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Siglo XX > 1900-1909 > 1908

Carta de Ricardo Flores Magón a María Brousse de Talavera. Pienso en ti, dulce criatura. Pienso en la revolución. ¿Para qué necesito jugar?
[Los Ángeles, California,] noviembre 1° de 1908.

 

María:

Es muy dulce para mí comunicarme contigo y recibir tus letritas. Ayer estuve desesperado porque no llegaba la ropa. Hasta como a las ocho de la noche la recibí envuelta en un bonito periódico de San Francisco [, California].

Los presos juegan. Yo no juego. No me gusta jugar. Mi pensamiento está siempre en actividad y no necesito matar el tiempo jugando. Pienso en ti, dulce criatura. Pienso en la revolución. ¿Para qué necesito jugar? Pensando que me amas, estoy contento. Te amo con toda la fuerza de mi alma como tú quieres que te ame. Todo soy para ti, María adorada. Si soy el hombre que te encanta, ten la seguridad, María, de que ese hombre te pertenece por entero, es tuyo, como tú eres mi mujercita adorada, ¿verdad? Ahora te amo más ¿sabes por qué?, porque me dices que sea yo digno y firme hasta la muerte. Tal deseo tuyo te eleva a mi vista porque veo que no eres una mujer vulgar. Prefieres que el hombre que es dueño de tu lindo corazón muera, mejor que verlo manchado por alguna debilidad.

Así es como quiero a mi María, valerosa y fuerte. Si me aconsejaras algo que envolviera una debilidad, te despreciaría. Entonces consideraría vulgar tu amor. María: con qué ternura pienso en ti. He dado millones de besos al retratito que me regalaste.

Pasa por el callejoncito para verte. Toda la semana estuve pendiente y no te vi. Sólo a mi adorada hijita. Cuando pases no bajes tu cabecita como hiciste el domingo hace ocho días. Quiero ver tu carita tan linda. Algunas veces, por el frío, echan los vidrios de la tercera ventana. Entonces no oirás mi voz; pero te veré a través de los vidrios. Espero con ansia la hora en que te vea hoy.

Librado [Rivera] es un hombre completo, incapaz de una debilidad. Hazme el favor de decir a Violeta [Elizabeth Trowbridge] que los dos pesos que mandó a [Job] Harriman para que pagara la suscripción de los periódicos, se los quitamos a ese buen amigo porque los necesitábamos mucho. A propósito de Harriman, María mía, es ése un hombre a quien quiero mucho porque es completamente honrado. Manuel [Sarabia] y Antonio [I. Villarreal] lo detestan porque son malvados y cobardes a la vez. Harriman ha trabajado muy bien y si no ha podido ponernos en libertad es porque los jueces no observan la ley en nuestro caso y atienden tan sólo las órdenes de sus amos. Pero ellos creen que el pobre Harriman tiene la culpa y se han entregado a difamarlo. Por eso hay personas que hablan mal del excelente Harriman.

El pobre de Lázaro [Gutiérrez de Lara] es más bien víctima de su mala estrella. Yo sé del viaje que hizo y sé de dónde sacó dinero para hacerlo. No hay nada de malo en su viaje. Con no poner a Lázaro al corriente de secretos basta; pero no te muestres hostil hacia él, pues es hombre de buen corazón, aunque débil: María, bien mío, tú que amas a tu Ricardo porque es firme, no tendrás nunca que reprocharle una debilidad. No retrocedo ante nada. Mi firmeza te hace feliz, según me lo dices, y eso me llena de orgullo, que me ame mi María porque soy hombre.

Acabo de verte pasar, María de mi corazón. Siento que el corazón quiere salírseme del pecho por la impresión que me produjo el verte. Si pasaras a ver con calma, tal vez podrías verme, sobre todo en horas en que hay bastante luz del sol. Qué linda te vi. Te besé con todo mi pensamiento en tu boquita y en tus ojitos, ¡pero te fuiste pronto! Necesito ver a Harriman. Te besa y te adora tu


Ricardo

 

Dile a Violeta que toda clase de impresos los mande a David Levy a esta cárcel.


Mi amada hijita:


Después de que pasaste recibí los plátanos. Yo creí que me habías visto; pero veo que nada más oíste mi voz. Tienes razón: los trabajadores están haciendo enfrente otra cárcel para que los encierren. ¡Así es de estúpida la humanidad! ¿No ves también que los soldados toman las armas para sostener a sus mismos verdugos, los tiranos?

Alguien dijo que los carneros son más dignos que los hombres porque siquiera no eligen al carnicero que ha de degollarlos. Todos los gobernantes son opresores. Adiós, hijita querida. Esté segura de que me gustará el dulce que haga mi hijita. Recibe mi besito y el cariño de


Ricardo


Fuente:

Obras Completas de Ricardo Flores Magón. Correspondencia 1 (1899-1918). Compilación,  prólogo y notas: Jacinto Herrera Bassols. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2000. pp.485-487.