1914
La intervención norteamericana en Veracruz (1914). Documento 1. Incidente entre marinos del barco americano "Dolphin", en el puerto de Tampico, y el coronel Ramón H. Hinojosa, que tenía a sus órdenes fuerzas de Tamaulipas.
México, abril de 1914.


 

Incidente ocurrido entre unos marinos del barco americano "Dolphin", en el puerto de Tampico, y el coronel Ramón H. Hinojosa, que tenía a sus órdenes fuerzas del Estado de Tamaulipas. [A. R. E., S. N.]

 

El canciller huertista se dirigió al encargado de negocios de los Estados Unidos, (1) informándole que la Secretaría de Guerra y Marina (del régimen de la usurpación) le había comunicado el incidente ocurrido el día anterior (9 de abril) entre las fuerzas de la guarnición de Tampico y unos marinos del buque de guerra norteamericano "Dolphin" y que conocía la nota ultimátum de cinco capítulos (2) presentada por el almirante Mayo al general Morelos Zaragoza.

"Creo -decía el canciller del general Huerta- que bastará a Vuestra Señoría conocer estos hechos para que se sirva telegrafiar desde luego al cónsul de los Estados Unidos de América en Tampico, y al almirante Mayo, a fin de que se retiren sus peticiones, supuesto que, sin discutir, si caben dentro de las atribuciones que dichos funcionarios desempeñan o si aquella nota ultimátum se ajusta o no al derecho internacional, carecen de justificación los capítulos de la misma, después de las satisfacciones dadas por el general jefe de las armas en Tampico, y del castigo impuesto al coronel Hinojosa. Reitero a Vuestra Señoría..."

COMENTARIO AL DOCUMENTO

Esta comunicación de la cancillería del gobierno usurpado por Victoriano Huerta es absolutamente correcta desde el punto de vista del Derecho Internacional. El coronel Hinojosa cumplió con su deber al aprehender a los marinos extranjeros uniformados, que, sin permiso alguno de las autoridades públicas saltaron a tierra, fuera para lo que fuese. Pero el incidente debió haberse dado por concluido una vez que el general Ignacio Morelos Zaragoza ordenó que fueran puestos en libertad los infantes presos, al enterarse de los acontecimientos y recibir las explicaciones del caso, que fueron las de que los marinos del "Dolphin" habían saltado a tierra a fin de proveerse de gasolina para su lancha.

Mas como el almirante Mayo lo que buscaba era un pretexto para provocar incidentes y humillar a las autoridades huertistas, pidió satisfacciones desmedidas que originaron el comunicado transcrito: y al ser rechazado por Victoriana Huerta el cumplimiento de la infamante condición de la nota norteamericana, quedó abierta la puerta para que el presidente Wilson aplicara contra México y su pueblo la tradicional política intervencionista de "poder y fuerza" de los Estados Unidos.

El incidente causado por los marinos del "Dolphin" y por la absurda conducta del almirante Mayo provocó, poco más tarde, la ocupación militar de Veracruz por los Estados Unidos; hecho antijurídico e inhumano que ocasionó muchas víctimas inocentes no sólo de nacionalidad mexicana y norteamericana, sino también de otras ciudadanías, principalmente de la española. Vidas cuya pérdida es imputable tanto al citado almirante como al presidente Wilson, quien ordenó la intervención armada.

En último análisis las órdenes de Wilson nacieron de sus propósitos irreductibles de castigar a Huerta, a quien consideraba, y con sobrada razón, un criminal que había asesinado al presidente Madero y al vicepresidente Pino Suárez, motivo por el cual no debía ocupar la Presidencia de México que había usurpado por la violencia, cometiendo una serie de crímenes proditorios que le repugnaban al profesor de Princeton, como al mundo entero.

Pero con todo, el presidente Wilson no tenía derecho de castigar a una nación por los actos de un gobernante criminal; y no previó -éste fue su principal error- que el pueblo veracruzano y los cadetes de la Escuela Naval hicieran resistencia heroica al defender su territorio patrio. Por eso se arrepintió de su conducta cuando supo la muerte de sus compatriotas y de los valientes mexicanos que unidos a ciudadanos de otras nacionalidades sucumbieron por su culpa.

 

(1)   Aunque esta nota no aparece firmada en los archivos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, se supone que o fue dirigida por el entonces canciller licenciado José López Portillo y Rojas o por el subsecretario señor licenciado Roberto Esteva Ruiz.

Este documento aparece íntegro en la Historia diplomática de la Revolución Mexicana, t. I, pp. 312 y 313. F.C.E., México, 1958.

(2)   "Debo exigir que usted me envíe, por medio de personas apropiadas de su Estado Mayor, una formal desaprobación del acto y sus disculpas por el mismo, junto con su seguridad de que el oficial responsable del mismo recibirá un severo castigo. Y también que usted ice públicamente la bandera norteamericana en la playa, en un lugar prominente, y la salude con veintiún cañonazos, saludo que será debidamente contestado por este barco. Su respuesta a este comunicado deberá llegarme, y el saludo que se pide producirse dentro de las veinticuatro horas siguientes, a partir de las 6 pm. de hoy (H. T. Mayo a M. Zaragoza, 9 de abril de 1914, Foreign Relations, 1914, pp. 448-449. Citado por A. S. Link, La política de los Estados Unidos en América Latina).

"El caso habría pasado sin que se llegara a una crisis, sin embargo, si el presidente Wilson no hubiese estado buscando un pretexto en ese preciso momento para acometer operaciones militares en gran escala contra Huerta."

"En White Sulphur Springs, Virginia Occidental, hacia el tiempo en que se inició la crisis, el Presidente aprobó el ultimátum de Mayo el 10 de abril de 1914, y advirtió a la ciudad de México que sobrevendrían "las más graves consecuencias", a menos que Huerta cumpliera. Huerta había emitido hacía poco una virtual disculpa y ofrecido castigar a Hinojosa, en el caso de que una investigación comprobara que había actuado en una forma impropia; ahora, en respuesta a la demanda de Wilson, el dictador pidió una ampliación del tiempo límite del ultimátum. Manifestando públicamente que a su juicio la disculpa de Huerta era suficiente, Bryan concedió gustosamente lo pedido.

El secretario de la Marina, Daniels, también estaba satisfecho. "Me inclino a creer que el almirante Mayo, quien, después de todo, tiene todo este asunto en las manos -dijo a los periodistas-, considerará suficiente la disculpa de Huerta. Lo más incluye a lo menos, y si el comandante federal en Tampico no saluda la bandera, el almirante Mayo pasará por alto el asunto, satisfecho con lo que Huerta ha dicho del incidente".

"Sin embargo, mientras Bryan y Daniels hablaban de paz, el Presidente maniobraba para presionar a Huerta tanto como lo permitieran las circunstancias y la opinión pública norteamericana. Después que el dictador presentó una respuesta formal el 12 de abril de 1914, negándose a rendir el saludo, Wilson regresó a Washington al día siguiente para ocuparse personalmente de apretar los tornillos sobre el gobierno provisional en la ciudad de México. Un día después de su llegada a la capital, ordenó que toda la escuadra de combate del Nor-Atlántico se encaminara hacia Tampico; envió un mensaje a la ciudad de México avisando del "carácter muy serio de la presente situación y las muy graves consecuencias que puede implicar"; y formuló un memorándum, para información de los periodistas, con el cargo de que el incidente de Tampico había sido únicamente una manifestación del aparente propósito de Huerta de actuar con menosprecio hacia los Estados Unidos.

Más aún, el 15 de abril de 1914, el Presidente ordenó que todos los buques de guerra de la flota del Pacífico navegaran desde luego hacia la costa occidental de México."

"Al mismo tiempo, el Presidente se puso a trabajar con sus consejeros navales en el perfeccionamiento de planes para una acción punitiva, y llamó a los miembros decanos de los comités de relaciones exteriores del Senado y de la Cámara, a una revisión general de la situación mexicana en la Casa Blanca el 15 de abril de 1914. Era evidente que trabajaba en medio de una gran turbación cuando comenzó a explicarse. Dijo que su paciencia se había agotado y que 'no podía tolerar más una observancia estricta de la política pacifista que había trazado cuando se dirigió al Congreso sobre el tema de las relaciones con México', a causa de que Huerta se había embarcado en una deliberada política de insultos a los Estados Unidos y sus ciudadanos.

A menos que Huerta cumpliera prontamente con las demandas norteamericanas, continuó Wilson, él proyectaba apoderarse de Tampico y Veracruz y bloquear ambas costas de México. Se lanzaría a esa acción sin pedir una declaración de guerra, concluyó, pero pediría al Congreso que aprobara sus planes antes de ponerlos en marcha." Ibid, pp. 92 a 95.

 

Fuente:

DOCUMENTOS HISTÓRICOS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA.
Fundador: Isidro Fabela
Revolución y Régimen Constitucionalista Tomo II
La intervención norteamericana en Veracruz (1914)
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de ISIDRO FABELA
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA. MÉXICO, 1962. pp.3-5.