1914
Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 521. Informe del Sr. Luis Pérez Verdía rendido al Canciller Huertista.
Guatemala, 19 de abril de 1914.


 

Informe del Sr. Luis Pérez Verdía, Embajador de México en Guatemala, rendido al Canciller Huertista, de la designación hecha a favor del Lic. Benito Javier Pérez Verdía, Tercer Secretario de esa Legación, para conducir la documentación relativa al caso de asilo otorgado al ex-general rebelde Ricardo Carrascosa, denunciante de la labor sediciosa carrancista en dicho país. [L-E-787. A.R.E.]

Guatemala: 19 de abril de 1914.

Tengo la honra de poner en el superior conocimiento de usted que he comisionado al Tercer Secretario de esta Legación, Señor Licenciado don Benito Javier Pérez Verdía, para que conduzca a ese Ministerio los documentos relativos al caso de asilo Carrascosa-Zenteno; para que suministre a esa Secretaría cuanto informe sea necesario para ilustrar a usted sobre mi conducta en dicho negocio; y para que especialmente le rinda informes sobre las labores sediciosas que me fueron denunciadas por el ex-general rebelde don Ricardo Carrascosa.

En su oportunidad me dirigí a esa Superioridad, por cable, solicitando la debida autorización, pero a los tres días de enviado mi mensaje me vino el de usted solicitando verificaciones, por lo que dado lo angustioso del tiempo resolví acordar dicho viaje pues consideré, primero, que necesitaba tomar toda clase de precauciones para remitir a México documentos de tanta importancia y, segundo, que muy grande era la conveniencia de informar a usted verbalmente y con acopio de detalles sobre la labor carrancista en esta República.

Esperando se sirva usted aprobar mi conducta, me es grato reiterarle las seguridades de mi muy alta y distinguida consideración.

Luis Pérez Verdía

Señor Secretario de Relaciones Exteriores, México.

 

Copia.

Guatemala, 24 de abril de 1914.

Señor Ministro

Tengo la honra de referirme a la atenta nota de Vuestra Excelencia, número 624, de 19 del corriente, en que se sirve dar respuesta, declinándola, a la solicitud del Gobierno de la República relativa a que le sean entregados a las autoridades respectivas el mexicano Ricardo Carrascosa y el agente de policía guatemalteco Víctor Arturo Zenteno, a quienes Vuestra Excelencia ha tenido a bien dar asilo en la Legación.

Me he impuesto detenidamente de las razones en que funda Vuestra Excelencia su negativa a entregar a los refugiados y de las consideraciones que le conducen a creer que tanto Carrascosa como el agente Zenteno no son culpables de ningún delito o falta y tienen derecho no sólo a la protección de la Legación sino también a que el Gobierno les extienda un salvoconducto para salir del país, y tomo nota igualmente de que Vuestra Excelencia ha puesto en conocimiento de su Gobierno todo este asunto para que le dé sus instrucciones.

Vuestra Excelencia se sirve observar con justicia que se trata de un caso de asilo verdaderamente anómalo y así lo cree también mi Gobierno. En repetidas comunicaciones desde el mes de febrero próximo pasado, Vuestra Excelencia daba parte a esta Cancillería de los trabajos de Carrascosa contra el Gobierno del Señor General Huerta y pedía que se tomaran las precauciones del caso para impedir la realización de sus propósitos; Carrascosa fue arraigado en esta Ciudad, el día 6 se dirige al puerto de San José quebrantando el arraigo, es regresado de aquel lugar a la Capital y puesto aquí en seguridad para que nuevamente burle las disposiciones emitidas por el Gobierno a solicitud de la Legación al digno cargo de Vuestra Excelencia y en obsequio de la armonía de relaciones existentes entre Guatemala y México; el día 12 el detenido Carrascosa se escapa de la prisión, sobornando su guardián y llevándolo consigo, sin que las autoridades pudieran durante varios días conocer el paradero de ambos.

Se les suponía ocultos en cualquier lugar que no podía determinarse por la policía, de momento, cuando se reciben informes de que han encontrado refugio en donde jamás pudieran imaginarse las mismas autoridades que los hallaran y se enterara el Gobierno, con verdadera sorpresa, de que la misma Legación que había iniciado los procedimientos contra Carrascosa le había concedido asilo en unión de su guardián, cuando acababa de quebrantar por segunda vez las disposiciones que el Gobierno de la República había dictado, accediendo a la petición de la Legación, y bajo la fe de los fundamentos que la misma tenía para considerar a Carrascosa como culpable de su conspiración contra su Gobierno.

Y era tanto mayor la sorpresa del Gobierno cuanto que Vuestra Excelencia que tenía asilados en la Legación a los prófugos desde hacía varios días, no se había servido participárselo como debía parecerle natural, ya que por un acto deliberado y propio se había dignado poner fin a la actitud de la Legación con respecto a la persona reputada por ella como uno de los jefes rebeldes más connotados, según consta en las varias notas de Vuestra Excelencia dirigidas a esta Secretaría.

El domingo 12 fueron asiladas por Vuestra Excelencia el mencionado Carrascosa y el agente de policía Zenteno y el viernes 17, enterado mi Gobierno de este hecho inesperado, tuve el honor de pedir a Vuestra Excelencia la entrega de los fugitivos sin que hasta esa fecha se hubiera recibido de la Legación la menor explicación de tan extraña ocurrencia.

La atenta nota de Vuestra Excelencia de 19 del actual, me informa que Carrascosa había depuesto desde antes de su viaje al puerto de San José su actitud hostil para con el Gobierno de México y se había sometido a las autoridades de su país. De esta novedad no tenía ninguna noticia mi Gobierno, el cual estimaba pendientes todavía las anteriores solicitudes de Vuestra Excelencia que motivaron los procedimientos incoados contra el faccioso mexicano.

Fortalecían la creencia de que Carrascosa continuaba siendo considerado como rebelde por el Gobierno de Vuestra Excelencia y por la Legación, no solamente la falta de aviso en contrario a que me refiero, sino también las expresas declaraciones contenidas en varias notas de Vuestra Excelencia, a que me tomo la libertad de aludir. En oficio número 589 del 6 del corriente, Vuestra Excelencia me indicaba estar informado que el mexicano Luis G. Chaparro se encontraba en esta Capital con objeto de preparar un nuevo movimiento sedicioso contra México y había tenido diversas entrevistas con Ricardo Carrascosa, con Sóstenes Domínguez y otros facciosos.

Posteriormente en nota número 622 fechada el 18 de abril, es decir, después que tuve el honor de dirigir a Vuestra Excelencia el viernes 17 y que fue entregado en la tarde de ese día en la Legación, Vuestra Excelencia se sirve participarme que el Señor Don Flavio Guillén, constituido en jefe de la conspiración contra su Gobierno, se había avocado con connotados jefes rebeldes como Castilla Brito, Carrascosa, Sóstenes Domínguez, etc., y pedía para aquel la pena de tres años de prisión correccional.

Anoto con pena estas contradicciones que encuentro en las estimables notas de Vuestra Excelencia, para justificar que el Gobierno entendiera estar facultado para continuar los procedimientos iniciados contra Carrascosa conforme a la acción intentada por la Legación y de la cual no había desistido Vuestra Excelencia, ni aun al recibir como asilados al calificado rebelde y su guardián, después de haber éstos burlado las precauciones que las autoridades de la República habían tomado con el único y exclusivo objeto de obsequiar las respetables y reiteradas solicitudes de Vuestra Excelencia.

El Señor Carrascosa y el agente de policía Zenteno son reos de delitos a los que asigna una pena la legislación de la República y deben ser juzgados de conformidad con ella. El primero ha infringido las disposiciones tomadas por el Gobierno para mantener la neutralidad en el conflicto mexicano, ejerciendo actos que la comprometen y que aparecen denunciados en las notas de Vuestra Excelencia a esta Secretaría; le es aplicable en consecuencia, el artículo 129 del Código Penal si en el curso del juicio se prueban los hechos de que ha sido acusado. El agente Víctor Arturo Zenteno es reo de infidelidad en la custodia de presos y está sujeto a las prescripciones que acerca de este punto consignan el Código Penal común y el Código Militar.

Mi Gobierno, Señor Ministro, no puede reconocer el derecho de asilo que la Legación Mexicana ha creído conveniente ejercitar en favor de un mexicano acusado por ella como reo de conspiración contra su Gobierno y de un agente de policía que comete infidelidad en la custodia de un preso sujeto a las autoridades; hechos ambos que no son por cierto los delitos políticos a que aluden los tratadistas al justificar, con alguna discrepancia, el asilo otorgado por las Misiones extranjeras a las personas perseguidas por actos contra el Estado o el Gobierno del país en que viven, que es el caso específico a que se refiere el Ministro Albistur cuya opinión consigna Calvo al hablar del privilegio de extraterritorialidad y que Vuestra Excelencia reproduce en la presente ocasión.

Tampoco se siente mi Gobierno capacitado para intervenir en nuevos casos en que para ello se le requiera en nombre del Gobierno de México, si ha de quedar expuesto a que los individuos contra quienes proceda en esa virtud, encuentren manera de burlar su vigilancia, acogiéndose a la inmunidad de la Misión de su propio país y a la benevolencia del Representante del Gobierno contra quien se les ha acusado de conspirar.

Por las razones expresadas el Gobierno de la República cree tener derecho perfecto a que los individuos Ricardo Carrascosa y Víctor Arturo Zenteno asilados en la Legación que Vuestra Excelencia dignamente regentea, sean entregados a las autoridades, y en tal virtud, tengo el honor de rogar a Vuestra Excelencia que se sirva reconsiderar su resolución y acceder a la justa y legal demanda de mi Gobierno, poniendo a su disposición a los mencionados individuos.

Aprovecho esta ocasión para renovar a Vuestra Excelencia, etc., etc.

Luis Toledo Herrarte

Excelentísimo Señor Licenciado Don Luis Pérez Verdía,

Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de México.

Presente.

Es copia que certifico, Guatemala a 30 de abril de 1914.

 


Fuente:

DOCUMENTOS HISTÓRICOS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA XIV.
Fundador: Isidro Fabela
Revolución y Régimen Constitucionalista Volumen 3° del Tomo I
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de JOSEFINA E. DE FABELA
Coordinador: ROBERTO RAMOS V. Investigadores: Luis G. CEBALLOS, MIGUEL SALDAÑA, BALDOMERO SEGURA GARCIA, HUMBERTO TEJERA.
EDITORIAL JUS, S. A. MÉXICO, 1969. pp.66-70.