOSEFINA E. DE FABELA
Coordinador: ROBERTO RAMOS V. Investigadores: LUIS G. CEBALLOS, MIGUEL SALDAÑA, BALDOMERO SEGURA GARCIA, HUMBERTO TEJERA.
EDITORIAL JUS, S. A. MÉXICO, 1969. pp.272-275.