Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

      1990-1999

      1980-1989

      1970-1979

      1960-1969

      1950-1959

      1940-1949

      1930-1939

      1920-1929

      1910-1919

      1900-1909

          1909

          1908

          1907

          1906

          1905

          1904

          1903

          1902

          1901

          1900

  Siglo XIX

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XX > 1900-1909 > 1905

65. ¿Dónde está nuestro progreso?
El Colmillo Público, núm. 120, 24 de diciembre de 1905, p. 817

 

Si se dirige esta pregunta a algún periódico de alquiler, no vacilará en señalar las fábricas, las ricas negociaciones mineras, los ferrocarriles, los telégrafos, todo el oropel con que nos engaña la tiranía, pero se negará a bajar la vista hacia las negras multitudes que se pudren en la miseria y en la ignorancia; fingirá no oír el clamor que brota de las gargantas hambrientas.

Es cierto que hay progreso en nuestra patria, pero es exclusivamente para unos cuantos mimados de la fortuna que gozan de él, mientras la gran masa de nuestra población vive en la indigencia a pesar de permanecer encorvada durante doce o quince horas diarias en las más duras faenas.

Mucho se ha hablado de la condición de esclavos en que se encuentran los trabajadores mexicanos, víctimas de la codicia de los que hacen el "progreso" de nuestra patria, sin que el gobierno ponga coto a la explotación. Y no solamente los hombres son explotados, sino también las mujeres. ¡Cuántas fortunas han sido amasadas a costa de la salud y el porvenir de millares de mujeres!

La mujer gana siempre menos que el hombre, aunque trabaje más. Bastará citar un solo caso de explotación para que se vea cómo son los demás.

Hay casas en que se emplea exclusivamente a las mujeres para trabajos de costura, siendo el mejor pagado el de costura de casimir. Por la hechura de una docena de sacos de casimir con su correspondiente docena de pantalones y de chalecos, pagan esas casas la miserable cantidad de ocho pesos. El trabajo se entrega a las obreras simplemente cortado y debe ser devuelto perfectamente hecho, planchado y con ojales y botones. Por mucho que trabaje una mujer solamente puede alcanzar tres pesos y centavos a la semana. El trabajo de mezclilla y otros géneros inferiores es peor pagado todavía.

Así se explota a la mujer en nuestra patria, sin que las indefensas víctimas tengan la esperanza de ser tratadas con más justicia por los sórdidos acaparadores de la fortuna nacional.

Las consecuencias sociales que resultan de tal estado de explotación inmoderada son bastante conocidas. La mujer acosada por el hambre y viendo que en los talleres y en las fábricas se le explota hasta aniquilarla, se arroja a la prostitución como a un madero erizado de clavos que fuera lo único que flotase en un mar agitado y cruel.

Las ciudades están llenas de infortunadas mujeres que trabajan día y noche para ganar un jornal mezquino que se les arroja como limosna, y muchas de las víctimas de tanta injusticia son madres que tienen hijos pequeños que mantener o deudos ancianos a quienes auxiliar, y que no tienen otro amparo en el mundo que las débiles fuerzas de la mujer que se consume en una labor oscura, sin horizontes, sin recompensa. ¡Heroínas benditas de la virtud y el deber!

La raza degenera y el pueblo se envilece por la explotación; ¿pero qué le importa al gobierno que la raza se pierda y el ciudadano se encanalle y la mujer se prostituya, si sus favoritos amontonan el oro maldito que se hace sudar al trabajador? Y a estas condiciones de injusticia y de expoliación llaman progreso los periódicos gobiernistas, al mismo tiempo que muchos mexicanos superficiales se dan por satisfechos con que haya en la República fábricas y grandes negociaciones, ferrocarriles y telégrafos, cuando millones de hombres, de mujeres y de niños demacrados y haraposos, niegan con la sombría elocuencia de la suciedad y de los andrajos las afirmaciones pagadas de los turiferarios de la tiranía.

 

Anakreón (Ricardo Flores Magón).

 

Nota Bene: Véase la nota del editor de las Obras Completas de Ricardo Flores Magón aquí.

 

Fuente: 

Obras Completas de Ricardo Flores Magón. ARTICULOS POLITICOS SEUDONIMOS. VOLUMEN V.
Artículos escritos por Ricardo Flores Magón bajo seudónimos.
Jacinto Barrera Bassols INTRODUCCIóN, COMPILACIÓN Y NOTAS. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2005. pp.192-193.