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Siglo XX > 1910-1919 > 1911

Manifiesto de revolucionarios mexicanos en San Antonio, Texas, replicando con vehemencia al manifiesto de un grupo de personas en desacuerdo con la Revolución.
San Antonio, Texas. Junio de 1911.

AL PUEBLO MEXICANO.

"LADRIDOS DE LOS PERROS A LA LUNA"

No de otro modo debe calificarse un estulto mamarracho que, bajo el título de: "Al Pueblo Mexicano" y del sub-título "¡Alerta Mexicanos!" ha salido de las oficinas del desprestigiado papelote "El Imparcial de Texas", hijo bastardo de "El Imparcial" de México -de maldita memoria- y cuyo mamarracho calzan con su firma un hato de imbéciles despechados que, sin temor de equivocarnos, el más AVISAO de ellos no entiende ni jota de la misa la media.

Si no fuera porque tras esos pobres entes, firmones inconscientes se ocultan ¡cobardes! los verdadero autores de esa insidiosa y sucia hoja, no nos ocuparíamos en contestarla, aunque, dicho sea de paso, ni unos ni otros valen la pena de que alguien se ocupe de ellos: de los primeros, por su supina ignorancia y su ninguna significación social, que lo son: Apolinar Reyes, Juan Coluna, Erasmo L. Arévalo, Teodoro Reyes, Carlos Cortés, Severiano Herrera, Prisciliano Flores, Andrés V. Flores y Ricardo Leyva; de los segundos, por su carencia de honor, de carácter y sus ya conocidos cambios camaleonezcos en el orden político, añadiendo a éstos su falta de valor para afrontar de pie y descubiertos las consiguientes responsabilidades que entrañan sus dolosos y mal intencionados artículos, procurando siempre barrer las castañas con mano ajena y quedarse como todos los cobardes muy campantes fuera del peligro.

No ha mucho, uno de estos últimos sujetos de que venimos hablando, tuvo la desvergüenza de solicitar una entrevista con el Sr. D. Venustiano Carranza, uno de los LEADERS de la revolución vencedora, entrevista que consiguió gracias a la bondad del noble patriota mexicano; y como no consiguiera lo que sus bastardas e innobles ambiciones pretendían, viene ahora, como todos los infelices despechados, pretendiendo, con su viscosa baba de reptil, manchar su limpia reputación y la de los demás prohombres que con inminente peligro de sus vidas devolvieron a sus conciudadanos sus libertades y a México su soberanía amenazada.

Oigamos cómo discurren esos degenerados de inteligencia y de honor, que sin remordimientos de conciencia han hecho firmar un maremagnum de desatinos a unos pobres diablos, que ni ellos mismos se dieron cuenta de lo que desbarraron, y de cuyo verengenal no los podrán sacar por más esfuerzos que hagan.

Oigamos, pues, como barbarizan:

"El león formidable de México, ha despertado de medio siglo de letargo".

Se entiende aquí que el "León formidable" es el pueblo mexicano, "despertado de medio siglo de letargo". Sí, señores, estamos de acuerdo. Ha despertado ese león que una odiosa tiranía creía muerto; que un déspota sañudo y malvado juzgaba sin vida ya, dado un "medio siglo de letargo" que había sufrido bajo su bota de verdugo. Pero el verdugo se equivocó. ¡Error de todos los tiranos!

Sigamos leyendo las candideces de los flamantes combatientes: "Ha rugido (el pueblo) con rugido estridente, como lo hizo en el Monte de las Cruces y en el Cerro de las Campanas..."

" Gracias, señores, gracias por la espontánea confesión. En el Monte de las Cruces y en el Cerro de las Campanas, ese león, ese pueblo escarmentó a los malvados que en su necia demencia pretendían implantar en México un imperio, arrebatando al pueblo su soberanía y sus libertades, y con la misma entereza, y con la misma altivez y patriotismo de aquel tiempo, derrocó, con sólo un "rugido estridente" de los suyos, los arcaicos moldes en que había tomado forma una criminal tiranía, "pero -siguen diciendo y contradiciendo nuestros antagonistas- su alarido de rabia, ahuyenta hoy con ultraje el águila patriarcal de las glorias (?) de México, á la que, durante tantos años, dio vida con su vida y defendió con sus garras a los polluelos de la Patria en el legendario Castillo de Chapultepec".

"El león tremebundo y justiciero, anheloso de gozar la suprema libertad de su soberanía, se ha ofuscado en su crisis de lucha, y ha pretendido pisotear al águila caída y moribunda..."

En qué quedamos? Si el águila, (que entendemos sea Don Porfirio), que tanto llevan y traen los furibundos articulistas, "hizo feliz a México, dando vida a sus hijos y defendiéndolos con sus garras", ¿cómo es que estaba ese león tan "anheloso de gozar la suprema libertad de su soberanía?".

Si Don Porfirio leyera la BRILLANTE DEFENSA que estos cretinos hacen de su personalidad, los mandaría a la ... África Ecuatorial, diciéndoles: "no me defiendan, compadres".

Deveras que él o los que garrapatearon el mamarracho que nos ocupa, les vieron chuela a los cándidos firmones, haciendo una burla sangrienta de ellos.

Lo que hay de cierto es que "el león tremendo y justiciero", levantó su fiera melena para disputarle al senil aguilucho, la presa que por tantos años despedazaba entre sus garras, dándoles pasaporte para la vieja Europa, caído y moribundo, a dicho avechucho que tanto y tanto vivió "en el legendario Castillo de Chapultepec" a costa de "los polluelos de la Patria".

Debido al corto espacio de que disponemos, no podemos seguir punto por punto el divertido y largo mamarracho de los señores del Club "Patria y Reivindicación", que mejor debían llamar "Club de Porfiristas Serviles".

Citaremos, sin embargo, algunos párrafos más del mencionado aborto, para solaz de los lectores de esta hoja:

"Se ha dicho, pues, que el Pueblo Mexicano, que el león verdadero de Anáhuac, es el que ha profanado entre sus zarpas la venerable ancianidad del Sr. Gral. Porfirio Díaz, y el principio de autoridad del más grande de los gobernantes de México".

La ancianidad de un tirano despiadado no es cosa sagrada para que el pueblo, en su justa cólera, se detenga a respetar y menos, mucho menos "inclinarse reverente" ante el más grande conculcador de sus leyes y derechos, si bien que tampoco se ensañe triturándole la cabeza al áspid venenoso, como bien se lo merecía, después de caído.

El Gral. Díaz y todos los latro-científicos que colaboraron con él en su nefanda obra, bien pudieron quedarse y pasar los últimos días de su vida en el seno de la Patria, seno desgarrado por ellos durante su larga y férrea dominación; pero tanto él como sus criminales colaboradores prefirieron largarse a territorio extranjero a disfrutar los tesoros robados al noble pueblo mexicano, antes que soportar la para ellos humillante condición de ser gobernados por ese heroico pueblo, que vergonzosamente los arrojó a latigazos del templo, en donde por más de tres décadas hicieron el vil comercio de las libertades patrias.

"No, no ha sido el Pueblo, ha sido el populacho..."

"El verdadero Pueblo Mexicano es el que aún permanece satisfecho cuando recuerda que el Gral. Porfirio Díaz, si soportó por tres décadas, y casi solo, el peso abrumador del Gobierno Nacional..."

No nos extraña el lenguaje anterior, es el mismo lenguaje despectivo que el servilismo y la abyección ha usado siempre contra las masas populares cuando éstas, en un momento de desesperación por tanta infamia llevada a cabo por un Gobierno asesino, ladrón tirano, se levantaban en enérgicas protestas contra sus actos vandálicos.

Populacho es el nombre que han dado al pueblo obrero y honrado, nervio y fuerza de la Patria, cada vez que tuvo la entereza de enfrentarse a sus viles explotadores, ya en forma de manifestaciones o ya en forma de huelgas, que en unas y en otras fue acribillado a balazos por los ejércitos del sanguinario Dictador ahora destronado por ese mismo pueblo.

Seguramente para esos miserables constituyen el pueblo todos los que, como ellos, todavía acarician las rotas cadenas que los ataron, todavía lamen la coyunda que los flageló y besan ¡castrados! la mano del Déspota que los abofeteaba. Como los israelitas, todavía se ven libres de la esclavitud de Pharaón, y aun anhelan ser sus esclavos.

Llamen, pues, populacho a ese generoso pueblo que arrojó a latigazos a los mercaderes del templo, insúltenlo más si quieren, que si ha sido grande y noble perdonando con el alma de Bravo" al Gral. Navarro con sus jefes y Oficiales en C. Juárez, siendo éste militar del que más se dijo que había cometido asesinatos con los soldados de ese "populacho heroico levantado en armas cuando, rendidos e inermes caían en su poder, perdonará a vosotros, izcariotes incorregibles, lacayos indignos, eunucos incurables.

"El verdadero Pueblo Mexicano, es el que aún se conmueve agradecido al tomar en cuenta que al Gral. Porfirio Díaz debe su cultura una generación..."

Nada le debe el pueblo mexicano al Gral. Díaz, sino es la más odiosa de las dictaduras, de cuya funesta dominación se resentirá la Patria por algún tiempo. Los que se "conmueven agradecidos" son los que, a la sombra de su mal Gobierno, medraron a costa del pueblo productor y honrado, vejándolo, asesinándolo y encarcelándolo.

Los que se "conmueven agradecidos del Gral. Díaz", son los que, después de haber huido al extranjero con todo y bagajes temerosos de que ese pueblo les pidiera cuenta de sus incontables abusos y latrocinios, aun sueñan con llevar a México una contrarrevolución que les devuelva la rica presa que se les escapó.

Ellos, los latro-científicos, ellos, los látro-asesinos y vosotros con ellos son los que aún lloran a lágrima viva la caída del ídolo; ellos y vosotros no sois el pueblo mexicano, sois, sí, los Judas, los Fariseos hipócritas; los viles mercaderes, los eternos vampiros jamás satisfechos de chupar sangre noble.

El pueblo, el verdadero pueblo mexicano, celebra en estos momentos el triunfo alcanzado sobre el antiguo y criminal régimen gubernamental y se prepara para ejercer el inalienable derecho del sufragio efectivo en las próximas elecciones.

Pero no podemos resistir el deseo de citar algunas cláusulas más, aunque sea a salto de mata, de la famosa hoja suelta.

"Se ha pues sacrificado al coloso contemporáneo de México y muchos de los bienes conquistados durante una centuria, por establecer en México el Gobierno del Pueblo por el Pueblo; es decir, para fundar de hecho la democracia efectiva en la República, como acatamiento a la ley constitucional y para asegurar la felicidad del País".

¡Esto no necesita comentario. Son tan malos siluetistas estos pobres cretinos que se embarran con sus propios pinceles. Ya asientan que el pueblo se conmueve agradecido al recuerdo de la administración de Don Porfirio, ya que ese pueblo se vio obligado a sacrificar al viejo Dictador para establecer en México el Gobierno del Pueblo por el pueblo, fundando la verdadera Democracia en la República. Pues quién te entiende, Librado?

"Debe tener presente que el digno sucesor del gran General Díaz, necesita ser superior a éste; fuerza es que haya probado que como Caudillo, PUEDE con su espada defender a la Patria; que como hombre de estado SABE organizar pueblos y gobernarlos por la ley: que como apóstol de la Democracia, DEBE ante todo respetar los derechos del Pueblo, porque si el Sr. General Díaz, juzgado como el hombre más grande de América en la vida contemporánea, no satisfizo la gobernación del procomún y fue ignominiosamente derrocado, un Sancho Panza, reclutado entre la burguesía usurera que paga 25 centavos a sus peones esclavizados...".

Lo dicho, el autor de la hoja en cuestión les vio chuela a los firmones de ella. Los encajó en el Clavileño para que sirvieran de mofa al público lector, no sin estar él, seguramente, a estas horas, riéndose a carcajada limpia de la original carabana.

Quien ha PODIDO derrocar con su espada al llamado "el hombre más grande de América"; quien ha SABIDO organizar al pueblo en ejércitos compactos para arrojar ignominiosamente del poder al "Caudillo de cien batallas" DEBERÁ, sin duda, saber satisfacer los anhelos del pueblo, respetando sus derechos como toca al verdadero Apóstol de la Democracia; y ese apóstol es el conspicuo mexicano y patriota inmaculado Sr. Don Francisco I. Madero, el que pudo en un tiempo relativamente corto, derrumbar, en estrepitosa caída, el régimen autocrático del Gral. Díaz, régimen que por lo fatídico y duradero, parecía inconmobible.

¿Qué buscan, pues, estos hombres? ¿Qué es lo que pretenden estos eternos enemigos del pueblo mexicano? Fácil es comprenderlo. Despechados por la vergonzosa derrota que sufrieron sus amos, tratan de conseguirles prosélitos a fin de que si es posible, sorprender a la Patria con un cuartelazo, arma innoble esgrimida por el vil tuxtepecanismo.

Los vergonzantes cortesanos del antiguo régimen, que en esta ciudad desempeñaron los papeles más indignos y bajos contra los valientes defensores de las libertades patrias, cuando tuvieron su asiento aquí para preparar el movimiento revolucionario que debía salvar al pueblo mexicano de la férrea dictadura del nunca bien maldecido Porfirio Díaz, son los que ahora se agrupan en derredor de los malvados científicos que últimamente han arribado a esta ciudad, para reiterarles su incondicional servilismo, su desvergonzada abyección y su criminal e impúdico maridaje, aun cuando se trate de envolver a México en una tremenda contrarevolución que irremisiblemente peligraría su soberanía en las fauces del Coloso del Norte.

Esta es la ingrata labor de estos empedernidos liberticidas. Esto es lo que se palpa en su antipatriótica hoja, lanzada con profusión en el territorio nacional y en la que de un modo solapado e hipócrita hacen un llamamiento al Ejército Nacional para que secunde su horrenda traición, lo que no conseguirán jamás, pues la lealtad y bien definido patriotismo que distingue a las huestes defensoras de la integridad nacional, es la mejor garantía para que ese Ejército no preste oído a las traidoras insinuaciones de los izcariotes científicos.

En cuanto al pueblo, tampoco secundará sus subversivas intenciones, toda vez que está conforme con sus conquistas alcanzadas en la revolución que acaba de consumar, máxime cuando ese pueblo (no el populacho) fue el que se le rebeló a la pandilla de bandidos que ahora lo halaga con fines aviesos.

Oid, izcariotes, lo que dijo vuestro amo en su renuncia a la Presidencia.

"EL PUEBLO MEXICANO, ese pueblo que tan generosamente me ha colmado de honores, que me proclamó su caudillo durante la guerra internacional... ESE PUEBLO, señores diputados, se ha INSURRECCIONADO en bandas milenarias armadas manifestando que mi presencia en el ejercicio del Supremo Poder Ejecutivo, es la causa de su insurrección".

¡Y todavía tienen el cinismo de decir que no fue el pueblo, sino el populacho, el que arrojó a puntillones al tirano y a toda la horda de bandoleros que lo rodeaban!

Y todavía tienen la desvergüenza de dirigirse a ese pueblo que les acaba de cruzar el rostro a bofetadas! ¡Qué descarados, qué descarados!

Por fortuna "ya les conocemos".

SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCION.

Amado Gutiérrez. I. Cañamar. Gil Villarreal. Manuel Sosa García. Mateo Graciano. Antonio Villarreal. E. A. Sarabia. Samuel Peña. Emeterio Rendón. Lauriano Flores. Alejandro Domínguez. Herminio López. Manuel Garza. Siguen firmas.

SAN ANTONIO, TEXAS. JUNIO DE 1911.

IMPRENTA 415 Zavala St. MENDOZA PRINTING CO.

Documentos del Archivo Personal de Aquiles Serdán. Instituto Poblano de Antropología e Historia. Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, 1960. p. 74-80.