Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

      1990-1999

      1980-1989

      1970-1979

      1960-1969

      1950-1959

      1940-1949

      1930-1939

      1920-1929

      1910-1919

      1900-1909

          1909

          1908

          1907

          1906

          1905

          1904

          1903

          1902

          1901

          1900

  Siglo XIX

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XX > 1900-1909 > 1908

Francisco I. Madero. Epistolario 1900-1909. 443. Carta de Madero a la Sra. Mercedes G. de Madero, argumentándole sobre la importancia de su participación en la política. Otros asuntos familiares.
Diciembre 22 de 1908

 

 

San Pedro, Coah. Diciembre 22

Sra. Mercedes G. de Madero.
México, D. F.

Muy adorada mamacita:

Hoy recibí tu grata del 19 del actual e inmediatamente hablé con el Dr. Montfort.

Me dice que le mandes copia de la última receta para ver qué otro medicamento te manda de aquí. El sigue opinando que conviene que te cambies la dentadura, pero conviene en que no es ésa la única causa de que estés mala del estómago, pues yo conozco algunas personas que sin dientes han podido estar bastante bien, tomando alimentos adecuados. Así es que será conveniente que a la vez de que veas un dentista para que te arregle la dentadura, procures seguir un buen método curativo.

Yo recuerdo que Segura tenía muy buena disposición para ir a la casa, así es que mándale hablar y puedes tener la seguridad que irá con todo gusto. Lo que sí necesitas es mandarle hablar con frecuencia, porque ya sabes que todos los médicos homeópatas si no les vuelve a hablar no vuelven a la casa, a menos que de una vez arregles con Segura que te vaya a ver cada tercer día. Yo creo que eso es lo que más te conviene, pues el Dr. de Tacubaya está muy lejos y es muy difícil que vayas a verlo con frecuencia.

No puedes imaginarte la tristeza tan grande que me da que sigas delicada y realmente hubiera deseado que permanecieras a nuestro lado, unos dos o tres meses más, pues creo que aquí, con todos nuestros cuidados, con este clima y con no tener ninguna clase de preocupaciones, podrías haberte restablecido más pronto que en ésa.

Pasando a otro asunto, te diré que no son fundados tus temores de que me vaya a pasar algo y mucho menos a nuestra familia porque yo me meta en política.

A mi papa le escribí largamente sobre el particular antier y a ti repetiré en pocas palabras lo que ya varias veces te he dicho.

Creo cumplir con un deber altamente patriótico, y aun en el caso de que corriera peligros, creo que no debería vacilar ni un momento.

Por lo demás, esos peligros los conceptúo muy poco probables, así es que es necesario que Uds. no se alarmen indebidamente, y sobre todo, que tengan fe en Dios, pues El siempre protege a los que quieren obrar de acuerdo con sus designios y en armonía con su plan divino. Una buena acción nunca puede tener malas consecuencias. Si nos creemos alguna vez perjudicados es porque no apreciamos las cosas sino desde un punto de vista enteramente estrecho y no tomamos en consideración sino el pequeño número de años que pasamos en esta tierra, sin comprender que todos nuestros actos deben de relacionarse con nuestra vida eterna.

A mi papá no le entorpeceré nada en sus negocios, que era lo que más me preocuparía, pues como le he dicho, estoy esperando para lanzarme que arregle los asuntos que tiene en México pendientes, pues una vez arreglados éstos, no tendrá nada que temer, pues será completamente invulnerable a los ataques de los que lo quieran perjudicar.

Ultimamente le escribí haciéndole comprender que, una vez escrito mi libro, era peligroso tenerlo mucho tiempo guardado en ésta, pues algunos chismes exagerados podrían perjudicarme, y que mi mejor defensa era darlo a la publicidad cuanto antes y que por este motivo le suplicaba procurara arreglar lo más pronto posible en ésa algunos créditos, aunque sea a pagar en tres años, sin preocuparse porque el interés fuera un poco elevado, puesto que en cualquier día se podría hacer una reducción de ellos consiguiendo dinero más barato y, sobre todo, si realmente teme él que crea el que lo quieran perjudicar porque yo me meta en política, vale más escoger el camino que ha de causar muchos menos perjuicios, como será el de pagar un interés un poco más elevado.

Tengo confianza y casi seguridad en que mi papá arreglará muy pronto esos créditos y no más espero eso, para dar a la publicidad mi libro, pues me resuelvo a correr el peligro de tenerlo guardado unos días, con tal de no perjudicar a mi papá en sus intereses.

Hubiera preferido tratar este asunto en otra carta, porque quizá no te cause la satisfacción que yo desearía, porque el amor de madre te impide comprender las sagradas obligaciones de tu hijo, para no considerar sino los peligros que pueda correr en su cumplimiento.

A nuestra familia siempre le ha ido bien en todo, nunca hemos tenido contrariedades de importancia. ¿Por qué temer que en lo sucesivo sea diferente? La Providencia que nos ha sacado airosos de tantas contrariedades, ¿por qué no nos sacará ahora que tratamos de cumplir con sus designios en una escala más vasta?

Espero que esta carta mía te comunique la fe que yo tengo, a fin de que desaparezcan tus temores y puedas pasar la Nochebuena muy feliz y muy contenta como te lo deseo de todo corazón.

¡Tanto gusto hubiéramos tenido en que pasaras ese día con nosotros! Pero no fue posible y debemos resignarnos a acompañarte solamente con nuestros ardientes deseos por tu felicidad y tu completo restablecimiento.

A Gabriel le enseñé tu carta, y en lo que a mí respecta cumpliré con tu encargo como te consta que lo hacía cuando estabas tú aquí. No desespero de lograr un cambio en él, aunque sea tardío.

Dile a Carlitos que recibí su cariñosa cartita, que le contesto por separado.

Ojalá y le des permiso de que venga a pasar unos días conmigo y que coincida su venida con la expedición que tenga que hacer por Australia a la medida de unos terrenos, pues ya sabes lo que le encantan a él esas expediciones y el provecho tan grande que le hacen.

Papá te dirá cuando sea esa expedición y yo también te telegrafiaré si estás conforme con ello.

Con besitos para mis hermanitos y sobrinitos y afectuosos recuerdos a todos los parientes, y deseándoles a todos muy feliz Nochebuena, así como a ti y a papá, recibe el grandísimo cariño de tu hijo que mucho los quiere.

FRANCISCO I. MADERO

C. 14 fs. 253-256.

 

ARCHIVO DE DON FRANCISCO I. MADERO (2)
Epistolario (1900-1909)
Edición establecida por Agustín Yáñez y Catalina Sierra
Edición conmemorativa del cincuentenario de la muerte de DON FRANCISCO I. MADERO
EDICIONES DE LA SECRETARIA DE HACIENDA. MEXICO, 1963. pp.270-271.