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Siglo XX > 1910-1919 > 1911

Carta de Gertrudis F. Elizalde a Juan Sánchez Azcona. Tema: Me permito remitirle unos mal trovados versos.
Estación Porvernir, Coah. Diciembre 15 de 1911.

Señor Don Juan Sanchez Azcona.
México, D.F.

Muy respetable Señor:

Me permito remitirle inclusos con la presente unos mal trobados versos, para que sin entorpecer sus altas atenciones les dé una pasada de ojos.

En ellos verá Ud. que hablo á mis hermanos humildes que estan subiendo al poder con esa timidez que nos infundió la permanencia del gobierno pasado, para que no teman ya y que desempeñen con tranquilidad el cargo que les van recomendando sus buenos amigos; sin hacer caso de las críticas que frecuentemente sueltan los que siempre estuvieron contra los nuevos regeneradores.

A esta fecha deben estar en poder de nuestro actual Presidente otros escritos mios que acaso se consignen á la historia si merecen la pena, cosa que ambiciona su atto S.S.

Gertrudis F. Elizalde
[Rúbrica]

Aqui me siento á cantar
Debajo de mi alamito,
Y como lo hago tan mal
mi canto será chiquito.

Pero antes que cantar quiero
Sepan todos quien yo fui
Al empesar la Rebuelta
Que el mundo lo trae en pie

Era jefe de cuartel,
Era del Club melchorista
Que estubo en el Sacramento
Netamente Porfirista.

Antes, del Correo fui Agente
Como dos años cabales;
De donde porqué sin que
Me tiraran mis huacales.

Quiero cantar lo que quieran
Si lo que quieren yo se,
Que si no sé por ahora
Para otra ocación sabré.

Canta Cantor, dice el Pueblo,
Algo del setenta y seis
De nuestro siglo pasado
Que hoy se encuentra a nuestros pies.

Voy á cantar que aquel año
Cuando tocó en agonias,
Nos dejó de Presidente
Al Sr. Porfirio Diaz.

Y como su antecesor,
Que salió mas que corriendo.
Era un talento profundo
Todos quedamos diciendo;

La patria se va á morir
En manos de un gobernante
¿Pues que se debe esperar
De un militar tan tunante?

Por las muertes de Corona,
De Cadena y de Quiroga
Corrio la noticia en boga
Que D. Porfirio era un cruel

Cuando le otorgó al Central
Esa basta consecion,
Varios gritaron diciendo:
"Se ha perdido la nacion."

Todos los que habían servido
A los Juarez y Tejada,
juzgaron al pais sumido.
Lo metieron en la nada.

Pensaron que aquellos nombres
No tendrian reposicion,
Olvidándose del que
Todos los dias nacen hombres.

Los periodicos gritaron
¡Jesus! la patria se ha undido,
A los pies de D. Porfirio
De ese tigre tan temido.

Pero ved que no ha pasado
Nada de lo que pensaron
Los que sin güezo quedaron
Cuando D. Porfirio entró

A gobernar á este pais,
Que estaba mas que infestado
De ladrones y asesinos
De quienes dejó plantado;

Ese cuerpo de Rurales
Que hoy existe en la nacion
Que tanto sirve de ayuda
A los cuerpos federales.

Esas yantas que se ven
De todo ferrocarril,
En vez de perjudicar
Como hicieron presumir,

Han servido para que
El mundo nos conociera,
Y por ellos andubiera
Desde el rico al infeliz.

Cuando en los años pasados
Que no llobio en el pais,
Sobre esas llantas nos bino
Del extranjero el maiz.

Ya cosas de D. Porfirio,
Le dice el Pueblo al Cantor,
Ya no queremos saber
Hablemos de la ocacion.

Pues bien: ¿que quieren saber
Respondió el Cantor al Pueblo:
Que nos des á conocer
Algo que debe pasar.

Dicen, (y ha de ser verdad)
Que cuando el Loco nacio
Un Dr. (dizque extrangero)
Que en aquel parto asistio,

"Este niño es un prodigio
(Dijo á su abuelo paterno)
Porque en su cerebro vagan
Espiritus del Eterno."

Y dicen también que Hidalgo
Cuando andubo en la rebuelta,
Anuncio que á los cien años
Nos bendria otra cosa igual.

De suerte, que en D. Panchito,
Todos queramos ú no,
Que el dicho de aquel Dr.
Tal cual lo dijo salio.

También lo que dijo el Cura:
Ha sido la realidad,
Porque á los cien completitos
Nos bino la tempestad.

Deben á voces gritar
Los pulmones de conciencia
Que Hidalgo, Juares y el Loco
Son heroes de Yndependencia.

Porque sin ser militares
Y solo por su bondad
Se lebantaron del Pueblo
Por darles su libertad,

Y con esto, ya no canto,
Termino y sepan muy bien
Que estando el Guardian contento
Aunque los frailes no esten.

Espera Cantor, espera,
Canta quien es el Guardian
Y quienes son esos frailes
No nos dejes que dudar.

El Guardian lo forma el Pueblo,
El Pueblo trabajador,
Ese que se biste y Come
Con gotas de su sudor.

Ese que labra la tierra
Con pala, azadon y pico;
Por quien subsiste el gobierno
Por quien se sostiene el rico.

Y los frailes ¿quienes son?
En el mundo siempre han sido
Unos cuantos descontentos
Con el gobierno instituido.

A los de leba y bomb¡
No les escasean razones
Hoy que los ban á mandar
Los pelados guandajones.

Dudan que un pobre artesano,
O un humilde labrador,
U el hijo de un limosnero
O el primo de un curtidor

Pueda gobernar con tino
Un rancho, pueblo ó ciudad
Sin ver que los hombres grandes
Salieron de la humildad.

Se les hace muy á raiz
A los que fueron mandones
Que hoy les ajusten sus cuentas
Los de los blancos calsones

Esos frailes, que contentos,
Profanaron la igualdad
Ante el Guardian que tubieron
Metido en la oscuridad,

Sepan que el Pueblo humillado
Largó ese sueño profundo,
En que durmio tantos años
Sobre esta parte del mundo.

Que ellos gozaron ¡muy fain!
Y todo pasó; muy bien!
Y si hoy nos miran gozar
Que nos canten el amen.

Ellos bien ó mal sirvieron
Al gobierno que pasó
Y adios díganle á la jaula
Del pajaro que voló.

Mas no pierdan la esperanza
De volver á sus hogares,
Y mientras otros iran
A ocuparles sus lugares.

Dicen que no nos quedran
Para que los gobernemos,
Porque ademas de ser pobres
Todos los vicios tenemos.

Pero tu, Cantor, que sabes
Por tus años de experiencia:
Dinos si el bien gobernar
Es una divina ciencia.

La ciencia (dice el Cantor)
Marchando el tiempo se aprende,
Porque el que nace no sabe
Lo que ya despues comprende.

Que los critiquen ¡no hay duda!
Aunque sepan los incautos,
Que no es lo mismo comer
Que tirarse con los platos.

Al pueblo dice el Cantor
Por fin cantemos, cantemos,
Ya con esta me despido
En otra vez nos veremos.

Campo Florido, Dgo., Oct. 31/911.

Gertrudis F. Elizalde
[Rúbrica]

Fuente:

María de los Angeles Suárez del Solar (recopilación e introducción). Francisco I. Madero. Antología. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. Archivo General de la Nación. Archivo de la Secretaría Particular del Presidente Francisco I. Madero. Loc.: caja 65, documentos 3143 y 3144. México, 1987. p. 28-30.