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Siglo XX > 1910-1919 > 1911

Brindis de Manuel Calero ante los miembros del Gabinete de Madero.
Aproximadamente diciembre de 1911.

Ya que ha tenido usted la bondad de dedicar á su Gabinete esta fiesta, creo que á mí me corresponde, por el inmerecido honor que usted se ha servido conferirme al ponerme en el primer puesto protocolario del Gabinete, que por lo demás todos los Ministros somos iguales en lo oficial, y yo, el que menos vale en lo individual.

Debo, señor, manifestar á usted que es un sentimiento unánime en todos nosotros y nos sentimos íntimamente satisfechos de colaborar al lado de usted, porque hemos encontrado en usted un simpático espíritu de cooperación á todas nuestras iniciativas, un deseo tan generoso de subrayarnos de fé pública, de que nuestra labor no sea la de un simple Secretario del Presidente ambicioso, que todo lo acapara para sí y su gloria.

No, señor, usted desde sus primeros actos, ha sabido y querido darnos nuestro lugar, y ésto, naturalmente, satisface nuestro muy legítimo orgullo de hombres y nos obliga de una manera muy intensa, á cooperar con toda nuestra buena fé y entusiasmo, á la obra patriótica que el pueblo ha confiado á usted.

Casi todos, ó la mayor parte de los que forman su Gabinete, están ligados con usted por vínculos viejos ó nuevos; pero nacidos en momentos de intensa angustia para el país y cuando ustedes luchaban por el triunfo de los ideales revolucionarios exponiendo su propia vida.

Algunos otros luchábamos simplemente en el campo del pensamiento y nos ligaba un anhelo común, aún cuando nuestro campo de acción fuese enteramente distinto.

Para nosotros, los hombres de bufete, los hombres de pluma, fué un campo menos peligroso, mejor dicho, un campo nada peligroso.

En consecuencia el mérito principal corresponde á ustedes, porque ustedes exponían hasta la vida; pero al fin y al cabo todos teníamos un solo objetivo: el de que las instituciones democráticas empezaran á ser un hecho práctico en Mexico.

La gran fé de usted, la gran fé que en algunas ocasiones, (y esto lo puedo decir en esta reunión familiar), me hizo considerarlo como un loco, esa gran fé que lo arrojó contra una montaña inmensa de poder, que consideraba yo absolutamente inconmovible, es la garantía principal de usted ante la Nación y ante el mundo.

En consecuencia trabajar por un hombre que ha obtenido ese puesto, que sabe ser tan amigo de sus colaboradores y que está animado por tan patrióticos anhelos, es un motivo de honda satisfacción.

A nombre pues, de mis compañeros, manifiesto á usted nuestro agradecimiento, ó mejor dicho nuestra gratitud, un sentimiento más hondo y más intenso aún, y suplico á todos ustedes que brindemos, no tanto por el Jefe del Estado, por quien el país entero levantaría una copa, si en estos momentos la tuviera en la mano, sino por el hombre de hogar que ha tenido la bondad de sentarnos á su mesa privada; por su felicidad personal y la de su muy digna y estimable compañera.

Manuel Calero.
[Rúbrica]

Fuente:

María de los Angeles Suárez del Solar (recopilación e introducción). Francisco I. Madero. Antología. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. Archivo General de la Nación. Archivo de la Secretaría Particular del Presidente Francisco I. Madero. Loc.: caja 28, exp. 751, fojas 21230-33. México, 1987. p. 27.