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Siglo XX > 1900-1909 > 1906

Francisco I. Madero. Epistolario 1900-1909. 313. Carta de Madero a asu hermano Raúl, a quien aconseja sobre lo que debe hacer para realizar sus propósitos en la vida.
Septiembre 20 de 1906

 

 

EPISTOLARIO 1906

 

Septiembre 20

Sr. Don Raúl Madero.
Culver, Ind.

Muy querido hermano:

Recibí tu grata del 12 actual que leí con sumo interés, y que con mucho gusto paso a contestar.

Celebro que hayas leído con atención las cartas que dirigidas a Tito, eran para ti y para él, y que tanto tú como él tengan energía suficiente para poner a la práctica los consejos que les he dado, para que logren el ideal que ustedes persiguen, que es ser útiles a su familia y a su Patria.

Me dices que te estudias con cuidado y que observas que no tienes una voluntad bastante bien educada para llevar adelante tus propósitos. Eso demuestra que conoces el mal y que tratas de remediarlo. Esto es ya un gran paso, pues lo único que necesitas es dedicar todos los días en tus momentos de recogimiento, un rato para comparar los progresos que haces diariamente, y para que vuelvas a renovar tus propósitos, pues esto es muy conveniente, y entre más seguido pienses en que deseas hacer una cosa, tienes muchas más probabilidades de llegar a hacerlo.

Por este motivo es muy conveniente educar el pensamiento, y no dejarlo vagar, sino ocuparlo con lo que uno más desea.

Muy bien estuvo que desdeñando enojos de tus amigos, te dedicaras al estudio.

Los frutos los notaste desde luego, consistiendo en calificaciones que te han de haber llenado de satisfacción, y que te han atraído las simpatías de tus maestros, y los aplausos de los que te queremos de veras. Un amigo que se enoja porque no hacemos lo que quiere cuando esto es en nuestro perjuicio, no es un verdadero amigo.

En estas circunstancias los únicos verdaderos amigos que debes de tener son: tu conciencia, tu propia estimación, tus profesores encargados de instruirte, la de tus padres y hermanos que son los amigos más cariñosos y más sinceros que puedes encontrar en este mundo.

No sé qué clase de Colegio será el de Annápolis. Entiendo que es un Colegio de Marina, en el cual es muy difícil de entrar, pues para ser admitido, se necesita ser ciudadano americano y estar recomendado por uno de los miembros del Congreso Americano, que no pueden recomendar sino a uno a la vez. Como ciudadano mexicano tendrías grandes dificultades para ser admitido, pero éstas se podrían vencer si realmente tú tuvieras grandísimo empeño en ir a hacer tus estudios allí.

Si lo que deseas estudiar es ingeniería, hay otros colegios en Estados Unidos, tan buenos o mejores, en donde no tropezarías con tantas dificultades para ser admitido. Por último sobre esta cuestión no te hablo detenidamente sino hasta que me digas qué es lo que deseas estudiar, si ingeniería, marinero o militar.

Estas dos últimas profesiones no te las recomiendo, porque en realidad no obstante la brillante perspectiva que aparentan tener, no sirven sino para embotar la actividad, y por consiguiente acabar con la energía y la fuerza de voluntad, porque la disciplina, haciendo a los inferiores unos verdaderos autómatas, les quita la responsabilidad de sus actos, y se acostumbran a no pensar por sí mismos.

Por otro lado, el militar en tiempo de paz lleva la vida de cuartel, que es la más fastidiosa que hay para un hombre activo y enérgico.

La Marina, propia a seducir las imaginaciones románticas y aventureras, es también muy monótona, pues salvo los raros casos de tempestades, en que el mar embravecido amenaza sumergir al barco con sus tripulantes, y el hombre tiene que armarse de toda su energía y de todo su valor para luchar contra la furia de las tormentas, salvo esos casos, digo, es la vida más fastidiosa y más monótona que puede haber.

Antes de tomar una determinación sobre su carrera y sobre su línea de conducta, debe uno analizar las aspiraciones más nobles y más elevadas de su espíritu, y debe uno de estudiar por qué camino puede alcanzar más pronto su realización. ¿Aspiras a ser un rico comerciante para vivir tranquilamente de tus rentas? ¿Que aspiras a pasar una vida contemplativa y sin objeto para tus semejantes ni para tu Patria? ¿Que por lo contrario deseas ser un hombre útil a tu Patria, deseas estar vigoroso y fuerte para poder luchar por ella, deseas si es necesario sacrificarte por su bien?

En el primer caso el camino está indicado; desarrollar el espíritu de economía rayana en miseria; quitarse toda clase de escrúpulos incómodos para hacer toda clase de negocios que aunque productivos son manchas para el hombre de conciencia afinada. Para lo segundo, para llevar una vida contemplativa, admirando constantemente la belleza del Océano, y arrullarse constantemente con un murmullo cadencioso, puedes dedicarte a la Marina y estudiar para marinero, cuya única perspectiva será llegar á ser Capitán de buque, después de numerosos años de servicios, pues en tiempo de paz se asciende muy lentamente; y México, en el caso que llegara a tener guerra, no podría servirse de su Marina sino para hacer algún sacrificio que aunque heroico resultara inútil como la de la desdichada flota de Cervera.

Por último, para ser uno útil a su Patria, para llevar una vida activa, dedicada al progreso de sus semejantes, lo principal es ponerse uno a la altura suficiente para cumplir tan noble misión. Educar su voluntad, fondo del carácter y base única para llevar adelante tan bellos propósitos, pues gracias a ella se podrá adquirir una vasta educación, una profunda instrucción, que unidas a una energía inquebrantable, a un deseo ardiente por el progreso de la Patria y de la humanidad en general, forman los grandes hombres y los libertadores de las naciones, los salvadores de la humanidad, y sus guías espirituales y sus más...*

Cualquiera profesión puede ser buena en este caso, pues todas tienen una esfera de acción muy extendida y con tal de que no perdamos nunca de vista el fin que perseguimos, siempre estaremos en actitud de trabajar por su realización, siempre encontraremos algunos desvalidos a quienes socorrer, siempre podremos prestar importantes servicios a los que nos rodean, siempre podremos trabajar de un modo más o menos delicado por el progreso de nuestra Patria.

Como en las condiciones que tú te encuentras actualmente y a la edad que tienes, que no te permite hacer una larga carrera, creo que la ingeniería es lo que más te conviene. Si sientes atractivo por la vida militar, busca un Colegio de Ingeniería donde se observe ese régimen, y de ese modo habrás combinado el modo de satisfacer tus ideales, llevados con tus juveniles entusiasmos.

Todos los muchachos de imaginación romántica están llamados a perseguir quimeras. Yo recuerdo cuando estaba en el colegio, mi más ardiente deseo era irme con Stanley** al centro del Africa, para explorar aquellos remotos países. ¿Qué te parecería a ti de la perspectiva tan encantadora de ir a matar animales feroces, de atravesar bosques frondosísimos, ríos inmensos que parecen mares, y para que no falte nada en cuadro tan atractivo, combates diarios con las tribus salvajes? ¿Verdad que es fascinador para un temperamento como el tuyo y el mío? Pero... la segunda parte nunca la tuve en cuenta, y era que el clima es mortífero, la temperatura tan caliente que no hubiera yo resistido; hay tantos insectos, que nunca me hubieran dejado dormir, y que me hubieran ocasionádo serias y molestas enfermedades, y por último, tener que andar a pie bajo un sol abrasador y tener que derramar la sangre de algunos infelices que no tienen más culpa que ser ignorantes. ¿Y todo esto con qué provecho? ¿A quién habría beneficiado con haber destruido mi salud, aniquilado mis fuerzas, haber matado muchos animales y muchos negros?

Todas estas reflexiones espero que calmarán un poco tu temperamento soñador y te harán ver las cosas bajo un punto de vista más práctico y más serio.

Si todavía tienes algunas dudas, y si no me he expresado con bastante claridad sobre algunos puntos, con toda confianza puedes volverme a escribir, pero de todos modos escríbeme con frecuencia, pues tengo mucho gusto en estar en correspondencia con ustedes constantemente; te adjunto una nota que me mandaron de ese colegio, para que se la mandes a mi papá si lo crees conveniente.

A Tito, dile que Sarita recibió su cariñosa cartita en que le platica sus amores con las americanas; que me escriba pronto, y recibe, junto con él, recuerdos de Sarita, de sus hermanos de por acá, y un fuerte abrazo de su hermano que mucho los quiere.

FRANCISCO I. MADERO

C. 11, fs. 365-370.

 

* La frase aparece incompleta.

** Henri Morton Stanley. Súbdito inglés. Su verdadero nombre era John Rowland (1841-1904) Explorador del Africa Central; descubridor de Livingstone.

 

ARCHIVO DE DON FRANCISCO I. MADERO (2)
Epistolario (1900-1909)
Edición establecida por Agustín Yáñez y Catalina Sierra
Edición conmemorativa del cincuentenario de la muerte de DON FRANCISCO I. MADERO
EDICIONES DE LA SECRETARIA DE HACIENDA. MEXICO, 1963. pp.169-171.