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Siglo XX > 1910-1919 > 1913

Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 476. Manifiesto suscrito por varios vecinos de la Baja California.
Tucson, Arizona, diciembre 19 de 1913.

 

Manifiesto suscrito por varios vecinos de la Baja California, haciendo del conocimiento del Primer Jefe y al Ejército Constitucionalista, el grado de opresión que han sufrido de la plaga porfirista, desde el año de 1876 en que se iniciaron los monopolios para la pesca, y en 1885 la era de terror en contra de los obreros del mineral del Boleo, en el puerto de Santa Rosalía. Piden la designación efectiva del Lic. Enrique V. Anaya, para ocupar el cargo de Jefe Político de todo el territorio, considerando que les dará educación y libertad, y pondrá su mano de hierro sobre tanto buitre que los ha escarnecido. [A.R.E. L-E-716.]

MANIFIESTO

Al C. Primer Jefe y al Ejército Constitucionalista

Los que firmamos el presente manifiesto, todos hijos de la Baja California, queremos hacer palpables a vosotros las circunstancias y las necesidades en que se halla aquel pedazo de nuestra querida Patria, queremos manifestaros hasta dónde ha llegado el grado de opresión que ha venido sufriendo por muchos años nuestro querido terruño, queremos que conozcáis de nosotros lo que hemos sufrido, quizá más que nadie el odioso yugo tiránico y opresor de la plaga porfirista; que clamamos justicia ¡Justicia y libertad! para los hijos de la Baja California y con todo derecho pedimos a vosotros se nos conceda en el verdadero sentido de estos dos grandes lemas, y por medio del empuje de vuestras almas y con el heroico valor de que sois capaces, nos deis esas grandes virtudes tan grandes para los pueblos.

A vosotros que sois los invencibles y que estáis en el deber de proporcionar la ayuda a vuestros hermanos, pedimos en nombre de la Patria, en nombre de tanto héroe que ha sucumbido por reconquistar nuestros derechos y libertades, en nombre de nuestro Mártir presidente don Francisco I. Madero, que al triunfo (no muy lejano) de nuestras armas, veáis aquel pedazo de tierra y prestéis ayuda y energía para sacarla de las garras de la opresión.

La Baja California principió a sufrir los reveses del gobierno, desde el año de 1876, año en que se dio concesión a una compañía americana para la pesca de la concha perla, sólo permitiéndose a los pobres pescar hasta determinada cantidad que aquella misma compañía compraba a su antojo; esta compañía se titulaba "Compañía Perlífera de la Baja California", y dominaba desde la Bahía de Mulegé hasta el Cabo de San Lucas, que es una extensión de más de mil kilómetros.

Las zonas reconocidas en el Puerto de La Paz para la pesca eran tres, y estaban en posesión como sigue: la primera, Compañía Perlífera de la Baja California, la segunda, era dueño un francés de nombre Gastón Vives, que comprendía las Islas conocidas con los nombres de "Espíritu Santo", "Isla Partida", "San Francisquito" y "San José" que están al Este del Puerto de la Paz, teniendo estos concesionarios las zonas de dichas concesiones, llegando a tal extremo, que aquel que se encontraba pescando en la zona de dichos concesionarios pasaba por ladrón. La otra zona pertenecía al gobierno, y sólo en esta zona se les permitía a los pobres pescar, pero dicha zona por desgracia carecía de todo, pues ésta sólo comprendía la Bahía.

En el año de 1893, siendo presidente municipal el referido Gastón Vives (puesto que desempeñó como 15 años), monopolizó completamente toda la zona de la compañía conocida por "La Márgara". Al triunfo de la revolución de 1910, los hijos de la Baja California, ayudados por algunos buenos amigos, entre ellos el general B.J. Vi1joen, comisionado de la Tribu Yaqui, y el secretario de dicha comisión el Lic. Enrique V. Anaya, solicitaron la cancelación de estas concesiones ruinosas para nuestro Territorio, logrando que nuestro digno presidente Mártir nos hiciera justicia, pero no fue por mucho (debido al corto lapso de gobierno Constitucional).

Como hemos dicho antes, queremos exponer todas las circunstancias por que ha atravesado nuestra Península basados en lo más lógico posible.

En el puerto de Sta. Rosalía es donde más se ha tiranizado al obrero; el año de 1885 estaba en gran opulencia el mineral del Boleo, a donde más comenzaron a emigrar de diferentes partes de la República, algunos con el objeto de edificar fincas para rentarlas a los obreros, otros a trabajar en el comercio y así sucesivamente, estando completamente libre toda clase de negocios. En 1890 la Cía. expropió a todos los propietarios de fincas y terrenos, sujetándoles a cierta cantidad de dinero que forzosamente tenían que aceptar a cambio de sus propiedades o perderlas del todo; desde entonces empezó a reinar el terror y la opresión, llegando hasta hoy en día, que la Compañía que es francesa, es la principal autoridad que hipócritamente la representa un jefe de policía que es la autoridad mayor que existe en el Puerto donde no hay más que diez o doce mil habitantes.

La Compañía no permite más comercio que dos tiendas, y la tienda de raya que pertenece a la misma Compañía, un hotel, dos cantinas, una barbería, una zapatería, una sastrería y una fotografía; nadie puede vender carne más que la Compañía, nadie puede pescar en la Bahía porque la Compañía quita el pescado y ella lo vende; el mineral está dividido en cuatro grupos, Providencia, Cerro Verde, Soledad y el Puerto de Sta. Rosalía, que es donde están las oficinas generales y las fundiciones.

Creemos con mucha justicia que el Puerto de Sta. Rosalía debe ser elevado a la categoría de Municipio y los otros grupos a Comisarías, así los obreros podrán respirar tal vez con más libertad. A más son de necesidad ingente las autoridades civiles para hacer justicia en muchos actos de injusticia que a cada momento comete la compañía con los obreros; pues no es posible que un comandante de policía y un juez Menor puedan hacer justicia a un poblado de diez o doce mil habitantes.

Levantando los monopolios y dando libertad a los pueblos y sus habitantes, las autoridades auto-municipales puedan recaudar tres veces más que el gasto que origine el pago de estas autoridades, pudiendo así muchos de nuestros hermanos obreros y artesanos dedicarse al trabajo y desarrollo de sus negocios con entera libertad y protegidos por la justicia, sin verse obligados a ser esclavos de la Compañía.

La prensa ha propalado la nueva que el C. Primer Jefe ha nombrado jefe político para todo el Territorio de la Baja California al Lic. Enrique V. Anaya, y podemos decir que la aprobación de dicho nombramiento fue unánime para todos aquellos que conocemos sus acciones y dotes políticos, pues lo consideramos todo un hijo del pueblo, patriota a toda prueba como lo ha demostrado cuantas veces ha sido necesario y amante de la justicia, y con entereza podemos decir que un hombre del temple de Anaya era necesario para la Baja California pues es un hombre que conoce las circunstancias de los pueblos, es hijo del pueblo y ama sus libertades; no es un déspota que se encariña y se subleva con un puesto, sino que siempre se le halla practicando la verdadera democracia o ayudando a sus hermanos conforme a sus medios; él, estamos seguros, sabrá remediar las necesidades de nuestro Territorio, porque él también ha sufrido las miserias del pueblo y porque sólo a sus esfuerzos y constancia se debe su brillante carrera y su porvenir, y con sus ideas progresistas y modernas sabrá implantar mejoras en nuestro amado terruño y sabrá dar educación y libertades a nuestros pueblos, que es lo que tanto necesitan.

Al triunfo de las Armas Constitucionalistas, sinceramente esperamos que este nombramiento sea efectivo por ser justo, pues Anaya ha demostrado ser patriota, ser leal a la causa del pueblo, díganlo si no sus trabajos a las órdenes del Gral. Viljoen (Boleo) durante la revolución gloriosa de 1910, sus trabajos de pacificación en Morelos y Sonora, bajo las órdenes del Presidente Mártir, y por último sus trabajos durante la presente Revolución.

Así, esperamos que en manos de él se impartirá justicia, en manos de él estará el progreso, y sabrá con energía darnos educación y libertad que tanto anhelamos y deseamos para nuestra querida Península, y que a la vez será un paso al progreso de la nación.

A Usted nuestro digno Primer Jefe, don Venustiano Carranza pedimos que sea el señor Anaya quien sea llamado a poner su mano de hierro sobre tanto buitre que nos ha escarnecido.

A vosotros, valientes Jefes y Soldados Constitucionalistas, apelamos a vuestro indomable valor y constancia para que nos ayudéis a respirar un ambiente puro de libertad y democracia.

SIGUEN LAS FIRMAS

R. Guerrero, Jr. Francisco V. Ruiz. Pedro Arce. Jesús C. Ruiz. Eduardo Guerrero. Lorenzo C. Ruiz. Severo Guerrero. Prisciliano P. Avalos. Rómulo Guerrero. (Sr.).

Nota. Se suplica a todos los coterráneos que se adhieran con nosotros en el anterior manifiesto, por ser de justicia y de utilidad para nuestra querida Península.

Tucson, Arizona, diciembre 19 de 1913.

 

Fuente:

DOCUMENTOS HISTÓRICOS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA XIV.
Fundador: Isidro Fabela
Revolución y Régimen Constitucionalista Volumen 2° del Tomo I
Editados por la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana bajo la dirección de JOSEFINA E. DE FABELA
Coordinador: ROBERTO RAMOS V. Investigadores: Luis G. CEBALLOS, MIGUEL SALDAÑA, BALDOMERO SEGURA GARCIA, HUMBERTO TEJERA.
EDITORIAL JUS, S. A. MÉXICO, 1968. pp.412-416.